25 octubre, 2021

De México a Perú

de Paul Forsyth Tessey | Reseñas

Diego Lazarte, Calaveras retóricas, La Strada Editores, Lima, 2021.

 
Compuesto por cuatro secciones a través de las cuales la voz conduce al lector por un México que es en realidad todos los países del mundo, Calaveras retóricas (La Strada, 2021), de Diego Lazarte (Lima, 1984), es un libro donde se percibe con claridad una aparente tensión o contrapunto entre la tradición y la innovación poética. Digo “aparente” porque, en realidad, se trata de un feliz matrimonio donde el lenguaje, plagado de humor, permite sendas inflexiones de sentido y contrasentido. Ahí donde la tradición ofrece pautas, guiños y caminos para la construcción de los poemas, la renovación de estos lenguajes se percibe sintomática, natural. Eso hace posible un solvente abordaje literario de ciertos fenómenos socioculturales como la violencia, la muerte y la poesía —los temas predominantes del poemario—, gracias a los cuales es posible el reconocimiento de lo mexicano. Pero no nos equivoquemos: México es también la excusa para hablar del Perú.

Además de referir a distintos asuntos mexicanos (aunque la última sección hable del Perú y lo peruano), cada sección del libro está dedicada a diferentes referentes de la literatura peruana —desde el poeta simbolista Eguren, pasando por la indianista Matto, el poundiano Verástegui y el vanguardista Vallejo—, cuyas diversas poéticas, de uno a otro modo, por uno u otro elemento —sea por el estilo, el tema o la perspectiva—, son apropiadas por Lazarte. Hablamos acá de una apropiación peruana de lo peruano para hablar de México, en cuya representación se deja ver la experiencia mexicana de Lazarte, quien parece haber metido las manos al fuego cultural del país norteamericano. A lo largo del libro aparecen en sus páginas diversos personajes, símbolos y referentes, como mencionamos, de la violencia (el tema del narco, el de la migración), la muerte (La Desdentada, La Bienamada, etcétera), la poesía (poetas, críticos, poemas) y, por supuesto, de la cotidianidad social y material mexicana, la cual emerge en los poemas a modo de referente realista o bien integrada al lenguaje empleado.

El mayor mérito del libro es, sin lugar a dudas, haberse apropiado del estilo de Eguren: no solo en la brevedad y musicalidad del verso, en la concisión y condensación de imágenes, sino también por haber captado lo telúrico, aquello que yace a la sombra y solo puede ser representado tétricamente. De ahí que personajes como La Pelada o La Malquerida, invitaciones de la mismísima muerte, nos recuerden a Shyna, a la Diosa Ambarina, a los caballos fantasmagóricos y a los tantos niños espectrales que componen la muchedumbre egureniana. Sin embargo, a diferencia de Eguren, lo tanático opera manifiestamente en este libro y Lazarte nos muestra su mecánica: ahí donde Eguren pretende ocultar, Lazarte lo pone de primer, segundo y hasta tercer plano.

Otro aspecto interesante de Calaveras retóricas es la vena conversacional —la cual, si bien tiene en Verástegui un referente manifiesto, se fusiona grácilmente con la imagen típica de Eguren—, elemento que hermana diversas poéticas latinoamericanas desde los años cincuenta del siglo XX. El desparpajo característico de la voz —que en el marco de la tradición peruana tiene su punto de origen en la corta obra de Manuel Morales—, hinchado de realismo, humor y aparente desencanto, tiene en Lazarte a un severo y apropiado renovador, quien ha sabido combinar el hermetismo simbólico con el coloquialismo más hilarante y descarnado.


Paul Forsyth Tessey / Lima, Perú, 1979. Poeta, ensayista y editor. Bachiller en Literatura por la PUCP, está por culminar sus estudios de maestría en la UNMSM. Ha publicado, entre otros títulos, El oscuro pasajero (Trashumantes, 2012), Anatomía de Terpsícore (Celacanto, 2014), Autorretrato del piloto (Celacanto, 2015), Bajo este cielo de cabeza (Celacanto, 2016) y El sendero del irivenir (Celacanto, 2017).