29 abril, 2019

Mi música roja

de Giovanni Cristini | Traducciones

Versiones de Carlos Higuera.


Scricchiolano le scarpette ludice, con ira.
La baccheta si muove negli specchi,
moltiplica gli specchi e la magia,
evoca dentro fiamme bianche e spettali.
Il tuo sogno lo rubano i predoni
e i lamenti del sangue sulle rive.
Ma non chiudere il cerchio con la mano,
lascia sospesa nell’aria
questa piaga di fuoco, questa aperta frontiera.
Continua il concerto grosso, non ha tregua
e non lo puoi fermare.
Scorre nelle tue mani e per le strade
crudele fiume d’uomini e strumenti,
disperata figura huius mundi.

 
Crujen los zapatos pulidos, con ira.
La batuta se mueve en los espejos,
multiplica los espejos y la magia,
evoca dentro de llamas blancas y espectrales.
Tu sueño lo roban los asaltantes
y los lamentos de la sangre sobre las orillas.
Pero no cierra el círculo con la mano,
deja la mano suspendida en el aire
esta llaga de fuego, esta abierta frontera.
Continua el concerto grosso, no tiene tregua
y no lo pueden detener.
Escurre en tus manos y las calles
crueles ríos de hombres e instrumentos,
desesperada figura huius mundi.


 
Farai nelle mie palpebre il tuo nido
               Alla rosa

Poi che il cuculo insiste
nel quieto spazio –e l’aria ne risuona,
poi che cuculo insiste
fa piú rossa la luna sul diradato bosco
e chiama l’aria e l’acqua attorno al fuoco,
poi che il cuculo insiste,
d’amore e morte nel suo flauto triste,

basta un soffio e la rosa
si spoglia a foglia a foglia.

Domiró una notte di neve,
aspetteró il suono lungo del vento
sono certa che il tempo, il tempo
é breve.
Il primo tuono dietro la collina.
già scompiglia le nuvole, discioglie
il verde e il blanco tenero dei boschi,
l’acqua alla golla, il fruscio della seta.
Io ricompongo allora i miei colori
Ad uno ad uno, con maliziosa pazienza.

Poi che la rondine
tesse fili d’argento
e porta nel suo becco irrequito
tutta la porpora delle stagioni antiche,
poi che la rondine esplora, incrina i cieli
col grido matutino e l’occhio nero,
ricompone la rosa il suo sensibile cuore
tremulo, vivo in uno specchio d’acqua,
dischiude le sue vellutate labbra.

La mia musica rossa entra nel sangue
caldo profumo. L’amante
si difende allo specchio controvento.
Dimentica il rosseto, il nero delle ciglia,
m’infila sul cappello e per le strade
porta la mia selvaggia maraviglia

Poi dal cuculo più non la difende
S’egli insiste nel bosco
col chiaro flauto la sua nota d’ombra.
Fuma l’amante e commenta
Sbadigliando una roca canzonetta
no so se lieta o triste:
“Anche la rosa si spoglia”
nel letto sfatto ove il suo rosso langue”.

Sotto coltri di neve arde il mio sangue.

 
Harás en mis párpados tu nido
               A la rosa

Después que el cuco insiste,
en el quieto espacio —y el aire resuena,
después que el cuco insiste
hace más roja la luna sobre el disipado bosque
y llama el aire y el agua alrededor del fuego,
después que el cuco insiste,
de amor y muerte en su flauta triste,

basta un soplo y la rosa
se desnuda hoja a hoja.

Dormiré una noche de nieve,
esperaré el sonido largo del viento,
estoy convencida que el tiempo, el tiempo
es breve.
El primer trueno detrás de la colina
ya desordenan las nubes, disuelven
el blanco y el verde tierno de los bosques,
el agua a la garganta, el ruido de la seda.
Entonces yo recompongo mis colores
uno a uno, con maliciosa paciencia.

después que las golondrinas
tejen hilos de plata
y llevan en su pico inquieto
todo el púrpura de las estaciones antiguas,
después que las golondrinas exploran, resquebrajan los cielos
con el grito matutino y el ojo negro,
recompone la rosa su sensible corazón
trémulo, vivo en un espejo de agua,
ofrece sus carnosos labios.

Mi música roja entra en la sangre
caliente perfume. El amante
se defiende en el espejo contra el viento.
Olvida el labial, el negro de las pestañas,
me pone sobre el cabello y por las calles
lleva mi salvaje maravilla.

Después el cuco no la defiende
Si él insiste en el bosque
Con la clara flauta su nota de sombra.
Fuma el amante y comenta
bostezando una ronca cancioncilla
no sé si alegre o triste:
“también la rosa se desnuda
en la cama desecha de su rojo languidece”.

Sobre capas de nieve arde mi sangre.

 

* Estos dos poemas pertenecen a Concerto Grosso (Valecchi Editore, Florencia,1959), libro que alude a la pieza homónima de Vivaldi.


Giovanni Cristini / Brescia, Italia, 1925-1995. Se dedicó al periodismo y a la crítica literaria. Autor de La calle de la cruz (1950), Concerto grosso (1959) y Weekend in terra straniera (1986), entre otros. Su poesía se caracteriza por un fuerte sentido de la religiosidad y una búsqueda incesante de la música. Su obra no ha sido traducida al español sino de manera fragmentaria.


Carlos Higuera / Morelia, Michoacán, 1981. Es traductor y profesor universitario. Ha publicado cuentos y ensayos en diversos libros colectivos. Su poesía ha sido incluida en diversas antologías y traducida al italiano. Ha colaborado en los periódicos La Jornada, Laberinto de Milenio y Fili d’aquilone, entre otros. Publicó el libro de cuentos colectivo Todo esto pasó (2015), el libro de relatos La espera de las largas despedidas (2015), así como los libros de poesía La última arquitectura del viento (2015) y El paraíso te nombra (2019).