14 enero, 2019

El tercer cielo. Tres cantos

de Ezra Pound | Traducciones

Versiones del inglés de Jan de Jager.



Canto I

Y entonces descendimos a la nave,
Enfilamos la quilla a la rompiente, a la mar divina, y
Erguimos el mástil e izamos la vela en la nave prieta,
Embarcamos ovejas y nuestros propios cuerpos
Agobiados de llanto, y los vientos en popa
Nos impulsaban con velas panzudas,
De Circe esta nave, la diosa del peinado minucioso.
Nos sentamos en el sollado, el viento trababa el timón,
Y con velas tirantes cruzamos el mar hasta el final del día.
El sol a su modorra, sombras cubren el océano,
Llegamos a los confines de las más altas aguas,
A las tierras cimerias, y ciudades pobladas
Cubiertas de niebla de apretada trama, jamás perforada
Por destello de luz solar
Ni tachonada de estrellas, espiando desde el firmamento
La noche más prieta amortajaba a estos infelices mortales.
El océano revertía su curso, llegamos entonces al sitio
Que Circe predijo.
Aquí Perimedes y Euríloco realizaron los ritos,
Y empuñando la ceñida espada
Excavé el hoyuelo de un codo de ancho;
Derramamos libaciones para cada muerto,
Primero la hidromiel y luego vino dulce, agua mezclada con harina blanca.
Entonces recé muchos rezos a esas tétricas calaveras;
Como es costumbre en Ítaca, toros estériles de los mejores
Para el sacrificio, amontonando ofrendas en la pira,
Una oveja sólo para Tiresias, negra y con un cencerro.
Obscura sangre fluyó a la fosa,
Almas del Érebo, cadavéricos despojos de doncellas muertas
El día de su boda, de jóvenes y ancianos que mucho soportaron;
Almas maculadas de lágrimas recientes, tiernas niñas,
Hombres tantísimos, eviscerados con lanza de bronce,
Despojos de batalla, empuñando sus armas aún sangrantes,
Todos éstos me atosigaban; con sus gritos,
Con palidez, clamando a mis hombres por más víctimas;
Faenamos los rebaños, ovejas a bronce abatidas;
Derramamos ungüentos, clamando a los dioses,
A Plutón poderoso, alabando a Proserpina;
Desenvainada la filosa espada,
Me planté para apartar a los impetuosos difuntos impotentes,
Hasta que pudiese oír a Tiresias.
Pero primero vino Elpénor, nuestro amigo Elpénor
Insepulto, yerto en la dilatada tierra,
Sus miembros que dejamos atrás en la casa de Circe,
Sin lágrimas ni mortaja sepulcral, urgidos por otros trabajos.
Lastimero espíritu. Y exclamé con palabras presurosas:
«Elpénor, ¿cómo has llegado hasta esta oscura costa?
»Has venido a pie, aun así aventajando a los navegantes?” Y él con graves palabras:
«El hado adverso y el vino abundante. Dormía en la morada de Circe.
»Y bajando por las altas escalas, descuidado,
»Di contra el contrafuerte y caí,
»Desnucándome, y el alma buscó el Averno.
»Pero tú, oh rey, te imploro me recuerdes, al inllorado, insepulto,
»Amontona mis armas, sea mi tumba en la playa y su inscripción:
»Un hombre sin ventura, y su nombre por venir.
»Por estela, el mismo remo que fatigué junto a mis compañeros.»
Y vino Anticlea, a quien aparté de un golpe, y luego Tiresias el tebano,
Alzando su vara dorada, me conoció, y habló primero:
«¿Por segunda vez? ¿Por qué, hombre desastrado,
»Ante los muertos sin sol y en esta región infeliz?
»Apártate de la fosa, déjame mi brebaje sanguinario,
»para inspirar mi vaticinio..
   Y di un paso atrás,
Y él, vigorizado con la sangre, dijo: «Odiseo
»Retornarás atravesando un Neptuno hostil, por oscuros mares,
»Perderás a todos tus compañeros». Y entonces vino Anticlea.
Quédate quieto, Divus. Me refiero a Andreas Divus,
In officina Wecheli, 1538, basado en Homero.
Y navegó pasando Sirenas y de allí desviando mar afuera
Y hasta Circe.
   Venerandam,
En la frase del cretense, Afrodita de la dorada corona,
Cypri munimenta sortita est, hilarante, orichalchi, con doradas
Cintas y pechera, tú, la de oscuros párpados,
Portando la rama dorada del Argicida. De modo que:



