17 mayo, 2021

También eso lo prevé la ley

de Mischa Andriessen | Traducciones

Presentación de Françoise Roy. Versiones de Diego Puls.

 
Al leer estos poemas del neerlandés Mischa Andriessen (1970), uno no puede evitar transportarse dentro un cuadro de Rubens. Como si fuera una pintura tridimensional. No porque ambos sean portavoces, con sus propios medios artísticos, de lo que podría ser el alma holandesa, sino por la atmósfera que transmiten tanto estos poemas como los cuadros del genio pictórico de Rubens. La perfidia, la traición, lo tribunalicio, la represión, el canto que surge en toda pérdida, situación policiaca o amenaza, ya sea pintados en un lienzo o encorsetados por las palabras del poema. Como lo sabe el lector de poesía, la palabra poética no es la diaria: es la que taladra, la que con muy poco material tiene el poder de evocar mundos, épocas, pensamientos y emociones; es decir, todo lo que rodea los sobresaltos de la condición humana. De su poemario Winterlaken (Hoja de invierno), la crítica escribió: “Poemas bien pensados con un trasfondo desgarrador. Un libro encantador sobre una gran pérdida”. O bien: “suave y conmovedor, preciso, sutilmente musical”. Así es la obra de Andriessen, simple y narrativa en la epidermis del lenguaje, profunda y perturbadora en su dermis.

Françoise Roy

 

Acteón

I
En la mesa, cordero.
Los hombres en el cuarto
ríen delatando su pretensión
sobre las reservas de vino y licor.
Los sirvientes han abandonado el edificio
las mujeres al final, su sentido del deber
mayor que el convencimiento.
Alguien silba, alguien golpea, siente un mareo.
Chitón, grita, dispuesto
a repetirlo, pero le obedecen.
Rodeado de ese silencio inmediato
regresa de inmediato al cuarto
se refriega los ojos, se obliga
a mirar más allá, a ir más allá.
Da una palmada
camina sin volverse.
Irán tras él.

II
Debería haberlo visto antes
para poder verlo. Tan desnuda
que regresa a un estado de orfandad
pero se acordará, ahora que a él
la representación de ella se le escapa
como… ella ya no es así.
Garras afiladas se retraen en su pelaje
que esconde ahora su desnudez.
Ella imprime en su mente sus ojos, sus rasgos,
urde precisamente por no ser insensible
algo que será aún más sensual que lo que ha pensado él,
una sombra en la que nadie lo reconocerá.

III
Caminas. No hay nada
en lo oscuro del bosque
que no conozcas y que aun en la
lumbre plateada no hayas visto antes.
Puedes cerrar los ojos
y llegar a casa. Los árboles
las matas, las huellas frescas
de cascos en la arena.
Ya falta poco.
Tranquilos, chicos. La jauría
se te echa encima. Te ríes.
Calma, miren quién soy.

 
Aktaion

I
Lam op tafel.
De mannen in de kamer
lachen en verraden hun aanspraak
op de voorraad wijn en sterk.
De bedienden hebben het pand verlaten
de meisjes het laatst, hun plichtsbesef
groter dan de overtuiging.
Iemand fluit, iemand slaat, het duizelt hem.
Koest, roept hij, is klaar
het te herhalen, maar ze gehoorzamen.
Omringd door die onmiddellijke stilte
is hij meteen terug in de kamer
wrijft zijn ogen uit, dwingt zich
verder te kijken, verder te gaan.
Hij klapt in zijn handen
loopt zonder om te zien.
Ze zullen hem volgen.

II
Hij had het eerder moeten zien
om het te kunnen zien. Zo naakt
dat zij tot een wezensstaat weerkeert
maar het zal haar heugen, nu hem
de voorstelling van haar ontglipt
zoals – ze is niet meer zo.
Scherpe klauwen schuilen samen in haar vacht
die nu haar naaktzijn verheelt.
Ze prent zijn ogen, zijn trekken in
zint juist omdat zij niet ongevoelig is
op wat nog zinnelijker zal zijn dan wat hij net dacht
een schim waarin niemand hem zal herkennen.

III
Je loopt – er is niets
in het donker van het bos
dat je niet kent en ook nu
zilver bijgelicht niet eerder zag.
Je kunt de ogen sluiten
en thuiskomen – de bomen
de struiken, de verse afdrukken
van hoeven in het zand.
Het is niet meer ver.
Rustig jongens. De roedel
bespringt je. Je lacht.
Kalm maar, kijk dan wie ik ben.

