8 noviembre, 2021

Ramón López Velarde: algunos poemas en traducción

de José Ramón Ruisánchez Serra | Ensayos
 
 
 para Luis Vicente de Aguinaga
 
 
EN 2012 se publicó un libro con el título inofensivo de The Emily Dickinson Reader. Podría haber sido una selección más, impulsada por el interés siempre creciente que despierta esta autora de vida recoleta. A dicha publicación la siguió, más tarde, Cámara nupcial (2015), un libro de poemas que en sus mejores momentos crea una dicción que comparte aspectos tanto de Dickinson como de Jorge Esquinca, su autor; en 2016 se proyectó A Quiet Passion, una buena película biográfica; aun más recientes son las versiones de Hernán Bravo Varela de algunos de sus poemas, como estos.

Sin embargo, lo que propone el libro del 2012 de Paul Legault no es una selección sino “una traducción inglés-inglés de su poesía completa”. Resume los poemas en frases contundentes, en ese tono neutro que en inglés se llama deadpan. Dice, por ejemplo: “Light is a communist” [«La luz es comunista»] (el 506, que comienza “Light is sufficient to itself” / «La luz es suficiente para sí») o “I like hearing stuff” [«Me gusta oír cosas»] (el 1300: “Silence is all we dread” / «Todo lo que tememos es silencio»). Todo lo más se extiende a un par de oraciones: “I live in constant fear. At least it distracts me from my constant state of depression”  [«Vivo en constante temor. Al menos me distrae de mi constante estado depresivo»] (498: “I lived on Dread” / «Vivo atemorizada»).

Naturalmente, se trata de una broma. Una broma que, por cierto, le debe mucho a las reseñas de Borges y al Polifemo sin lágrimas de Alfonso Reyes. Pero el hecho de que la broma se prolongue hasta abarcar los 1789 poemas de Dickinson, permite que en el libro, de poco más de 200 páginas, se vayan creando ritmos, regresen ciertos temas y, entre risas, acaben revelándose aspectos interesantes de una obra que, incluso para los hablantes cultos del inglés, resulta siempre hermética. Usando una fórmula que se ha normalizado en las artes plásticas, se trata de crítica brut.

Durante algún tiempo me tentó la idea de que el libro de Legault se tradujera. Pero me pareció al final que no es suficientemente amplio ni hondo nuestro conocimiento de Dickinson como para que la empresa tuviera sentido. En cambio, en homenaje a él y de forma natural a Ramón López Velarde, ofrezco estas “traducciones” de algunos de sus poemas, que son parte del proyecto más amplio de “traducir” El león y la virgen: la selección original y aún muy valiosa que hizo Xavier Villaurrutia de los poemas del jerezano. Si además esto revela el hilo invisible de una afinidad entre estos dos poetas, mejor que mejor.

 

[De La sangre devota]

“La prima Águeda”:
Mi prima venía a mi casa. Y yo pensaba cosas malas que no sabía precisar. Pero ahora sí las sé. Quería cogérmela en el armario.

“Hermana, hazme llorar”:
Tuve una novia y se murió. Antes de morirse ella sí conoció el mar.

 

[De Zozobra]

“El viejo pozo”:
En el pozo hubo besos y luego pesos. Ahora hay un fantasma.

“La mancha de púrpura”
Me gusta no verte para luego verte. Aunque a veces me gusta más no verte.

“Tus dientes”
Me gustan tus dientes. Me hacen imaginar el mar que no conozco. Pero también tu futura calavera, que va a ser muy bonita.

“El retorno maléfico”
Si regreso al pueblo lo encontraré en ruinas. Pero también veré el deseo retoñando entre las grietas. Habrá novios y novias. Sobraré yo.

“Hormigas”.
Por mis venas siento que corren hormigas. Son letras. Cuando me muera quiero que digas mis poemas. Pero mientras dame unos besos.

“El candil”
Soy un candil. El candil es un barco. El barco tiene una gran verga, pero no puede llevarla a ninguna parte porque es un candil en una iglesia.

 

[De la obra póstuma]

“El son del corazón”
Me gusta la rima consonante. Incluso dentro del verso. Hace una musiquita alegre. Incluso cuando pienso en la muerte.

“La saltapared”:
Soy un pájaro. Me gusta visitar ruinas. Porque ahí encuentro los bichitos que como. Y muchos fantasmas.

“El sueño de los guantes negros”:
Tuve una novia y se murió. Me vino a ver. Como en la Ciudad de México hace frío, se puso guantes.

“Suave patria”:
La patria son los lugares donde ya solo paseo como fantasma. A veces me encuentro por ahí a Cuauhtémoc. Que también es un fantasma.


José Ramón Ruisánchez Serra / Ciudad de México, 1971. Es profesor en la Universidad de Houston. Editor de la sección de poesía mexicana del Handbook of Latin American Studies desde 2014. Junto con Ignacio Sánchez Prado y Anna M. Nogar editó A History of Mexican Literature (Cambridge University Press, 2016). Su libro La reconciliación será publicado próximamente por la UNAM.