4 mayo, 2020

No dicen qué sucede al otro lado

de Enrique Winter | Inéditos

  
primero las vocales y las erres
de una boca con máscaras que años

púrpuras bailan cerca sus mil muecas
de gato muisca haciendo del flequillo

horizonte petróleo en la frente chocolate
su resplandor esconde el día la recta dice

allí termino y más acá empiezan mis ojos
de manga japonés la pequeña nariz

teutona arisca ora por risa o por aroma
que no es el de ella misma lampiña y tolimense

inodora viajando por la tierra
se desliza acá empieza nuestra noche

abajo de fronteras artificiales como
las llagas rectas de los mapas para

volver a casa un día que no es este
a alguna casa donde no llamen a decirle

descarada y tú tienes novias pregunta nuda
ella responde uno más nuda todavía

  

los monos de feria después
trepados a lomo
de unicornios
metálicos
montaña arriba
entre calles a oscuras
pasillos
del país
donde las puertas cerradas
no dicen qué sucede
al otro lado
dos
bicicletas herméticas
decía
esas puertas pero
uno cae sobre los codos
y levanta como si nada
cae porque la bicicleta es una
cuando eran dos miraba la otra
se imaginaba un día
de carga
en los pedales
de la traductora
paracaidistas de una fiesta
dándolo todo en la pista
y quien regala el título
también dice
no importa
es mío
cuando uno lo roba
buscándolo
en el mapa mientras
en la avenida
otra de nosotras
ensancha
la nariz en punta hacia el árbol
floreciendo
y uno aprende
tarde las palabras
cuánto dicen
los ojos
grandes
pedaleando a raspados
de aquí y allá
semáforos
ahora se le ve
porque tiene
lo que no se veía cuando
no lo tenía

  

la transformación

cuando una mañana gregor samsa
despabiló de sueños inquietantes
se encontró transformado en un monstruoso
parásito     estaba recostado

sobre el caparazón duro     de espaldas
y al levantar un poco la cabeza
veía su barriga curva     parda
dividida en arqueadas rigideces

a cuya altura el edredón     apenas
se mantenía sin caerse entero
sus varias patas     tristemente flacas

en relación al resto del volumen
parpadeaban inermes a sus ojos
qué me pasó     pensaba     no era un sueño


Enrique Winter / Chile, 1982. Ha publicado en once países y cuatro idiomas los poemarios Atar las naves (2003), Rascacielos (2008), Guía de despacho (2010) y Lengua de señas (2015), además del disco Agua en polvo (2012) y la novela Las bolsas de basura (2016). Traductor de Emily Dickinson, G. K. Chesterton, Philip Larkin, Susan Howe y Charles Bernstein, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros, y las residencias de narrativa de la Sylt Foundation en Alemania y de la Universidad de los Andes en Colombia.