23 agosto, 2021

Como personas con nombres

de Denise Fernández | Inéditos

Apolo sensible

Como una llamada de amor que se cubriera los pies, él tiene autorización para herir a los hombres.

Todas las vacaciones pareció que la gente miente; un perro que sueña una playa con dos soles.

Ambos salen por el oeste y superpuestos se esconden por el mismo lado. ¿Qué tengo? Se pregunta cuando despierta.

Y muchas cosas más.

 
La voz pasiva

Con la certeza de que eran parientes, los muertos venían. Como si fuesen transparentes; trabajo mal pago o cosas que restan.

 
Casi Eurídice

Pensando en sus propias manos, a mi madre la consumió la lentitud;
que en lugar de su novio, habló con el emperador:
“Sentencia que puede ser una situación.
Situación que puede ser una sentencia”.

Aparte, hubo quienes siguieron a un flautista por sus vidas, dejando esa estela
de calculado dolor.

 
Casi Penélope

En el artículo titulado “El paraíso está dentro de nosotros”, encuentro un motivo para el aburrimiento. Pequeñas aventuras hurtadas a su probabilidad.

Él quiere una influencia joven. Cuando en la oscuridad me acerco a besarlo, su imagen interna tarda más de lo previsto en componerse.

 
Las transformaciones

En el desarrollo por escrito de un pensamiento, las primeras oraciones son casi verdaderas. Las otras, piensan en el lector. Como llorar por cartas.

Aunque él susurra, “no me lo creo”.

 
Sirena

Hay casualidades como esta a lo largo del año. Él quiere vida en otro planeta. Todo el tiempo.

Disonante como un mujik, esta es la silla de Penélope sentarse.
¿Esto es el deseo?
Gente que se susurra a sí misma “para que aprendas”.

 
Casi Hades

Rodeado por la lentitud, parece que va solo.
Ha decidido que quien actúa de madre sea más joven que quien actúa de hija, “porque la mujer tiene eso”.

Cuando se olvida de que el amor es un verbo, recuerda que no le gusta la música dominante.
Las cosas que se vacían pueden cargarse de nuevo.

 
Relieves en un vaso de oro

La persona de la novela no pega. Se va como sentimientos.
O alguien extraordinario. Hombres, pequeñas cosas tácitas vestidas de payaso.

Para Agamenón la leyenda va en diagonal, y en verdad lo piensa, como un padre que pasa.

 
La vida homérica es una colaboración permanente

Con toda delicadeza, los efectos del personaje afectan al narrador. Como finales en extinción. (Es
porque no pueden ocultarse.)

Los personajes sin esposa suplican oscuridad.
Vagan sus espíritus alrededor de nociones.
¡Y pensé que vos llorabas por lo que lloraba yo!

 
Homero ciego

Se siente como una soga de todo el relato. Se llama a una nueva vida.
“Ni cuando yo muera, ni si acaso muero”.

Un momento que se funda en expectativas sobre vos
nunca puede ser ahora.
Así lastima a sus mejores hombres.

 
Casi Afrodita

Un hombre no es dominar un truco de soslayo o “ejemplo del alano que llevaba en la boca un pedazo de carne”.

El modo en que un salteador de caminos se niega a aprender cosas nuevas es la razón por la cual se instala el otro mundo.

Los destinos esforzados no pueden averiguarse entre sí.

 
Las conformaciones

Desde el comienzo, los lectores pueden abrirse de la historia sin la menor intención.

Aburridos como diosas del cereal, la transgresión sucede rítmicamente.
La espera, por carta.

Si Apolo significa “manzana” o “destruir”, los tiene sin cuidado.

 
Una hoja sin árbol

a la manera de Russell Edson

Una hoja cayó de un árbol como otra cualquiera del mundo. Una hoja estaba confundida sobre si el mundo era su casa o el árbol lo era. El árbol ya sabía por dónde venía la mano de la hoja y la dejó caer. El mundo dijo, sean bienvenidas, hojas desafortunadas. Y alejó a la hoja de lo que siempre quiso decir.

 
Miedo

Un poeta temía a un narrador, un narrador temía a un poeta y un poeta temía al gran oso, el más feroz de los animales. El oso con su panza rellena de melaza y su pelo verosímil era enorme. Y cuando era enorme era fuerte, tan fuerte como la máscara y su revés. Como llanto en los ojos. Como personas con nombres.

 
Poeta con insomnio

Las personas que vienen de los sueños huelen a objetos hurtados. A pequeños recuerdos de gasa usada. Los olores dicen una cosa en voz alta. Luego son como respuesta a supuestos. Como piel joven que viaja en fotos viejas. Te matan por haberte quedado a su lado.

 
Poeta madre

Estando despiertos, nos apoyamos más leves para dejar a todo descansar. Una madre recuerda cómo se convirtió en una madre. Nadie le dijo ¿estás madre? Solo fue madre y es, como una canción ensordecedora. Como una lupa tirada. Como traducir una intención.

 
Pensamiento

Los padres de los sueños cruzan los dedos y dicen, que los sueños despierten. Los hijos de los sueños son como carne para bestias que merodean. Y los sueños se parecen apenas un segundo a lo que querían decir. Luego piensan en los padres y en los hijos. Como almas que enfundan la distancia entre cuerpos. Como fantasmas con órganos.

 
Poeta padre

Un mono escupe frases de vidrio y las llama hijos. Alas de mariposas martilladas en ideas. Adosar colores a las cosas es el claveteo preferido de la mente. ¿Cuál es el premio por esto? Parece maternidad. ¿Un premio es como otra persona? No, un premio no es nada como otra persona. 


Denise Fernández / Mendoza, Argentina, 1989. Estudió antropología en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y guion en el LAB (Laboratorio de Guión). Integra el área de literatura del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Es autora del libro Mis animales y los que no son míos (mágicas naranjas, 2020).