18 mayo, 2020

Cronología de las emociones y sus verbos

de Gaëlle Le Calvez, Mariana David y Rogelio Sosa | Sonora, Visual

Créditos

Voz y video: Mariana David
Música: Rogelio Sosa
Texto: Gaëlle Le Calvez

 

Negación. Todo parece estar muy lejos, menos las personas. Comienzan los nuevos hábitos. Limpieza. Distancia. Desaceleración. Esto sí es un paro.

Ansiedad. Mi tribu toda dispersa. Hago mapas afectivos. Mando mensajes fotos preguntas nos reímos —no perder el sentido del humor—. Ataques de ansiedad y ataques de risa. Por las noches no puedo respirar.

Insomnio. Sí —desde hace 20 años—. He probado todo tipo de calmantes. Ahora sobre todo corro largas distancias fotografío espacios abiertos cocino. No soy fotógrafa. Tampoco cocinera [he aprendido a cocinar sopa de fideo, salsa verde]. Me asombra cómo se condensan los paisajes —abruptamente— para ser contemplados.

Confusión. Los números de infectados. La velocidad de los contagios. La muerte puesta entre paréntesis. Cada vez que pienso “casa”, digo “México”. Regresemos a México. A la casa [imaginaria] [fija] de mis abuelos en una calle llena de cables, Shakespeare esquina con Ejército, las banquetas desiguales abiertas por las raíces de los árboles, el olor a chocolate por las tardes. Adentro es México. Regreso a [mi] casa.

[Regresiones]

[Los domingos me da por recordar la escuela a la que fui, mis amigos liceanos, los camellones iluminados de Horacio, la iglesia de San Agustín, las visitas a las tumbas familiares, las comidas que terminaban en baile, las tormentas de las cinco de la tarde, las noches tequileras de poesía, las largas caminatas en Reforma con bebés entre los brazos, el helado de zapote, los tamales oaxaqueños, el pan de muerto, el sonido del tren que todavía escucho por las noches].

[Ahora tú y yo nos abrazamos a los árboles. Éramos vecinas en esos departamentos viejos de Anzures —éramos familia— creíamos ciegamente en el cultivo de los egos y sus charlatanes. Fuimos testigos y protagonistas de tristes puestas en escena. Había que irse de todo. Tú y yo lo sabíamos. Hasta que nos fuimos. Nada queda de eso. Ya nada de eso importa. Sólo los espacios verdes que ahora compartimos y nuestras familias recompuestas. Nuestras hijas corren libres. Nos despojamos de todo. Sobrevivimos].

Ira. Desinfectarlo todo [compulsivamente], sobre todo los pensamientos.

¿Qué significa la palabra “chingadera”? Ante las preguntas de mis hijas titubeo. Una manera fácil de describir esta palabra es esto. Una rotunda chingadera. Está bien, desdramaticemos. No podemos parar del todo porque no hay trabajo que alcance. (Eso sólo nosotros lo sabemos).

Devorarlo todo. El mierdero de las noticias globales: El País, Le Monde, New York Times. Las mañaneras. Los reportes locales. Toda la información. Las curvas, las recomendaciones, el miedo al desastre económico, quienes no podemos parar del todo. El miedo a la muerte.

En las pasadas semanas hubo discusiones pleitos [todos sin sentido]. Deberíamos como en otros tiempos dejar afuera la política las identidades. Somos en el mundo. Somos el mundo. Estamos vivos. Eso debería ser suficiente.

Desasosiegos. Vuelvo al flujo de noticias con las mismas preguntas. ¿Cuántos infectados?, ¿qué edades? Respiro. Hago un escueto árbol genealógico: mis nombres y sus rostros en orden alfabético. Un mapa afectivo. Inmenso. Un alfabeto vulnerable.

Misantropía. La distancia social y aislamiento una forma vida en la que reconozco mis hábitos: los monólogos y el autoexilio.

Mitigar. Guardar la distancia. Traducir [distancia social] con nuestras hijas. Mamá oso [uso del pronombre posesivo en plural: mis hijas, mis hermanos, mis primas, mis amigos, mi tribu] leona enjaulada.

