4 octubre, 2021

No le devuelvas al mundo la mirada

de Montserrat Álvarez | Inéditos

Última foto

Para tomarte una foto noventosa
ponte un vaquero roto
y la campera de cuero de tu padre
gafas oscuras y las manos en los bolsillos
No mires a la cámara
la popularidad no te interesa
Naciste mala y sola
y mala y desolada morirás
La campera de cuero de tu padre
te queda grande
como todos los símbolos
de autoridad o poder
o de cuanto pueda ser noble o respetable
Chica mala
veneno y núcleo de la oscuridad
yérguete con orgullo de monstruo ante la cámara
Nunca habrá una campera a tu medida
porque naciste mala y desolada
y nada de esto está hecho para ti
ni siquiera el lenguaje
ya no intentes hablar
porque si dijeras tus palabras
—tus genuinas palabras—
no serían palabras
serían cuchilladas
que te destrozarían al salir
y te desgarrarían las entrañas
Así que olvídalo
Prepara con orgullo esta última escena
No vuelvas a ser cómplice de nada
porque tú en nada crees
ni has creído jamás
Enciende un cigarrillo
Que no haya en esta foto
ni luz ni movimiento ni color
No sonrías
Vuélvete el corazón de las tinieblas
No le devuelvas al mundo la mirada

 

Carta

Dicen que estás muerto
pero no lo creo
solo estás cansado
ya despertarás
como sueles, temprano
Así es en el campo
No te preocupes
yo me encargo
yo ganaré dinero
no pienses más en eso
Prepararé el café
para cuando despiertes
ya verás
lo bien que huele siempre
Aquí tienes
a dónde regresar
Vuelve
El mundo no es un lugar
sin salida como crees
Ya verás
que la única salida no es la muerte

 

Postapocalipsis

Antes o después amanecerá un día
el cielo en su lugar
y todo habrá pasado
No sonarán canciones
en las ciudades en ruinas
que no sean de pájaros
Los yaguás y los gatos
los secretos anhelos
a solas acariciados
los enjaulados gorriones
y los olvidados sueños
que nuestras casas
de tenue luz llenaron
todos esos pequeños
leales compañeros
¿quién en nuestra ausencia
velará por ellos?
¿quién los cuidará
¿quién les dará amparo?
Nos esperaron fieles
pero no regresamos
A los umbrales
de puertas y ventanas
movidos por el hambre
tímidos asomaron
Desorientados
recorrieron las calles
y no nos encontraron
Lejos de nosotros
tuvieron que lanzarse
al mundo abandonado
Ellos corrieron solos
por los campos
y atravesaron montes
y llegaron al mar
y se arrojaron al aire
juguetes de los vientos
sin dirección ni rumbo
perdidos y extraviados
Y hasta los más pequeños se volvieron enormes
Y sabían volar los sueños liberados
Y encendieron con fuego el horizonte
Ah cómo brillaron

 

Un agujero negro

Vivimos analizando denunciando diciendo lo que pasa
el sentido de todo lo que pasa qué es lo que pasa cuando algo pasa 
pero nadie está nunca listo para decir
qué es lo que pasa cuando el padre muere

Cuando el padre muere es como si un imperio milenario
que atravesó mares y conquistó tierras
quedara sepultado para siempre bajo un alud de fuego
a la sombra perpetua del barro y de la arena
bajo siete desiertos

Sus torres sus palacios sus banderas
sus otrora gallardos estandartes
flamígeros al viento
sus infinitas ricas bibliotecas
con todos sus tesoros en los altos
estantes y sus cuadros y tapices
la luz de las ventanas de sus iglesias
los fieles congregados las firmes catedrales
reducidos a muñones en el caos

Sus ejércitos que sometieron reyes
las ebrias tropas de sus mercenarios
los campos roturados las gavillas las mieses
los cantos de los labriegos al alba y al ocaso
dispersos en el polvo del olvido
hueros de voz y de significado         

Los sones de las arpas a la luz de sus astros
sus caballeros de lucientes yelmos
los catafractos sobre sus corceles
con las crines al viento relinchando
sumidos para siempre en el secreto
de una cofradía de desterrados

Un viejo cuento que ya nadie escucha
en un idioma antiguo y extraviado
llevarás desde entonces en el pecho
En la garganta, un agujero negro
Los indecibles escombros
de la gloria en tus manos

 


Montserrat Álvarez / Zaragoza, España, 1969. Poeta y narradora. Pasó su infancia y adolescencia en Lima, Perú, y actualmente reside en Paraguay. Es autora de libros de poemas como Zona Dark (1990), Underground (2000), Alta suciedad (2005) y Bala perdida (2007), entre otros. En 1990 obtuvo el Premio Poeta Joven del Perú. Su obra ha sido traducida a otros idiomas y recogida en antologías como Cuerpo plural. Antología de poesía hispanoamericana contemporánea (Instituto Cervantes de Madrid/Editorial Pre-Textos, Valencia, España, 2010).