 
Justicia

Supe que subíamos.
Sin darles ninguna orden
mis pies se pusieron firmes.
Los dos hombres detrás de mí me tomaron
por los brazos, me impulsaron.
A ciegas mis pies encontraron los peldaños.
Me resistí, me cogieron
cual peso muerto me propulsaron hacia arriba.
Hasta la cima de la torre, lo supe
por las voces exaltadas desde lo profundo
una lejanía que tuve que estimar y en cierto modo
ya conocía, igual que calé sus planes
desde el primerísimo paso en la escalera de piedra.
Recitaron con sonsonete la acusación.
Niego, dije, a sabiendas
de que no me aporta nada, pero ¿qué les aporta a ustedes?
Concédanme el honor de poder descender yo mismo
hacia los que están ahí voceando sin ley
que lo disponga. Me agarraron con más fuerza.
Sin ley enseguida te habríamos matado a golpes
dijo uno de ellos. Precisamente hemos esperado años
a que se dictara la ley, dijo el otro. Imagínate
lo que habría sido esto si no.
Discrepo profundamente, dije.
Natural, se rieron: También eso lo prevé la ley.

 
Recht

Ik hoorde dat we omhoog gingen.
Zonder dat ik daartoe opdracht gaf
zetten mijn voeten zich schrap.
De twee mannen achter me pakten
mijn bovenarmen, duwden me voort.
Blind vonden mijn voeten de treden.
Ik stribbelde tegen, werd opgevangen
als dood gewicht opwaarts gedreven.
Helemaal boven op de toren, ik hoorde het
aan de opgewonden stemmen uit de diepte
een verte die ik schatten moest en ergens
al kende, zoals ik vanaf de allereerste stap
op de stenen trap hun plannen al doorzag.
Ze dreunden de verdenking op.
Ik ontken, zei ik, in de wetenschap
dat het me niets brengt, maar wat brengt het jullie?
Gun me de eer zelf te mogen dalen
naar hen die daar staan te joelen zonder wet
die dat voorschrijft. Ze grepen me steviger vast.
Zonder wet hadden we je meteen doodgeslagen
zei een van hen. We hebben juist jaren gewacht
op de wet, zei de ander. Denk eens
hoe het hier anders zou zijn geweest.
Ik ben het daarmee fundamenteel oneens, zei ik.
Vanzelf, lachten ze: Ook daarin voorziet de wet.

 
Samuel

solo se movían sus labios
y su voz no se oía

Cogido en plena marcha y levantado
donde caigas echarás raíz
Un desconocido se inclina sobre ti
diciendo mira aquí estoy porque me llamaste
Si no me reconoces repito lo dicho
Me abandonarás cuando puedas marcharte
y por fin juicioso ver que sigo allí
adonde vacilante regresas te remuerdes
hasta que te despojo de tu arrepentimiento siento
la desesperación en tu temor y tu ira hendidora
y alimento tu honor desestabilizándote te abandono
No pronuncio palabra cuando te vas
He oído las voces que te guían
Seguiré mirando el agua hasta que te vuelvas
estires impotente las manos hasta que te tenga
te envuelva en una sábana te caliente en invierno
mastique lo que no puedas digerir
y te nutra hasta que estés satisfecho
Por orden de ellos se rompe lo que con tanta entrega habíamos
formado en torno nuestro ciego sigues sus cantos taimados
vuelves a estar donde estuvimos juntos antes
E imagino que por fin me reconoces
cuando digo otra vez aquí estoy porque me llamaste
veo otra vez cómo con fuerza el agua te ensabana
Cuando te vuelvas —ahora o más tarde— allí estaré

 
Samuel

Alleenlijk roerden zich haar lippen
Maar haar stem werd niet gehoord

In volle vaart gegrepen en opgetild
Waar je valt zul je geworteld zijn
Een onbekende buigt zich boven je
Zegt zie hier ben ik omdat je me riep
Als je me niet herkent herhaal ik het gezegde
Je zult me verlaten zodra je hier vandaan kunt
En ten slotte bezonnen zien dat ik daar nog sta
Waar je weifelend weer terugkeert je wroegt
Tot ik je van je spijt ontdoe ik de wanhoop in
Je angst en je splijtende woede voel en voed
Ik je eer wat je wankel maakt je staat
Breng geen woord uit wanneer je weer gaat
Ik heb de stemmen die je wegleiden gehoord
Zal in het water blijven staren tot je je omdraait
Je handen onmachtig uitsteekt tot ik je heb
In een laken wikkel warm houd in de winter
Wat je niet kunt verteren voor je fijnkauw
En je voer tot je weer verzadigd zult zijn


Mischa Andriessen / Apeldoorn, Holanda, 1970. Ha publicado hasta la fecha cuatro libros de poemas. Escribe también sobre artes visuales y música, especialmente sobre jazz, para varios periódicos y revistas especializadas. En junio de 2021 saldrá a la luz su quinto volumen de poesía. Por su libro titulado Winterlaken, Andriessen fue galardonado en los Países Bajos con el Premio de Poesía Awater al mejor poemario de 2019.


Diego Puls / Buenos Aires, 1956. Estudió Español, Lengua y Literatura Holandesas y Teoría de la Traducción en Ámsterdam. Ha sido docente de Traducción en la Universidad de Groningen y ha trabajado para Van Dale Lexicografie y el Consejo de la Unión Europea en Bruselas. Ha traducido a numerosos autores, y entre sus versiones al castellano se encuentra El diario de una niña (Het achterhuis) de Ana Frank.