19 abril, 2021

Vine a ti con el velo de mi carne

de Alda Merini | Traducciones

Presentación y versiones de Pablo Ingberg y Carolina Isla.

 

Yo la vida la disfruté toda, a pesar de lo que andan
diciendo sobre el manicomio. Yo la vida la disfruté
porque me gusta incluso el infierno de la vida y la vida
es a menudo un infierno. Para mí la vida fue hermosa
porque la pagué cara.

Alda Merini

 
Alda Merini (Milán, 1931-2009), una de las voces más notorias de la rica poesía italiana del siglo XX, tuvo una vida difícil. Cuando tenía doce años, su casa quedó reducida a escombros en un bombardeo, huyó en un carro atestado hasta Vercelli junto con la madre y allí la ayudó a parir al hermano menor. Terminada la guerra, volvieron a reunirse en Milán con el padre y la hermana mayor, pero ya sin una casa acorde. Cuando tenía dieciséis, se produjo su primera internación por problemas mentales, en este caso durante un mes. A los dieciocho, incapaz de sobrellevar la compleja convivencia de la familia en un espacio ínfimo, se fue a vivir con un pariente, trabajador y buena persona, aunque muy ajeno a sus inclinaciones poéticas, con el que se casó en 1953. Con él tendría cuatro hijas. Luego de las dos primeras, en 1965, tras un incidente extraño termina internada en un hospital psiquiátrico, donde permanecería hasta 1972, con algunas salidas intermedias, durante las cuales nacen las otras dos hijas. En 1981 muere el marido. Se contacta entonces con un poeta de Tarento a quien había conocido, Michele Pierri, más de tres décadas mayor que ella, y dos años más tarde se casa con él y se muda a su ciudad. Al principio, la nueva situación trajo entusiasmo, pero al tiempo él se enfermó y ella entró en crisis y acabó internada en el manicomio tarentino, de donde salió para volver a Milán en 1986 (él moriría a principios del ’88).

En la poesía le fue mucho mejor. Ya en la adolescencia empieza a escribir poemas y se relaciona con autores milaneses como Luciano Erba y Giorgio Manganelli (con quien tuvo un romance). En 1950, el poeta y crítico Giacinto Spagnoletti incluye en la antología Poesia italiana contemporanea 1909-1949 dos poemas de su autoría, que le valen el reconocimiento de Quasimodo (otro romance), Montale (que propone la inclusión de otros poemas suyos en la antología Poetesse del Novecento, 1951) y Pasolini. El año de su casamiento, 1953, publica su primer libro, La presenza di Orfeo (La presencia de Orfeo), y el del nacimiento de su primera hija, 1955, otros dos: Paura di Dio y Nozze romane (Miedo de Dios y Bodas romanas). En el ’61 aparece Tu sei Pietro (Tú eres Pedro), dedicado al pediatra de la hija. La experiencia del manicomio silencia su escritura hasta el año ’79. En 1984 aparece La Terra Santa (La Tierra Santa), considerado el punto más alto de su poesía. Desde entonces hasta el final da a conocer más de treinta libros de poesía y prosa. Desde su regreso a Milán, fue convirtiéndose en una figura cada vez más pública, con frecuentes apariciones televisivas, musicalizaciones de sus poemas y hasta candidaturas al Premio Nobel: en 1996, postulada por la Academia Francesa, y en 2001, por el PEN Club italiano.

La experiencia propia es piedra basal de su poesía, plena de vitalidad, hecha de imágenes potentes y de un lenguaje donde erotismo y religiosidad se fusionan y el registro coloquial convive cómodo con el literario.

— Pablo Ingberg y Carolina Isla

 
Bodas romanas

Sí, esta será nuestra casa,
hoy llego a entenderlo;
pero tú, hombre gozoso, ¿quién eres?
Te mido: una fórmula eterna.
Adoptaste un aspecto inexorable.

Me excavarás hasta donde tengo las raíces
(no para buscarme, no para ayudarme)
todo destaparás de lo escondido
por la ferocidad de usos malsanos

Tendrás en poder mis cimientos
hombre que me comprimes;
lastimarás mis carnes con tu diente,
te asentarás en el fervor de un anhelo
para ahogarle el sentido de urgencia.

Como una piedra que separa un curso,
un curso de agua joven e impetuoso,
tú me separarás con inconsciencia
en los brazos de un delta doloroso…

 
Nozze romane

Sì, questa sarà la nostra casa,
oggi arrivo a capirlo;
ma tu, uomo gaudente, chi sei?
Ti misuro: una formula eterna.
Hai assunto un aspetto inesorabile.

Mi scaverai fin dove ho le radici
(non per cercarmi, non per aiutarmi)
tutto scoperchierai che fu nascosto
per la ferocia di malsane usanze.

Avrai in potere le mie fondamenta
uomo che mi costringi;
ferirai le mie carni col tuo dente,
t’insedierai al fervore d’un anelito
per soffocarne il senso dell’urgenza.