Vimos la serie del encierro: Tiger King. Es como ver narcos. No todos los mexicanos somos narcos, no todos los gringos blancos coleccionan tigres y cantan country con su chamarra de flecos. No todos los cristianos son ignorantes, no todos los de izquierda son buenos, no todos los sureños son cowboys no todos los liberales piensan no todos los conservadores son pendejos no todos los ojetes están en un bando [etcétera] Son los tiempos de las metonimias. Tomamos las partes por el todo pero todo es mucho más gris [habla el desencanto]

Restablecimientos. Una nueva normalidad se instala: el extrañamiento. Busco orden y estructura como forma de centrarme. Comienzo una rutina: despertar a las cinco de la mañana. Escribir mientras en casa todos siguen dormidos. Buscar la repetición dentro del caos. Ordenar los pensamientos. Volver a las lecturas pendientes. Volver a la escritura.

Cocinar. una forma de simular la rutina cotidiana. La alegría de la repetición. La estructura que te contiene. Los límites seguros. Los horarios. Rituales contra la angustia.

[Correr: una forma de mantener el pensamiento en el presente. Mantener la atención en la respiración. Correr para mantenerse en presente. Repito el ejercicio mientras pienso o parafraseo un pasaje que he subrayado y releído mil veces en La muerte me da de Cristina Rivera Garza].

Adicción. Hace algunos años me volví adicta al cielo y a correr en espacios abiertos: corredores de árboles, granjas abandonadas en medio de la nada fotografío la luz que atraviesa rostros y árboles me asombra la inmensidad de lo pequeño la intensidad de lo simple correr en medio de la nada arraigarse reconocerse en las distintas respiraciones.

Asombro. Retrato rostros. Lo que se desborda y lo se que contiene. Los rostros que me rodean y que respiro. La respiración que me rodea. Los paisajes que respiro. El verde de las ramas.

Tomo fotos compulsivamente: retratos, árboles espacios abiertos contra la claustrofobia. Me concentro en las ramas, los troncos, los distintos tonos verdes.
 
[Hoy no he podido escribir. Apenas unos subrayados de un artículo que cuestiona la crítica de la crítica hecha desde la academia, los vínculos y la permeabilidad entre praxis y teoría, universidad y mundo exterior, Latinoamérica como concepto desde el mundo anglosajón.]

Subrayar. Pensar a partir de lo dicho. Repensar. Reescribir. Releer. Mitigar la sensación de tanto hueco.

Los subrayados: la escritura posterior. El principio de una articulación. Una posible respuesta. Pensar. Escritura hacia alguna parte.

Parafrasear. Todo es preparación para la escritura. Toda escritura se pospone y siempre es incompleta, insuficiente. El árbol que recuerdo y la imagen imprecisa del árbol sobre el que voy a escribir.

Todavía todo está oscuro afuera. Abro la puerta para escuchar lo que se distingue en la oscuridad —voy a tener que meter otra vez pájaros en mis textos, sus diálogos intermitentes sobreviven entre las ramas.


Gaëlle Le Calvez, Mariana David y Rogelio Sosa

Gaëlle Le Calvez / París, Francia, 1971. Poeta, académica y editora. Ha publicado Beirut o de las ruinas (Margen de poesía, UAM, 1998), Otra es la casa (UAEM, 2000), La isla más alta (La piel de Judas, 2004) y Los emigrantes (UAM-X, 2007, Écrits des Forges-UAM, 2014). Fue becaria del FONCA en el Programa Jóvenes Creadores (2004-2005) y en el de Coinversiones Culturales (2003). Actualmente termina el doctorado por la Universidad de Indiana y es coeditora de la revista Hiedra Magazine, en la que desde 2013 difunde y promueve el trabajo de artistas mexicanos en Estados Unidos: https://www.hiedramagazine.com/

Mariana David / Ciudad de México, 1976. Historiadora del Arte con un posgrado en Proyectos Socioambientales. Fue directora del Muca Roma (UNAM), y coordinadora de Educación en el Museo Rufino Tamayo. Como curadora independiente realizó varias exposiciones de arte en el extranjero. En 2011 publicó SEMEFO 1990-1999: De la morgue al museo, una edición bilingüe que reúne ensayos, entrevistas y documentos en torno al trabajo de ese colectivo. Actualmente, su trabajo se centra en proyectos de mediación ciudadana y de sistemas regenerativos en la Cuenca Valle de Bravo Amanalco.

Rogelio Sosa / Ciudad de México, 1977. Compositor, artista sonoro y promotor cultural. Su práctica artística comprende composiciones instrumentales y electroacústicas, proyectos de improvisación, colaboraciones audiovisuales y escénicas, así como instalaciones sonoras. Su trabajo se ha presentado en más de 50 ciudades del mundo y se ha publicado en los sellos discográficos Bocian Records de Polonia, Mode Records e Important Records de Estados Unidos, Sub Rosa de Bélgica, SACEM de Francia y Sudamérica Electrónica de Argentina.