12 abril, 2021

La hora de las correspondencias

de Carlos López Degregori | Inéditos

Sus botas rojas

Cuando el deseo te lleva con sus botas rojas
   no ves calzada a la muerte

Cuando ríes y danzas en todas las esquinas
   no aceptas que la muerte es tu pareja

Tu muerte anticipa o retrasa la hora de las correspondencias
   es una zapatera que martilla
   entre los destellos de los cueros sangrientos
   te rodea con su cuerpo
   te sopla en el oído

Las botas son tu reloj corporal espiritual
   tu santa o santo en éxtasis
   tu belle dame sans merci
   de suaves vellos que recorres con tu lengua

Tus botas son rengas son púberes
   son ancianas
   de ojos concupiscentes
   de dos pies
   de muchos pies
   que solo aprendieron a seguirte

 

Sanatorio Berghof

Huesosas flores en un hotel-sanatorio
Huesosos fantasmas de hielo y nieve
   que actúan como fijador en la cámara de revelado
   necesito preguntarles:
   ¿existe perfección en las radiografías?
   ¿hay una estética en sus láminas de acetato?
   ¿prueban acaso la enfermedad o la salud?
   ¿se apaciguan con el silbido de aire
   que huye por un neumotórax?

En esta altura sin paisajes floto con mi pijama
   y le envío mensajes de amor a Madame Curie
   pulso señales de iridio cobalto cecio
   me acerco a su laboratorio como si se tratara
   de un lugar de peregrinaje.

      (Las manos en la cintura
                                           saca el pecho
                   que parezca una mágica montaña
                   retén el aire
                   y espera una adivinación
                   un diagnóstico:
                   no soy una figura irrepresentable
                   no soy una renuncia
                   no soy una descarnada silueta
                   en todos los tonos del gris
                   que ve pasar las horas en una tumbona)

La intensidad de un haz de rayos X
   es un hálito que converge
   que diverge
   que se entrega a la ilusión de un plazo más de vida.

Huesosa esperanza que me lleva a leer La montaña mágica otra vez
   Soy Hans Castorp
   Mía es la estética del tiempo
   y el tiempo es una intromisión de la blancura.

         (¿Dónde nos ha transportado
         el aire de la distancia?)

Busco en las 1002 páginas del ejemplar que poseo
   una frase decisiva que merezca un punto final.

La tapa blanca del volumen está manchada
   de nubes que parecen pulmones.

 

Siesta veneciana

He almorzado un pulpo pequeño a la parrilla con un punto de ajo y aceite de oliva. Sentí que se estremecían mis dientes, que estallaba mi lengua en azotes. Los pulpos son galaxias errantes de células nerviosas, razonan, envidian, pueden sumergirse en océanos melancólicos. De noche edifican catedrales extraterrestres y ejecutan la música del órgano con sus tentáculos.

Si te asomas al espejo ves la pared del mar llena de pulpos que quieren arrastrarte a las profundidades. Si te cubres con la sábana brotan como flores sus octópicas ventosas. Si después de tu siesta de moro veneciano, lees Otelo, serás uno con el a-moroso asesino que vive en ti.

       Ah, Shakespeare
         Ah, brazos de pulpo que cortaste
       y siguen durante horas su camino
         en el mar
       Desdemoniacos
         custodios del apareamiento
       de los amantes moros con la nada.

       Cabezas estelares
         Campanas
       que no confortan
         que no perdonan.


Carlos López Degregori / Lima, Perú, 1952. Ha publicado once libros de poesía, entre los que se cuentan Las conversiones (1983), Cielo forzado (1988), Aquí descansa nadie (1998), Retratos de un caído resplandor (2002) y La espalda es frontera (2016). Sus poemarios forman los capítulos de un único libro titulado Lejos de todas partes 1978–2018, escrito a lo largo de cuarenta años y publicado a finales de 2018.