Come una pietra che divide un corso,
un corso d’acqua giovane e irruente,
tu mi dividerai con incoscienza
nelle braccia di un delta doloroso…

 
Dies irae

Tú persigues mis formas,
sigues tú la precisión de mi cuerpo
y nunca la belleza
de la cual voy orgullosa.
Soy animal a la infeliz pareja
boca abajo en una cama mísera de ataques,
soy la ruina cariñosa
de fecundos sobresaltos a tus manos,
soy el vacío crecido
hasta la altura exacta del placer
pero con mil crepúsculos detrás:
cuántas veces, mi amor, tú me desdeñas.

 
Dies irae

Tu insegui le mie forme,
segui tu la giustezza del mio corpo
e non mai la bellezza
di cui vado superba.
Sono animale all’infelice coppia
prona su un letto misero d’assalti,
sono la carezzevole rovina
dai fecondi sussulti alle tue mani,
sono il vuoto cresciuto
sino all’altezza esatta del piacere
ma con mille tramonti alle mie spalle:
quante volte, amor mio, tu mi disdegni.

 
Génesis
                                                            a Pietro De Pascale

Querría un hijo de ti que sea una espada
brillante, como un grito de alta gracia,
que sea piedra, que sea un nuevo Adán,
fermento de mi sangre y que resuelva
con más tranquilidad esta sed nuestra.
Ah, si te amo, lo grito a cuatro vientos
dando flores de cada rama exhausta,
y florida estoy toda y de cada velo
voy arrancando mi luto
porque génesis eres de mi carne.
Pero mi corazón, de amor herido,
tiene deseo de limpiarse vivo.
Por eso dame un hijo delicado,
un hermosísimo zarcillo virgen
para atar a mi tronco, y tú, potente
olmo, tú padre rico en toda fuerza pura
cosecharás sombras felices en mis luces.

 
Genesi
                                                            a Pietro De Pascale

Vorrei un figlio da te che sia una spada
lucente, come un grido di alta grazia,
che sia pietra, che sia novello Adamo,
lievito del mio sangue e che risolva
più quietamente questa nostra sete.
Ah, se t’amo, lo grido ad ogni vento
gemmando fiori da ogni stanco ramo,
e fiorita son tutta e d’ogni velo
vò scerpando il mio lutto
perché genesi sei della mia carne.
Ma il mio cuore, trafitto dall’amore
ha desiderio di mondarsi vivo.
E perciò dàmmi un figlio delicato,
un bellissimo, vergine viticcio
da allacciare al mio tronco, e tu, possente
olmo, tu padre ricco d’ogni forza pura
mieterai liete ombre alle mie luci.

 
Cesar amó a Cleopatra

Cesar amó a Cleopatra,
yo amo a Pierri divino
que no comanda ninguna guerra,
que es solo comandante de nostalgia,
pero mi cama pobre
yace en el solsticio de verano
y es un audaz triclinio
cuando él de noche está en vena de amor
me dice palabras de patriotismo secreto.

 
Cesare amò Cleopatra

Cesare amò Cleopatra,
io amo Pierri divino
che non conduce nessuna guerra,
che è solo condottiero di nostalgia,
ma il mio letto povero
giace nel solstizio d’estate
ed è un audace triclinio
quando lui a sera in vena d’amore
mi dice parole di patriottismo segreto.

 
Yo estoy segura de que nada ahogará ya mi rima

Yo estoy segura de que nada ahogará ya mi rima,
el silencio lo mantuve encerrado en la garganta años
como una trampa para sacrificios,
llegó entonces el momento de cantar
unas exequias al pasado.

 
Io sono certa che nulla più soffocherà la mia rima

Io sono certa che nulla più soffocherà la mia rima,
il silenzio l’ho tenuto chiuso per anni nella gola
come una trappola da sacrificio,
è quindi venuto il momento di cantare
una esequie al passato.

 

Cerca del Jordán

Horas perdidas en vano
en los jardines del manicomio,
yendo y viniendo por aquellas vallas
embravecidas por las flores,
perdidos todos en un sueño
de realidad que huía
arrojada a nuestras espaldas
por no sé cuál quimera.
Y después de un encuentro
algún enfermo sonríe
ante las falsas fiestas.
Tiempo perdido en tumultuosos pensamientos
abarrotados detrás de las rejas
como desnudas golondrinas.
Entonces escuchamos sermones,
multiplicamos los peces,
allá cerca del Jordán,
pero Cristo no estaba:
del mundo nos había extirpado
como a maleza oprobiosa.

 
Vicino al Giordano

Ore perdute invano
nei giardini del manicomio,
su e giù per quelle barriere
inferocite dai fiori,
persi tutti in un sogno
di realtà che fuggiva
buttata dietro le nostre spalle
da non so quale chimera.
E dopo un incontro
qualche malato sorride
alle false feste.
Tempo perduto in vorticosi pensieri,
assiepati dietro le sbarre
come rondini nude.
Allora abbiamo ascoltato sermoni,
abbiamo moltiplicato i pesci,
laggiù vicino al Giordano,
ma il Cristo non c’era:
dal mondo ci aveva divelti
come erbaccia obbrobriosa.

 
Safo

Oh dilecta, de la que deletreé mi largo comentario,
oh mujer extraordinaria vela que conduces a un puerto
oh histórica magia oh dulce amarga
esencia de las musas coronadas
de violetas y flores, violeta incluso tú,
¿por qué el deslumbrante abatimiento
de un amor injustamente negado?

 
Saffo

O diletta, da cui compitai il mio lungo commento,
o donna straordinaria vela che adduci ad un porto
o storica magia o dolce amara
essenza delle muse coronate
di viole e fiori, viola pur te stessa,
perché mai l’abbacinante sgomento
di un amore ingiustamente negato?

 
Alda Merini

Amé con ternura a dulcísimos amantes
sin que supieran ellos nunca nada.
Y sobre estos tejí telas de araña
y fui presa de mi misma materia.
En mí estaba el alma de la meretriz,
de la santa, de la sanguinaria y de la hipócrita.
Muchos dieron a mi forma de vivir un nombre
y fui sólo una histérica.

 
Alda Merini

Amai teneramente dei dolcissimi amanti
senza che essi sapessero mai nulla.
E su questi intessei tele di ragno
e fui preda della mia stessa materia.
In me l’anima c’era della meretrice
della santa della sanguinaria e dell’ipocrita.
Molti diedero al mio modo di vivere un nome
e fui soltanto una isterica.

 
Leprosario

Y este libro te lo recomiendo,
amigo Manganelli, para que leas,
dentro de las desproporciones del amor,
un canto a la ciénaga.
Yo busqué alguna flor,
lo sabes, en mi sistema de canto,
alguna insípida corola
buena para querer a algún hijo mío.
Me emborracho de vino maldito,
excavación de piedra en la fantasía,
finjo ser ora mar ora colina,
y, mientras, me abandono por las calles
que conducen directo al lazareto.

 
Lebbrosario

E questo libro te lo raccomando,
amico Manganelli, ché tu legga,
dentro le sproporzioni dell’amore,
un canto alla palude.
Io ho cercato qualche fiore,
lo sai, nel mio sistema di canto,
qualche insipida corolla
buona a volere qualche figlio mio.
Mi ubriaco di vino maledetto,
scavo di pietra nella fantasia,
mi fingo ora mare ora collina,
e intanto mi abbandono sulle strade
che portano dirette al lazzaretto.

 

Vine a ti con el velo de mi carne

Vine a ti con el velo de mi carne
pusilánime hasta la cruz
y dentro de tus olas imprimí
la procesión de mis barcos:
es un puerto la mente donde afloja el coraje
frente a la risa maliciosa y luego
la barrera está tan insegura de un destino así
que las magas, los foscos avisperos de mi todo,
“Los cantos de Maldoror”,
y tu angélica forma,
forman un todo en el germen del arte:
pero para nosotros es secreto.

 
Sono venuta a te con il velo della mia carne

Sono venuta a te con il velo della mia carne
pusillanime fino alla croce
e ho stampato dentro i tuoi flutti
la processione delle mie barche:
è un porto la mente dove il coraggio s’affloscia
di fronte al sogghigno e dopo
la barriera è così incerta di tale destino
che le maghe, i foschi gineprai del mio tutto,
“I canti di Maldoror”,
e la tua angelica forma,
fanno tutt’uno dentro il germe dell’arte:
ma a noi questo è segreto.


Alda Merini / Milán, Italia, 1931-2009. Poeta. Autora de más de una treintena de libros de poesía que le valieron la consagración y el aplauso de la crítica, hasta convertirla en una firme candidata el Premio Nobel de Literatura. En la última época de su vida, se acercó a un tono místico. Recibió la Orden del Mérito de la República Italiana, el Premio Elsa Morante Ragazzi y el doctorado honoris causa por la Universidad de Mesina, entre otras distinciones.


Pablo Ingberg / Dolores, Argentina, 1960. Ha publicado ocho libros propios (poesía, novela, ensayos sobre traducción, poesía para niños) y más de cien traducidos del griego antiguo, el latín, el inglés y el italiano, de autores como Safo, Sófocles, Virgilio, Shakespeare (mitad de las obras completas), Austen, Melville, Whitman, Conrad, Joyce, Woolf y Svevo, que le han valido los premios Teatro del Mundo, Konex y Aurora Borealis de la FIT. Dirigió unas Obras completas de Shakespeare y la colección Griegos y Latinos para la Editorial Losada.

Carolina Isla / Buenos Aires, Argentina, 1974. Profesora graduada de italiano, ejerce la docencia desde 2002. Ha realizado numerosas traducciones técnicas y algunas traducciones literarias en blogs y revistas en lína como Café Golem. Desde 2014 asiste a talleres de traducción literaria con Pablo Ingberg.