Canto XLV

Con la Usura1

Con la usura ningún hombre tiene casa de buena piedra
cada bloque de corte pulido y calce perfecto
para que le puedan cubrir la faz con diseños,
con la usura
hombre alguno tiene un para.so pintado en la pared de su iglesia
harpes et luz
o donde la virgen reciba anunciaciones
y la aureola se proyecte de la incisión,
con la usura
ningún Gonzaga llega a ver a sus herederos y sus concubinas
los cuadros no se pintan para que perduren o se disfruten
sino para vender, y vender pronto
con la usura, pecado contra natura,
tu pan está hecho de trapos mustios,
tu pan es de papel secante,
sin trigo de montaña, ni harina generosa
con la usura la línea se hace gruesa
con la usura no hay clara demarcación
y ningún hombre encuentra sitio para su morada.
El pedrero se ve apartado de la piedra
el tejedor de su telar
CON LA USURA
la lana no llega al mercado
la oveja no deja ganancia con la usura
Usura es un miasma, usura
embota la aguja en la mano de la doncella
y entorpece la pericia de la hilandera. Pietro Lombrado
no surgió por la usura
Duccio no vino por la usura
ni Pier della Francesca; Zuan Bellin’ no por la usura
ni se pintó «La Calunnia».
No surgió de la usura Angelico; no surgió Ambrogio Praedis,
No surgió iglesia de piedra sillar, firmada: Adamo me fecit.
No por la usura St. Trophime
No por la usura Saint Hilaire,
La usura oxida el cincel
Oxida al artesano y la artesanía
Corroe la hebra en el telar
Nadie aprende a urdir oro en su trama,
El azur tiene un chancro por usura, el carmesí queda sin bordar,
La esmeralda no encuentra a su Memling
La usura liquida al hijo en el vientre de su madre
Impide al joven cortejar a su amada
Ha traído la parálisis al lecho, yace
entre la novia joven y su desposado
     CONTRA NATURAM
Han traído rameras para Eleusis
Los cadáveres se sientan al banquete
por mandato de la usura.




Canto CXVI

Llegó Neptuno
      su mente brincando
            como delfines,
Estos conceptos los ha alcanzado la mente humana.
Hacer Cosmos –
Lograr lo posible –
Muss., abatido por un error,
Pero el registro
      el palimpsesto –
una lucecita en la magna oscuridad –
cuniculi –
Un viejo «chiflado» muerto en Virginia,
Los jóvenes sin preparación, abrumados de registros,
La visión de la Madonna
   sobre los cabos de cigarros
      y por encima del pórtico.
«Haber hecho un amasijo de leyes»
            (mucchio di leggi)
Litterae nihil sanantes,
        las de Justiniano,
un revoltijo de obras inacabadas.

He traído la gran bola de cristal;
      ¿quién puede levantarla?
¿Puedes entrar en la gran bellota de luz?
      Pero la belleza no es la locura
Aunque mis errores y desastres me rodean.
Y no soy un semidiós,
no puedo hacer que tenga coherencia.
Si no hay amor en la casa no hay nada.
La voz de la hambruna, desoída.
Cómo vino la belleza contra esta negrura,
Doble belleza bajo los olmos –
   Para ser salvado por ardillas y arrendajos azules
      «plus j’aime le chien»
Ariadna.
   Disney contra los metafísicos,
y Laforgue mucho más en él de lo que creían,
Spire me agradeció in proposito
Y he aprendido más de Jules
            (Jules Laforgue) desde entonces
sus profundidades,
      y Lineo.
         chi crescerà i nostri–
pero acerca de ese terzo
      el tercer cielo,
         que Venere,
otra vez todo es «paradiso»
      un paraíso lindo y tranquilo
         por sobre los estragos,
y trepar un poco,
      antes de despegar,
para «ver de nuevo»
y el verbo es «ver», no «caminar por encima»

es decir: sí que tiene coherencia
      aun cuando mis notas no la tengan.
Muchos errores
   algún acierto,
para excusar su infierno
      y mi paradiso.
Y en cuanto a por qué fracasan,
         pensando en lo correcto
Y en cuanto a ¿quién copiará este palimpsesto?
   al poco giorno
      ed al gran cerchio d’ombra
Pero reafirmar el hilo de oro en la trama
            (Torcello)

al Vicolo d’oro
      (Tigullio).
Confesar el error sin dejar de estar en lo correcto:
Caridad ha veces que la tuve,
      No puedo lograr que fluya a través.
Una lucecita, como una bujía
         que lleve de retorno al esplendor.



*Estos poemas pertenecen a la primera edición íntegra de los Cantos de Pound en castellano, traducidos por Jan de Jager y publicados, próximamente, por la editorial Sexto Piso en México.



1N. B. Usura: Cargo por el uso de poder adquisitivo, cobrado sin considerar la productividad, y a menudo sin tener en cuenta las posibilidades de producción. (De allí el fracaso de la banca Medici).


Ezra Pound / Idaho, Estados Unidos, 1885 – Venecia, Italia, 1972. Fue uno de los grandes poetas del siglo XX. En 1908 se estableció en Londres, donde se convirtió en uno de los críticos de poesía más prominentes del mundo anglosajón y un defensor de la vanguardia artística. Exploró las tradiciones poéticas de la antigua Grecia, de China, así como la poesía europea y estadounidense de su tiempo, integrando todas estas expresiones en su propia obra mediante la traducción, la apropiación y el pastiche. Durante la Segunda Guerra Mundial residió en Italia; su defensa del dictador Benito Mussolini y sus transmisiones radiofónicas de tintes antisemitas generaron gran controversia. Al término de la guerra fue internado en un hospital psiquiátrico en los Estados Unidos. En 1958 regresó a Italia, donde pasó el resto de su vida. Los Cantos es considerada su obra maestra.


Jan de Jager / Buenos Aires, 1959. Vivió y estudió en la Argentina y en los Países Bajos. Es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y ha realizado estudios de análisis del discurso y literatura neerlandesa en la Universidad de Ámsterdam. Se ha desempeñado como docente de idiomas, traductor independiente y profesor de la Universidad de Buenos Aires. Su obra literaria abarca los géneros de novela, cuento corto, poesía y teatro. Ha publicado Trío, Juego de Copias, Casa de Cambio Vol. I, II y III, Noticias del ‘75, Relampagos Vol. I y II, y los Cantos de Ezra Pound (Editorial Sexto Piso, Madrid, 2018; México, 2019).