17 mayo, 2021

Dos espíritus

de Daniel Nizcub | Inéditos

Tiop

Somos de maíz,
no de barro.

No tenemos Eva o Adán.

Dos espíritus
habitan nuestros cuerpos.

 
A mis muertos

No le he llorado a mis muertos,
se esfumaron en medio de neblinas espesas 
y sus pasos cansados
se escucharon rompiendo gránulos de tierra.

Nadie los vio partir, 
se amontonaron uno a uno,
extremidad con extremidad
se unieron firmemente y saltaron al vacío.

Destrozaron sus rostros al caer
y no los reconozco,
transmutaron al espejo,
caminan cerca de mí.

Los alejo con canciones cantadas al oído de nadie,
con mi voz rebotada en las paredes dormidas de media noche
y en las tardes anaranjadas de otoño.

No le he llorado a mis muertos,
se alejan con latidos de corazones ajenos
y gritan ¡basta!
Pero me hostigan de noche.

Me levantan y vomito sus ganas a través de mi cuerpo,
escucho sus lamentos susurrados a la ventana,
corren las cortinas y veo el cielo estrellado.

Mis muertos ya no comen,
se descarnan entre ellos
y no se reconocen a sí mismos.

Caminan por las calles
y sus rostros incoloros
son ajenos a todo.

Los desconozco,
no comen en mis ofrendas,
no beben de mi agua,
no los veo.

Pero han dejado cicatrices azules sobre mi cuerpo
que se curan por sí solas de noche,
con el temor a las pesadillas.

Al final mis muertos se alejan lanzando gritos a la aurora,
desaparecen con los rayos matutinos
y me dan la espalda.

Siempre presentes en los rincones oscuros
volverán a seguir mis pasos.


Daniel Nizcub / Ciudad de México, 1984. Poeta, radialista comunitario y comunicólogo. A los 12 años se muda con su familia a la comunidad zapoteca de Zaachila, donde, con el espíritu de su otra raíz mixteca de Nuñú, inicia labor poética. En 2006, durante el movimiento social y magisterial en Oaxaca, se desempeña como productor y locutor de radio comunitaria. Desde 2010 ha trabajado con organizaciones de la sociedad civil en las áreas de género, radio comunitaria, comunicación y defensa del territorio. Es autor de Poesía en transición (Pez en el Árbol, 2017), considerado el primer poemario escrito por un hombre trans en México.