25 febrero, 2019

Leí el relato de faunas rojas

de Claudia Hernández de Valle Arizpe | Inéditos

Aceite de semilla

Se quiebran, se muerden, se ultrajan, se chupan, también se besan. Se manchan, se ennegrecen y sangran.

Crecen tras la muerte.

Vistas de cerca y sin barniz, tan sensibles al dolor, frágiles en su transparencia, moradas en la enfermedad, habría que fortalecerlas con la semilla que un árbol gesta.

Roja o blanca, su flor remite a un cuento de camelias. O evoca sangre y nubes porque, francamente, ¿quién piensa, ante su belleza, que esconden antioxidantes? ¿Quién piensa en uñas?

 

Cestería seri

Con cactus por cítricos
y arena por vid,
comenzaba el desierto. 

Sin la distracción del mar,
los ojos devoraban
las flores del saguaro.

Fue posible captar un sonido
que llegaba de muy lejos.
Qué podía haber al final
de uno y otro lado.

Como aviones pequeños
sin motor,
las aves deslizaban su sombra
sobre la aridez de la tierra.

Y esa larga sucesión de arbustos…
¿lanzarán al fuego sus ramas?
¿Sacarán con dedos y dientes,
hebras ocultas?
¿Y de sus flores y raíz,
la tinta?

Vi a las tejedoras
bajo la sombra de un árbol.
Vi los cestos creciendo
en su ondulación geométrica.
Sobre su fondo blanco
leí el relato de faunas rojas
y negros símbolos.

Vi las manos de mujeres
afilando el diente largo
de alguna bestia.

Y observé cuando, cansadas,
dejaron de entonar sus cantos
y se marcharon
por la senda de torotes
hacia el fondo azul de una bahía.

 

Sangre de tuna

Aquí no discriminan hembras.
Son útiles
y dan riqueza.

En estos pueblos,
desde hace siglos,
¿a dónde van a dar
los machos,
ya fuera del capullo,
tras fecundar a las hembras?

Hechas polvo, y fino,
esconden el tesoro
de un ácido que, al hervir,
concentra el rojo.

En su lenta absorción,
fijan lanas el tinte y olvidan
su antigua palidez bovina.

Lujosa grana en prendas,
para mujeres que se prohíben
comer insectos,
no sepan jamás
con qué pintan sus labios.

No sepan tampoco
quienes se asquean,
que el dulce rosa
de sus panes
proviene de un parásito.

 

 

* Estos poemas pertenecen al libro inédito Sin biografía II.


Claudia Hernández de Valle Arizpe / Ciudad de México, 1963. Poeta y ensayista. Es autora de una docena de libros de poesía, entre los que cabe destacar Trama de arpegios (1993), Hemicránea (1998), Deshielo (2000), Perros muy azules (2012) y México-Pekín (2013). Su obra ha sido reconocida con distinciones como el Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta, el Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines para Obra Publicada y el VII Certamen Internacional Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros.