26 abril, 2021

El derecho a colapsar

de Fátima Vélez Giraldo | Inéditos

las piernas largas de madre adolescente

a qué equivale salir de este trance
para comerse el corazón de una piña
por descuido, sin conciencia trapear
blanquear el trapero, no blanquea
y el cloro, la mancha blancuzca
en el algodón, a qué equivale
ahora esta tendencia a equivaler

las manchas morado negra
amarillas en los pulmones así
fondo amarillo las paredes  
fumaba en las noches la madre

creía que nadie le veía el olor
a cigarrillo a piernas largas
a medias de nylon y el agujero
apenas estrenadas hoy el maquillaje
se le corría entre el humo a la
madre a la madre a la madre

estriadas las paredes de la casa
cual piel panza embarazo de mellizxs
dos tylenol envueltos en servilletas
y hormonas madre-hija revolucionarias
revoloteando en los ganglios de las ganas
revoloteando en los ganglios los sentidos
hormonas granizando sobre el cuerpo
periodo mancha te bajó a los once
lo que invita a seguir revoloteando
cómo resulta de aparente
el derecho a colapsar el derecho
a no salir del estado lobotómico

y cae el peso del llanto de lxs niñxs
a kilómetros niñxs abriéndose la mandíbula
son veinticuatro puntos alarido de niñxs
bajo filos de mesas entre madres sacándose
la teta mientras la fila mientras la espera
larga larga con que se quiere a la hija
agudeza de sonido como si en la esquina
serrucharan un roble de mil años
el estado post lobotómico

dar con eso que queda sano
unos pulmones creando ampliando
internando el lado izquierdo
poner la mente en piloto automático
tiene su largo alcance adelgaza la piel
redondea los ojos aunque la hija
con brusquedad el alarido
saca a la madre de la posesión
la lleva al llanto miel ocho flores
macondo matarratón caracolí
explosiones de grisá ahumada
cataplasma cuidado ayúdame
la pareja-madre-hija-madre-hermanas
ante el borde de la explosión

el fémur de la madre no sé si se sentía cuando niña
que a ella su cuerpo adolescente le pesaba
cargar esa llantitud que decían que eras un ángel
cuando dormías toda la noche que tu padre
por ninguna parte y por eso por
ninguna parte aquí en todos lados
cuando arrebatada de esa feta de
pasado ahora, imagínate lo otro
los antes sus culpas sus vestidos de lino
traídos de, un momento
había cuerpo debajo de esos trajes?
cuerpo en el antepasado adicto a la morfina
venerable abridor de caminos
veraneando sobre lomos de eso no se habla

fémures hasta el cielo de madre de la foto
sonrisa incompleta tras las hombreras
del sastre rojo la permanente
iluminaciones en el pelo antes negro
negro brillante y liso la sonrisa muestra
esa incapacidad de poner los dientes
una sonrisa, solo se espontánea
que ponga patas arriba todo lomo
que hable de una vida sin rastro monoteísta
cuando ocupáramos el museo del oro
y robáramos los tesoros desde 1533
y ayudaran las guaqueras

devuelta cada pieza a su entierro
el sol lobotómico calma los calambres
y propulsa este paso de piernas cortas
en medias de nylon recién compradas
y el agujero por donde la madre aúlla:
disfruta, disfruta, disfruta


Fátima Vélez Giraldo / Manizales, Colombia, 1985. Poeta. Estudió Literatura en la Universidad de los Andes, Bogotá, y la maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York. Es autora de Casa paterna (2015) y Del porno y las babosas (2016).