29 abril, 2019

Palabras del surco vs poesía. Panorama desde el Ñuu Savi

de Kalu Tatyisavi | Ensayos

Todas las lenguas originarias tienen su autodenominación; el Estado, la Academia, la burocracia, la religión, la familia, los medios de comunicación —por hablar de algunos aparatos ideológicos, a la manera de Althusser— las definen desde su espacio. Los llamados “intelectuales orgánicos intíjenas” (sic) repiten estas denominaciones externas. De aquí que exista siempre la necesidad de cuestionar y renombrar, proponer y sostener. Así funciona la creación, y si modifica la realidad, no se le puede pedir más. Cada quien es responsable y testigo de su tiempo, pero testigo no significa ser voyeur sino actuar con responsabilidad y dignidad. Cosa difícil que requiere tiempo: el de reposar y actuar, y luego, el del silencio. Sólo así es posible percibir el grito interior.

Digo esto para referirme al primer “Taller de lengua y literatura Ñuu Savi” que se llevó a cabo en la UACM, plantel Centro Histórico, impartido por el académico Ismael Santiago Rojas durante el segundo semestre de 2018. Fue el primero de este corte; el tallerista condujo un acercamiento a la lengua y la creación, y se propuso comentar a tres autores del Ñuu Savi: Florentino Solano, Celerina Sánchez y quien esto escribe.

A Santiago Rojas lo conocí en un taller del Centro Cultural José Martí, fundado hace nueve años y que ha confirmado la salud de la lengua Tu’un Savi; pues no sólo se trata de hablarla, escribirla y leerla, sino de reflexionar y crear críticamente sobre y a partir de ella. El objetivo primordial de este taller, fue que la lengua trascendiese, que generara un conflicto constructivo en todas partes, especialmente en la comunidad y entre los hablantes migrantes.

¿Cuántos jóvenes y adultos han pasado por el Centro Cultural José Martí? Muchos de ellos se inscriben al taller porque desean conocer una lengua “indígena” o porque tienen alguna vinculación familiar con ella; otros se frustran porque la lengua no es la así llamada mixteca. Varios lingüistas o especialistas desertan al no soportar la visión crítica que ahí se expone; otros más escuchan por primera vez el Ñuu Savi. Los académicos se han visto confundidos porque su concepto de lo indígena es equívoco. No se trata de abarcar solamente la lengua: se critica la historia, la cultura, la tradición, el machismo, la occidentalidad, así como la conservadora religión judeo-católica que impera. Se sugiere, pues, la creación no desde la tradición, sino desde la novedad, el fracaso y la insistencia.

Podría mencionar los múltiples factores y la diversidad de estudiantes involucrados en el taller: desde nivel primaria hasta posgrado; estudiantes de la ENAH y del CIESAS; personas que buscan trabajar como burócratas, investigadores, académicos o traductores, o por puro afán de rememoración. Lamentablemente se opta por lo fácil, y sólo algunos han considerado la independencia; muchos acaban siendo absorbidos por la inmediatez del folclor.

Con relación a la literatura y la poesía, ninguna lengua originaria ha propuesto un concepto alternativo —salvo, por supuesto, el de “flor y canto”—. En el fondo sólo se repite e imita. La reflexión llega tarde, porque es más sencillo dejarse llevar por la historia oficial y la realidad cotidiana. Nada se desmitifica ni se alcanza a ver a profundidad. Por eso propuse entonces que, en lugar de decir poesía, nos acercáramos a algo más terrestre y vivo; nombrarla, digamos, “palabras del surco”.

Ismael Santiago Rojas comprendió hacia dónde iba el asunto —creo que hasta desechó sus discos de jarabes, sones y canciones mixtecas—. Alguien que piensa jamás se queda con la tradición; la supera, la critica, se pone en movimiento. Celebro, en lo general, el taller de Ismael; sin embargo, éste dejó de ser el continuum de la cursilería en redes sociales y en el periodismo. Ismael tiene los conocimientos suficientes para haber hecho ensayo crítico, para haber ido mucho más allá de lo que suelen estas comunicaciones horizontales. Presas de la época del like, no analizan, no proponen, no cuestionan ni examinan las palabras del surco.

