8 noviembre, 2021

La maestra y el gato caído del cielo

de Tes Nehuén | Reseñas

Javier Vela, Revelaciones de la maestra del arco, Editorial Pre-Textos, 2021, 140 pp.

Todo libro es un manual de autoconocimiento. Y, aunque pronunciada de este modo esta frase tiene todos los papeles para destacar como una cursilería hueca, está lejos de ser falsa. La lectura puede provocar en nosotros una transformación inaudita. El lenguaje choca contra las persianas de nuestro mundo —nuestros paradigmas, nuestros sueños, nuestras experiencias, nuestros miedos— y nos brinda herramientas para mejorar nuestra percepción de la realidad. Un libro es una flecha que se clava en nuestro eje de equilibrio, provocando insospechadas modificaciones en el pensar y el comportamiento. Es cierto que también podemos escoger tirar del culatín, quitar la punta y seguir casi exactamente igual a como estábamos —casi: la hendidura que abre un libro no se cierra jamás— pero, ¿quién querría desaprovechar una oportunidad tan hermosa?

Revelaciones de la maestra del arco, de Javier Vela (Madrid, 1981) es una flecha con punta de hojas finas que nos penetra de forma directa, un manual de autoconocimiento y una invitación a ahondar en los límites de la vida y en nuestra manera de estar en ella. “¿Hay tiempo en lo que vuela?” se pregunta la protagonista de Revelaciones de la maestra del arco. Naoko ha emprendido un camino de práctica y aprendizaje que implica indagar en las voces ancestrales, en su experiencia íntima y familiar y en la geografía literaria de su país para alcanzar un mayor grado de conciencia. Quizá con la intención de salvarse; tal vez porque no conoce otra forma de estar en el mundo. La distancia entre lo vivido, lo soñado y lo venidero es el tema central de su dilema vital: el antes y el después, la herida y el aprendizaje. En este viaje en el que pasará de ser alumna a ser maestra la acompañarán Hitomi, una joven curiosa que quiere aprender a tensar el arco, y Roli, un gato blanco caído del cielo. A través de un estilo que juega de forma constante con la fusión de registros, Vela atraviesa la frontera entre realidad y ficción, entre narrativa y poesía, entre vida y muerte, en un libro asombroso y de una rigurosidad estética preponderante.

¿De qué manera construir una obra concisa que reúna gran parte de la tradición de un país tan prolífico como Japón, y tan relevante en lo que atañe a la tradición literaria universal? Vela se podría haber propuesto un ensayo erudito, detallado, aglutinado de notas al pie y con un extenso apéndice bibliográfico; sin embargo, ha decidido adentrarse en el corazón de la selva, ofreciéndonos una composición minimalista que apela a nuestra sensibilidad y transforma nuestra percepción. No sé si podría haber encontrado una estética más convincente para presentarnos las voces ineludibles de la literatura japonesa. Conjugar ficción, poesía, retratos biográficos y sentencias filosóficas es uno de los aciertos principales de este libro. Refleja el sentido del camino: buscar más allá de la frontera, revolver la forma, atizar con preguntas toda idea encapotada. Leemos este ensayo y ya no hay barreras entre imaginación y realidad. Y aunque seguramente no puede leerse como un manual de literatura japonesa, sí que me parece una maravillosa invitación para adentrarse en la vasta literatura de este país. ¿Quién podría desmerecer, entonces, la perspicacia de ahondar en una composición extraña donde la búsqueda de la belleza parece el objetivo principal? La indagación de la forma para entender el mundo. ¡Eso mismo! Así, Vela tensa su arco y construye una obra exquisita y polifónica —entre la voz de Confucio y el lenguaje renovado de la poesía contemporánea, entre tradición y reforma.

Resulta imposible leerlo y no pensar en nuestra relación con el lenguaje. Vela establece una curiosa metáfora entre el oficio de la arquería y el de la escritura. “Muévete como el agua, que ondula estando quieta”. La maestra del arco enseña a su alumna a ser una con el arco para tensarlo y disparar la flecha sin pensar en el destino. Fijar la vista en el viaje: quizá ésa sea la gran enseñanza del camino. Aprender a conquistar el sentido de las cosas antes de atisbar el argumento, como quien es capaz de reconocer un espíritu atrapado entre las sombras sin que medie palabra.

Todo libro es un camino al sí mismo: la posibilidad de entroncar lo aprendido en los libros con lo que habita en lo profundo de nosotros. Revelaciones de la maestra del arco puede leerse así, como un camino de aprendizaje y de búsqueda interior. Recorriendo los pasos de la alumna podemos aprender a manejar el arco, mantener el cuerpo en equilibrio y prestar atención a los bordes de las cosas. Asimismo es una lectura que nos invita a reconciliarnos con el tiempo y a esperar con alegría el encuentro con lo insólito. “Cada palabra tensa la cuerda de un arco”, leemos. Aprender a encontrar las palabras que construyan el mundo: ahí el gran secreto de la maestra, el regalo del libro.

Revelaciones de la maestra del arco es un mapa de literatura japonesa y, también, una piedra que puede ser raspada para encender fuego. En definitiva, un libro lleno de luz, de alegría y de música. En la soledad de la lectura empieza nuestro viaje —“Es un viaje sin término. Está sola”—. ¿Tendremos la valentía de abrazar nuestra sombra para tocar un poquito de luz? Se me ocurre que en la arena de este libro sorprendente podemos encontrar las primeras chispas de una hoguera.


Tes Nehuén / Argentina, 1983. Poeta y periodista. Creadora del blog literario Bestia Lectora, donde realiza reseñas de libros y entrevistas a escritoras y escritores. También colabora con Cuento Volador, Galerna Estudio y Poemas del Alma.