29 septiembre 2025
Ángel José Fernández
La experiencia ha cambiado su fisonomía cuando en el devenir de la vida cotidiana ha sucedido la pérdida de “la inocencia”, y desde luego de la fe en la salvación, como afirmó en el soneto “Fe”, redactado unos meses después del fallecimiento de Agustín F. Cuenca. La fe, sentenciaba entonces la autora, resultó ser “cobarde fantasía”, “febril espectro del delirio insano”, por ser, si acaso, un asidero artificial, engañoso, y porque no aliviaba su “dolor”.
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