16 mayo, 2022

Nada de lo que aquí he nombrado es mío

de Natalia Figueroa Gallardo | Inéditos

 

Cinco mujeres a la orilla del río

Sofía se saca los zapatos
mete sus pies en el agua
―Está frío
entra vestida.

Lucy y Lucille se quitan toda la ropa
y entran al río de la mano.

Bel en bañador
se tira un piquero desde la roca.

Natalia espera a que nadie mire
y se desliza desnuda en el agua.

Las algas las acarician
el río las guía hacia el árbol
donde el martín pescador tiene el nido
―ojos en un pozo negro―
un resplandor anuncia a la luna
el búho blanco pasará chillando.

De pronto, una luz en el camino:
es Inês en su bicicleta
se quita la ropa
se quita el día difícil de su espalda
las palabras que le gritaron
sus propios oídos, sus ojos
entra al agua.

El búho blanco cruza la luna
las almejas negras avanzan
cientos de peces forman un círculo alrededor de ellas.
El río se queda inmóvil.

Sofía inicia el canto
la siguen Lucy y dos mirlos.

 

Llaves de coral

Hoy me desperté con el cuerpo en otro lugar
mis ojos: dos pozos
donde flotan apenas
mitades de mi boca
una pierna está acá
mientras la otra sigue
a una palabra que tropieza
mis oídos como una almeja que se fue a sellar
bajo la rompiente.

―Hay que reunir las partes ―dice a lo lejos mi amiga

Me toma la mano
una fuerza me conduce por cuartos, por pasillos

Quita mi ropa
a lo distancia la almeja oye un río.

Me mete en la tina
el agua caliente reúne los pozos

Pasa la esponja
por mi cuello
por mis brazos
por mis muslos
con los dedos de mis pies entrelazados al coral

Canta una canción
con mi cabeza apoyada en su pecho
con mi cabeza asomada a la puerta
con mi cabeza entrelazada a sus palabras

Besa mi cara
sus labios entran al pozo
ungen mi boca cortada
con mi cabeza devuelta a su boca
pedacitos de mí entran al baño
con mi cabeza devuelta a sus vértebras

Y la mano de mi amiga
de alga y de río
invitándome a la puerta
como si me presentara
otra vez al mundo.

 

La poeta y el mundo

“Nada de lo que aquí he nombrado es mío”.
Así terminaba un poema.
Lo hallé en un viejo cuaderno
yo misma lo cosí.
El poema mostraba una montaña, un cisne, un lago
un hombre obligándome a abandonar el lugar
—él sí podía estar ahí.

Nada de lo que he nombrado?
Y esta manera de entrar
como a una nueva lengua
a cada sitio?
La palabra es un laberinto?
Y en mi palma la ruta
hacia otra orilla de río
otra vida de pez
otro corazón ­— atado a la lágrima?­
—ruta por si cae la noche
a las dos de la tarde­—
—sendero si llueve y una hoja
es techo suficiente para un pájaro?—
Nada de lo que he escrito?
Y el agua de brújula entre mis ojos
en mi sexo, en mi pecho
desde una calle cualquiera en Londres
hacia una curva del espiral
desde el parque del que me expulsan
hacia el rincón de hoja
donde me das la mano?

 

* Poemas pertenecientes al libro inédito El gran cuaderno del búho blanco.

 


Natalia Figueroa Gallardo / La Serena, Chile, 1983. Poeta.  Doctora en Literatura por la Universidad de Chile. Su libro Una mujer sola siempre llama la atención en un pueblo obtuvo el premio a la Mejor Obra Literaria publicada durante 2015 en Chile, en el género de poesía. Tradujo desde el griego moderno Canción de mi hermana de Giannis Ritsos y Frente al muro de Miltos Sajturis. En 2018 se publicó su libro de investigación Ideologías excluyentes en la literatura chilena. Coorganizadora del Encuentro de Escritoras Islas Nuevas, Poemas para Náufragos y Viajeros y del Encuentro Internacional de Mujeres Monte Safo. Su segundo libro de poemas, Experimentos acerca de la repetición de los días, fue publicado en 2021.