24 mayo, 2021

Las peores palabras que nosotras las niñas llegamos a escuchar

de Tanya Huntington | Traducciones

Versiones en español de Pura López Colomé.

  

North Platte, 1974
Villanela

¡Aunque en un aprieto, la muerte y la verdad pueden rimarse!
Malcolm Lowry

 

Las peores palabras que nosotras las niñas llegamos a escuchar
fueron estas: “quien te llevó por mal camino fue Alegría”
—como si los muros de contención así se pudieran borrar.

Yo era chica, demasiado chica para lograrme percatar,
cuando nos dio aventón a Nebraska, que arrastraba las frases la tía
y luego las peores palabras que nosotras las niñas llegamos a escuchar

hicieron daño a fondo, que la adultez era absurda pudieron mostrar,
que ni los grandes a los monstruos ahí acorralarían
—como si los muros de contención se pudieran borrar.

A diferencia de mi hermana mayor, que lo ocurrido lograba captar,
yo, en babia, lo único que sabía era que se “había pirado” la tía:
las dos peores palabras que nosotras las niñas llegamos a escuchar.

La vi solo una vez más, y después Alegría se fue a volar,
con la piel amarillo canario. Logró pasar a mejor vida.
Como si los muros de contención se pudieran borrar,

llegó volando a mi cuarto, quitada de la pena, a visitar,
a decirme que la muerte era la nada; yo pasmada, no entendía.
Sin duda, las peores palabras que esta niña llegó a escuchar
—como si los muros de contención se pudieran borrar.

 

North Platte, 1974
Villanelle

But death and truth could rhyme at a pinch!
Malcolm Lowry

 

Could be the most damning words us girls ever heard
were, «Glee drove you down the wrong side of the highway,»
—as if the barriers that kept us safe were blurred.

I was small, too small to notice her speech was slurred
when our aunt dropped us off in Nebraska that day,
and then the most damning words us girls ever heard

did their worst and showed us adulthood was absurd,
showed not even grownups could keep monsters at bay
—as if the barriers that kept us safe were blurred.

Unlike my big sister, who grasped what had occurred,
clueless, all I knew was our aunt had «gone astray»:
The two most damning words us girls had ever heard.

I saw her once more, after Glee became a bird.
Her skin turned canary yellow. She passed away.
As if the barriers that kept us safe were blurred,

she flew into my room to visit, undeterred,
and told me death was nothingness, to my dismay.
Doubtless, the most damning words this girl ever heard
—as if the barriers that kept us safe were blurred.

 

Rosemary Hills, 1980
Pantoum

habría sido una más de la generación de niños con llaves colgadas
de no haber sido porque, siempre, las llaves olvidaba
dentro de la casa, viéndoselas negras para forzar la entrada
rápido, pues antes de salir de la escuela a hacer pipí se negaba

de no haber sido porque, siempre, las llaves olvidaba
correr a casa desde la parada del camión no le habría importado
rápido, pues antes de salir de la escuela a hacer pipí se negaba
sin percatarse aún de que un Lobo Feroz la había olfateado

correr a casa desde la parada del camión no le habría importado
le habría valido gorro que el descolorido Buick la siguiera como a gatas
sin percatarse aún de que un Lobo Feroz la había olfateado
ese que el verano anterior en el Wheaton Mall atrapó a las dos hermanas

le habría valido gorro que el descolorido Buick la siguiera como a gatas
hasta que sintió que la venía siguiendo, al volante, aquel extraño
ese que el verano anterior en el Wheaton Mall atrapó a las dos hermanas
caminando despacio se refugió tras un roble, él siguió manejando

hasta que sintió que la venía siguiendo, al volante, aquel extraño
ella creyó que eran seguros los límites al frente de su propio prado
caminando despacio se refugió tras un roble, él siguió manejando
como una criatura del bosque agachada entre el grueso pasto

ella creyó que eran seguros los límites al frente de su propio prado
montones de hojas caídas, barridas el día antes, lo habían marcado
como una criatura del bosque agachada entre el grueso pasto
cómo llegar hasta la puerta principal había pensado y pensado

montones de hojas caídas, barridas el día antes, lo habían marcado
el patio tendría que funcionar como escondite improvisado
cómo llegar hasta la puerta principal había pensado y pensado
a sabiendas de que su único “Yo” podría morir sin dejar rastro

