13 enero, 2020

Y los árboles me siguen enervando

de Forrest Gander | Traducciones

Versiones del inglés de Ricardo Cázares.

 

Hijo

No es el espejo lo que ahora está cubierto, sino
ese silencio entre nosotros. Para qué

decir algo de la muerte, de lo inevitable, cómo
el cuerpo cede finalmente ante el gusano múltiple

como si fuera un concepto manejable y no
una exquisita singularidad abrasadora. Presentarlo

como una elegía o el recuento de mi, de nuestro,
sufrimiento. Una especie de auto-inmolación.

Y despertamos todavía ante un sol decapitado y los árboles
me siguen enervando. El corazón caritativo

ofrece su propio conjunto de genomas. Arrastras un enjambre bacteriano
en la corva detrás de tu rodilla, y en mis tripas

se retuercen los helmintos. ¿Quién fue alguna vez sólo sí mismo?
En Leptis Magna, cuando tu madre y yo éramos jóvenes, descubrimos

estatuas de dioses, sus rostros y sus pies destrozados por rufianes. A excepción
de la hilera de cabezas de Medusa vigilantes. Nadie se atrevió a desfigurarlas.

Cuando habló, cuando tu madre habló, hasta el galgo amarrado
quedó absorto. Quedé absorto.

Di mi vida a extraños; la aparté de la gente a la que amo.
La sola criatura de sus venas. Es sólo en ti que aún corre su sangre.

 

Son

It’s not the mirror that is draped, but
what remains unspoken between us. Why

say anything about death, inevitability, how
the body comes to deploy the myriad worm

as if it were a manageable concept not
searing exquisite singularity. To serve it up like

a eulogy or a tale of my or your own
suffering. Some kind of self-abasement.

And so we continue waking to a decapitated sun and trees
continue to irk me. The heart of charity

bears its own set of genomes. You lug a bacterial swarm
in the crook of your knee, and through my guts

writhe helminth parasites. Who was ever only themselves?
At Leptis Magna, when your mother & I were young, we came across

statues of gods with their faces and feet cracked off by vandals. But
for the row of guardian Medusa heads. No one so brave to deface those.

When she spoke, when your mother spoke, even the leashed
greyhound stood transfixed. I stood transfixed.

I gave my life to strangers; I kept it from the ones I love.
Her one arterial child. It is just in you her blood runs.

 

Llamado

Momento en el cual mis gemidos rebotaron fuera del lenguaje.

Como un enjambre de abejas que va a la deriva.

Momento en el cual en el tétrico silencio que siguió

las abejas me rodearon y perdí el conocimiento.

Momento en el cual tampoco había escapatoria para mí.

Momento en el cual continué en un semi-coma, soñando que había despertado,

vomitando y evitando a los amigos, extrayendo aguijones de mi rostro y mis brazos.

Momento en el cual la voz de ella se incrustó en un telón de colores vaporosos.

Momento en el cual el plumaje de la grulla estalló.

Momento en el cual, al despertar, intuí que pagaría la tarifa total del banderazo.

Momento en el cual el taxista se dio vuelta y dijo no hace falta que sea

tu culpa para que eso te destroce.

Momento en el cual sin titubeo ni preludio,

comenzó a tocar una flauta de hueso de buitre.

Momento en el cual envejecí y fue como volver a destripar la colmena con mis manos.

Momento en el cual concebí un reino más real que la vida.

Momento en el cual había al menos alguna posibilidad.

Alguna posibilidad, en la que no creí, de volver a estar con ella.

 

Beckoned

At which point my grief-sounds ricocheted outside of language.

Something like a drifting swarm of bees.

At which point in the tetric silence that followed

I was swarmed by those bees and lost consciousness.

At which point there was no way out for me either.

At which point I carried on in a semi-coma, dreaming I was awake,

avoiding friends and puking, plucking stingers from my face and arms.

At which point her voice was pinned to a backdrop of vaporous color.

At which point the crane’s bustles flared.

At which point, coming to, I knew I’d pay the whole flag pull fare.

At which point the driver turned and said it doesn’t need to be

your fault for it to break you.

At which point without any lurching commencement,

he began to play a vulture-bone flute.

At which point I grew old and it was like ripping open the beehive with my hands again.

At which point I conceived a realm more real than life.

At which point there was at least some possibility.

Some possibility, in which I didn’t believe, of being with her once more.

 

Madonna del parto

Y luego olerlo,
sentirlo antes aun
de que el sonido llegue
a él, se arrodilla en
el borde del barranco y
por primera vez, vuelve
la cabeza en dirección a
la cascada ahora visible que
corre sobre el cuarto
de milla de la losa de granito
que se eleva sobre el valle
y se detiene,
por un momento
baja la mirada, incapaz
de soportar
esta quietud —vasta, libre,
terrible, primigenia. Ese
río desnudo
encumbrado sobre
un altar macizo,
los cipreses arqueados
congregándose a ambos flancos
de la piedra encendida por el sol, una rasgadura
en el tejido del bosque
que se extiende y del que emerge
—mientras trata de ponerse en pie, baldado,
tambaleante— un arcoíris vacilante
volatilizado
por la explosión interminable.

 

Madonna del parto

And then smelling it,
feeling it before
the sound even reaches
him, he kneels at
cliff’s edge and for the
first time, turns his
head toward the now
visible falls that
gush over a quarter
mile of uplifted sheet-
granite across the valley
and he pauses,
lowering his eyes
for a moment, unable
to withstand the
tranquility— vast, unencumbered,
terrifying, and primal. That
naked river
enthroned upon
the massif altar,
bowed cypresses
congregating on both
sides of sun-gleaming rock, a rip
in the fabric of the ongoing
forest from which rises—
as he tries to stand, tottering, half-
paralyzed— a shifting
rainbow volatilized by
ceaseless explosion.

 

* Estos poemas pertenecen al libro Estar con, publicado recientemente por el sello MaNgOs de HaChA.


Forrest Gander / Barstow, California, 1965. Poeta, traductor, ensayista y novelista. Ha sido reconocido con el Premio Pushcart (2000), el premio de la Fundación Howard y con una beca de la fundación Guggenheim (2008), entre otros. Ha traducido a Alejandra Pizarnik, Pablo Neruda, Pura López Colomé y Coral Bracho. De entre su obra, cabe destacar los libros de poemas Rush to the Lake (1988), Science & Steepleflower (1998), Torn Awake (2001), Eye Against Eye (2005) y Eiko & Koma (2013), así como las novelas As a Friend (2008) y The Trace (2014). Estuvo casado con la poeta C. D. Wright, cuya súbita muerte en 2016 detonó la escritura de Be With (Estar con), libro por el que obtuvo el Premio Pulitzer en 2019.


Ricardo Cázares / Ciudad de México, 1978. Es autor de los libros <> (Palas vol. 2, 2017), <> (Palas vol. 1, 2013, Premio de Poesía Joaquín Xirau Icaza 2014), Es un decir (2013) y Drivethru (2008). Dentro de su trabajo como traductor destacan la primera traducción completa al español de Los poemas de Maximus de Charles Olson y la antología de poesía experimental Renacimiento de la poesía inglesa, entre otros. Es editor, miembro fundador de la editorial MaNgOs de HaChA y pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte.