11 octubre, 2021

Yo también estoy ahí desesperada

de Fernanda Martínez Varela | Inéditos

cuando nazco un poema
me convengo adolescente sin riesgo de falta
no me falta de dios trozo en la mesa en donde como
ni el poder de resucitar en la primera revuelta: en la plaza
dos hombres agarrándose las bolas por un pedazo de pollo
quién se lleva el pollo, cosa vana. Yo me quedo y pregunto
¿dónde venden explosivos para estallar a un presidente?
es que tengo apremio y motivo, les explico y detallo
que me gusta solo el cuero crujiente, por la grasa
del aceite que escurre a mis zapatos. Hace días
dice el más sereno, se llevaron los tutos otros
más amigos del presidente, y nos dejaron
agarrándonos por la mitad de un ala
robusta ala para hincarle muelas
robusta para usar de almohada
dormir el día con olor a pollo
tras faenar, qué cosa grata

 

cuando veas que el vómito se desliza por el vagón
en la madrugada de comienzo de semana, siéntate enfrente
aprovecha que estás sola y, con ambas manos, toma tu parte
entonces bebe, que allí también tú eres mi hermana

en la afroamericana que canta
como queriendo que dios se voltee a oírla
mientras los coches que pasan esparcen
la nieve sobre sus pies
yo también aguanto

en la mujer de labio leporino
la de rostro asido al atropello de la cara
que alargando la cuerda del violín pide monedas
a cambio de mostrarse aún más herida
yo también estoy ahí desesperada

 

una pareja recostada
a un lado de una tienda de retail
comparte en las afueras de la ciudad
ratas que les hurgan los pies
un pedazo de pizza o queso
y masa no crujiente
revela nacionalidad
del cocinero
contrato
edad

el peso de una misma cucaracha
la carcoma de su cuerpo al reventar
sin querer, unos mueren
sin querer, alguien dice
y los apunta, la saliva
pastosa en comisura
la bocanada de crack
mientras se besan son
ante la gente que los mira
inasequibles

 

las muchachas pasaron sin voltear a verme
ni pena ni asco nos das al voltear me decían
que te sea el amor breve, interrumpido coito
por una mosca que en tus nalgas mete la lengua

agradece que tus genitales bese sin escupirlos
sin deshacerlos en sexos, sin respirarlos antes
como una caricia que tiende a la corteza
los amores haces ineficaz e ineficiente
no eres ni vasta como insufrible
y se te aguanta por ternura
de quien daña la vista
hecha de carne

pero ellas rieron
al invitarlas a casa
al decirles hoy pesqué un pez
es mi cumpleaños, quisiera afecto
estoy sola y estoy solo, dos veces triste
y me siento dos veces feo, quise insistir
qué hermoso cadáver lucen de mañana

 

no palmotearán tu espalda
ni las muchachas te darán tantán
en las nalgas te suda una yegua de campo
usada al arar en mitad del verano sobre la línea
del ecuador. Antes de que atrás mires buscando
tu ribete del lingote de metal. Tu brusco tesoro
que si tocas como golpeando puertas puede
que salgas a abrir y te digas bienvenida eres
a tus anchas largas. Pero antes, mucho antes
de lucir un pensamiento en el capó saltando
a un parabrisas como quien a dios extraña
date cuenta que hace rato la belleza
se te sienta en las rodillas
y no te deja de mirar

 


Fernanda Martínez Varela / Chile, 1991. Socióloga y escritora. Publica su primer libro, Ángulos divergentes, a los quince años. Ha recibido los premios Roberto Bolaño, Premio Literario UC, Premio Municipal Juegos Literarios Gabriela Mistral y el Premio Escritura Revuelta de la Universidad de Houston. Publicó La sagrada familia (2015) y El génesis (2019). Cursa un doctorado en Literatura y Estudios Culturales en Georgetown University. Es editora de la revista Plaza Pública Magazine y del periodico literario Carajo de Chile.