el patio tendría que funcionar como escondite improvisado
se apachurró la panza fingiendo no sentir una roca al revés
a sabiendas de que su único “Yo” podría morir sin dejar rastro
mientras el descolorido Buick daba vuelta a la cuadra otra vez

se apachurró la panza fingiendo no sentir una roca al revés
lloró en voz baja entre el olor mohoso de las hojas caídas
mientras el descolorido Buick daba vuelta a la cuadra otra vez
pero no pudo aguantar, el ámbar tibio le chorreó entre las rodillas

lloró en voz baja entre el olor mohoso de las hojas caídas
esperando que el tipo, al dar la última vuelta, se arrepintiera
pero no pudo aguantar, el ámbar tibio le chorreó entre las rodillas
sus orines quedaron ahí, sin que el resto de su persona apareciera

esperando que el tipo, al dar la última vuelta, se arrepintiera
dentro de la casa, viéndoselas negras para forzar la entrada
sus orines quedaron ahí, sin que el resto de su persona apareciera
habría sido una más de la generación de niños con sus llaves colgadas

 

Rosemary Hills, 1980
Pantoum

she would have joined a generation of latchkey children
if not for her habit of always forgetting her key
locked out of the house, she had to find some way to break in
quickly / before leaving school she had neglected to pee /

If not for her habit of always forgetting her key
she wouldn’t have minded trotting home from the bus that day
quickly / before leaving school she had neglected to pee /
still unaware a Big Bad Wolf had sniffed her out as prey

she wouldn’t have minded trotting home from the bus that day
wouldn’t have cared the tan Buick followed her at a crawl
still unaware a Big Bad Wolf had sniffed her out as prey
like those two sisters he snatched last summer from Wheaton Mall

wouldn’t have cared the tan Buick followed her at a crawl
until she sensed the stranger at the wheel was stalking her
like those two sisters he snatched last summer from Wheaton Mall
she slowed down / he drove on / she cowered behind an oak tree

until she sensed the stranger at the wheel was stalking her
she believed the boundaries of her own front lawn were safe
she slowed down / he drove on / she cowered behind an oak tree
crouching like some forest creature on blades of grass that chafed

she believed the boundaries of her own front lawn were safe
marked by mounds of fallen leaves she had raked the day before
crouching like some forest creature on blades of grass that chafed
trying to think of a way to make it past the front door

marked by mounds of dry leaves she had raked the day before
the yard would have to do as an impromptu hiding place
trying to think of a way to make it past the front door
knowing the only «I» she knew could die without a trace

the yard would have to do as an impromptu hiding place
she pressed her belly down pretending not to feel a rock
knowing the only «I» she knew could die without a trace
while the tan Buick circled once again around the block

she pressed her belly down pretending not to feel a rock
she faintly sobbed into the musty smell of fallen leaves
while the tan Buick circled once again around the block
but couldn’t hold it in / warm amber trickled down her knees

she faintly sobbed into the musty smell of fallen leaves
she hoped the Wolf would give up after making one last round
but couldn’t hold it in / warm amber trickled down her knees
she left her urine there / the rest of her was never found

she hoped the Wolf would give up after making one last round
locked out of the house, she had to find some way to break in
she left her urine there / the rest of her was never found
she would have joined a generation of latchkey children

 

* Estos poemas, que pertenecen al libro inédito Times I’ve Died / Las veces que he muerto, aparecen en la antología La huella posible: poetas que escriben la ruta (UAM, 2020), editada por Andrea Fuentes Silva.


Tanya Huntington / Dakota del Sur, Estados Unidos, 1969. Artista y escritora binacional, es Jefa de Redacción de la revista bilingüe Literal: Voces latinoamericanas y autora de varios libros, de los cuales el más reciente es Solastalgia (Almadía / UAA, 2018). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca.


Pura López Colomé / Ciudad de México, 1952. Es poeta, traductora y ensayista. Recibió el Premio Nacional de Traducción de Poesía 1992 por Isla de las estaciones, de Seamus Heaney, el Premio Xavier Villaurrutia 2007 por Santo y seña, y el Premio Bellas Artes de Literatura Inés Arredondo 2019, por el conjunto de su obra. Ha traducido a autores como Hilda Doolittle, Robert Hass, William Carlos Williams, Philip Larkin y Breyten Breytenbach, entre otros. En 2013 publicó Poemas reunidos (1984-2012) en la colección Práctica Mortal del Conaculta. Su título más reciente es Visita guiada a una sala de estar (2018).