Pero, más allá de la reflexión, siempre faltan autores. Por eso comparto ahora la obra de Rolando Marín García (San Juan Colorado, Oaxaca, 1990), a quién conocí hace algún tiempo. Le robaba tiempo a sus estudios para escribir. La mayoría no comprende esta tentativa, de ahí el espectáculo del folclor y otras falsedades que son la costumbre de nuestros días. Sin embargo, la experimentación y el fracaso nos enseñan lo arduo del oficio.

Dejo, entonces, un par de palabras del surco que me remitió Rolando, en las que se puede constatar algo de lo que he mencionado. El libro del que proviene se titula Yaa Uvi / Lengua bífida.

Remito, también, a un video donde puede escucharse la lengua y mis comentarios en el taller de Ismael Santiago Rojas.

*

Yaa yuchi

A na’an nuu un…
tinuu sa’va un, nu’u nañi tatsa un.
Ana’a tsi un… tan ña kas+ un viko nuu un.
Akoto tsindi chi ndii nyiun ikan
tan ndi chaa so’o un tsa ka’an ndaa’vi ñuu un.
Chaso’o tsa nakuatu tsa sakanuu tsitan yu tsi’in kutu.
Nuu iin tañiñi yuku savi kan
ndaa nu kava nu kanyii pa’la ña tsa’a ra ndoso:
Tsa kuu tiko’li ñuu yu,
ñuu tsa kuiya tan kuiya
tsika tsa tsinu iñi nuu un, tsa ya’a ku’u tan ndaa yuku
tan chi’i tsa nakuatu itsi ku’u
tsa nandukundi ku’va un ndatu un tsindi
kuenda nducha ii un tsa nyii itsi k+y+ un.
Ka’an tsi’yu utu Savi ¿Naava ka k+v+ kua nandukundi nu naa?
tsito’o kuñitsi kitsi nyiko un, kaka un ichindi,
nakacha un nyaka nu tsa’a chaan isa ndii.
Natuvi, ana’a tsi un, a ¿Ña ñi’i ka un xiko kutu yu?
a kuu chin tsa vee ju’un taa’an yakua kuiya
tsas+ tinuun tan kiku yu’u un.

 

Lengua de pedernal

Muéstrame tu rostro…
Tus ojos de sapo, tus colmillos de rayo.
Manifiéstate… sin que las nubes cubran tu rostro.
Danos una señal de que aún estas ahí
y de que aún escuchas las plegarias de tu pueblo.
Escucha los conjuros que mi abuela mezcló con el copal.
Baja un instante de Yuku Savi
sobre la piedra donde escurrida está la huella del gigante:
Ombligo de mi pueblo,
el mismo pueblo que año con año
peregrina fe en ti, que cruza el monte y sube el cerro
para lanzarte los conjuros de la selva
con la que pretendemos ser bendecidos
por el agua viviente que contenida en tu cántaro está.
Dime padre Savi: ¿Cuánto más hemos de tentar en la oscuridad?
Señor, necesitamos que vuelvas, que camines nuestros caminos,
que laves el polvo de los pies de nuestro futuro.
Manifiéstate, dame una señal, ¿acaso no hueles ya mi copal?
O será que el peso de cinco siglos
cubrió tus ojos y cosió tu boca.

 

Kuun tsa kua kuu nya’yu ña
Kuun saa nduvi tsa as+v+.
Kuun ra tsii tsaa’nu ndoso
Itsi ñumaa’na.
Kuun ñu’u ñay+v+,
Kuun tinuuyu,
Kuun k+v+yu,
Kuun nya’yu tsaa,
Kuun ñu’u ndatu.

Llueven profecías empolvadas
Llueven pájaros convertidos en silbidos.
Llueven los ancestros en bola de fuego
dentro de los sueños.
Llueve el mundo,   
llueven mis ojos,
llueve mi tiempo,
llueve barro fresco,
llueve fuego nuevo.


Kalu Tatyisavi / Ñuu Savi [Tlaxiaco, Oaxaca], 1960. Estudió filosofía, sociología y letras. Ha publicado diez libros de dramaturgia, cuento, novela, poesía, ensayo, guion cinematográfico y una Antología de literatura de Nuestra América. Asimismo, ha publicado aforismos, reseñas, prólogos y crítica literaria en diversas revistas, páginas electrónicas y periódicos. Es profesor de Sociología, Literatura y de su lengua, Tu’un Savi. En los años 2000 y 2012 obtuvo el Premio Nacional Nezahualcóyotl en Lenguas Mexicanas. En 2019 obtuvo el Premio Bellas Artes de Literatura en Lenguas Indígenas.