4 febrero, 2019

Así se escucha el viento en Marte

de Xel-Ha López Méndez | Inéditos

Bailamos y cantamos nuestras ideas

a mi amiga Cintia


El sol está en un ángulo desconocido del cielo.

La felicidad es simple,
ha existido 
como la posibilidad
de la extinción de las especies.

Nos sobrevivirá el sonido
y la luz, pero el sonido
y la danza y el movimiento de los cuerpos
entre la materia oscura
de no saber cómo nos llamamos:
    dos animales que bailan alrededor de su propio calor
y se juntan
dos fragmentos espaciales
que inauguran un tiempo distinto
una muerte, una vida otra
y se contienen:
    la temperatura de un abrazo,
un cuerpo
que cruza la atmósfera y se impacta.

 

Así se escucha el viento en Marte

Tengo una carpeta con tu nombre,
alrededor orbitan los archivos que se han ido quedando.
Las mayúsculas brillan como nunca.

Una estrella antes de morir
revienta de luz
antes de apagarse.
Una estrella
puede devorar ciertos planetas cercanos.

Después, igual
nos llegará su brillo
aunque ya no existan otros objetos del cielo
y se sienta la muerte de dos
o tres planetas que jamás
conoceremos.

 

Tita

Mi mamá está triste porque el futuro
es inevitable.

Yo también
y también
estoy triste
por la muerte de mi abuela,
que aún sin suceder está pasando.

Mi mamá fue
una buena hija,
es
todavía:

hay cosas que nunca se quitan de los verbos,
las conjugaciones son
de vez en cuando engañosas.

Yo por mi parte
hago lo que puedo.

Tal vez no soy tan buena como ella
y tal vez no tenga hijas
que puedan querer ser mejores
de vez en cuando.

Es probable que no tenga nada ahora:
un pequeño mueble de cristal,
un alhajero vacío.

Yo también tengo miedo del futuro.

Mi abuela
cuando joven perdió dos hijos
o dos hijas,
mejor dicho,
que tal vez sea perder a más de dos,
perder futuro,
acabar algo,
morirlo sin querer para siempre.

La cáscara de mi abuela es un útero
que hoy se me ha caído al piso.

Gema:
así se llama
mi madre
y Gema
mi hermana.

Yo soy otra piedra pero sin nombre.

Ha sobrevivido un meteorito
y nadie sabe
y todos se preguntan
de entre los escombros
quién es.

Cuál de todas las rocas chamuscadas
es la que ha sobrevivido
a la caída y al fuego.

Gema se llama
mi madre,
mi hermana.

Mi abuela se ha cambiado el nombre,
yo me llamo agua
en otra lengua.
La entiendo,

ya no dice cosas como las dice la gente
pero la entiendo.

Nos vamos de fiesta
en la cabeza de mi abuela.
Somos dos amigas
que tomadas de las manos cuchichean.

Somos dos amigas
que han perdido unas hijas y han ganado un hueco.

Luego vamos a un concierto a enamorarnos
de los músicos.

Qué nos sobrevive, abuela.
Qué hemos ganado ahora que hemos perdido tanto.

Cuándo nos vamos a morir juntas
para seguir juntas después del concierto de nuestras vidas,

para llegar a la casa medio ebrias, risa y risa,
y sentir el temblor de los mundos
cuando abandonemos el suelo,
el incendio de las cosas.

Cómo se siente dar a luz,
abuela.

Quién nos da permiso de morirnos.


Xel-Ha López Méndez / Guadalajara, 1991. Poeta, traductora y artista. Su libro Crónicas de un nuevo siglo (ámbar, 2016) se encuentra en PDF para descarga libre. Obtuvo la beca Jóvenes Creadores del FONCA en 2017-2018, en la categoría Medios Alternativos. Actualmente es becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, generación 2018-2019. Instagram: @xel.ha.lopez.