20 junio, 2022

Tú que te crees tú

de Felipe Sáez Riquelme | Inéditos

 
El río
 

Despierto y soy el río
apenas abro los ojos
mis pensamientos que inician
el contacto / se los lleva
la onda corta del río
¿viajo o soy el viaje / del río?
voy de un lado a otro
                / de la señal
caudal invisible / del río
columpio en el que voy
                en el que vengo
                en el que muero.

Un instante o quizás menos
un segundo / una centésima
               o el límite
de lo que es posible soportar
en cualquier orden
en cualquier momento
               / de la jornada
para apenas quedarse quieto
con suerte interrumpir
ir de uno a cero
            en contra
            en el río.
 
 
 
Mano que escribe
 

Mano que proyecta en el muro
           la sombra de un perro que ladra
mano vegetal que crece con la lluvia
mano de greda que se triza lentamente
          en la oscuridad de un museo
mano que saca otras manos del mantel
          para lanzar las migas a los canarios
mano de cristal robada
mano que borra sin permiso
          la idea que la otra mano había dibujado
mano mecánica que masturba
mano de marino sin dedo
mano enorme de basquetbolista
mano que corre entre los barrotes de las rejas
          de las casas de los barrios
          de la periferia
mano araña que espera impaciente
mano dura
mano de amada que escamotea
          mano de amada anclada a cama oscura
mano que acaricia la pobreza
mano maquillada cruzada al pecho
mano de ciclista que indica el giro
mano de niña con anillo de plástico
mano que separa las manos juntas
          de alguien que no quiere confesar
mano que escribe
          la palabra comienzo.
 
 
 
Circular
 
La rodilla empuja al tobillo
redondo giran la planta y el pie,
 
pie y pedal
en un movimiento concéntrico
prenden a chispazos el dínamo,
 
de una rueda danzante
penden los planetas
las lunas.
 
Dios no tiene un ejército
de ángeles andando en bicicleta.
 
Es cada uno en su destino
de tobillo
de rodilla
de pierna suelta encendida.
 
 
 
Objetos públicos
 

Todo lo que se oculta
  un día
llega a mostrarse
y todo lo que se muestra
  un día
llegará a venderse
                               por tanto
             lo que ahora flota
         sin un precio sostén
   lo que ahora se esconde
en flor
           sin ser tocado
por el tacto ansioso
sin ser develado
a la visión-escorpión
sin ser mostrado
como representación de algo
aún logrará
           conservar su cuerpo
hasta que un día
llegue a ser capturado
bajo el nombre
           de algo que no es.
 
 
 
Entonces no
 

Si no es con fuego, con llama azul
cielo / entonces no. Si no es con
ternura cuidar las flores del error
bolsas plásticas bailando en el viento
un plan que se cancela, poco y nada
bajo tu control, pero si no es
con calor tu voz / tu fricción
que se transmite por aparatos fríos
de materiales toscos
y si ese calor no llegase
al oído de quien / de aquella
de ello que llamas con fervor
entonces no /
mejor que no lo hagas
nada empieces
si no estás
                   para incendiarte
de un color que rebalse tus dígitos
si no estás
                   por derretirte
en eso que parece
                                 un destino
mejor que no
                        no la sigas
no la toques
déjala así / sin humor
rumor del que nadie supo
                                              déjala así
que así como estuviera
está así por algo
                             por algo que espera
por alguien
por algún fulgor.
 
 
 
Leyenda
 

Había una vez el mundo
                       una pelota flotante
en un río sin bordes
                                             dioses
Había una vez una reina
                             palacios de arena
                             aldeas con forma
de cuentos concéntricos
Había una vez la paciencia
                                             botes
el sonido de las hojas de palma
una vez                         las estrellas
                  lunares
         de un animal guía
Había una vez pero
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Arpón y maniobra
 

Concentración, arpón y maniobra.
Es necesario ir al fondo de todo
oscuro, perdido en la niebla austral
sin apellido o profesión y tener aún
ganas de volver a lo ya visto.

Si no, piensa en el pescador: algunos
solo pescan resfríos ― otros, con diligente
paciencia: peces hermosos y pequeños,
entrecortados por la mirada confusa.

Hasta aquí las cosas que la vista nos ofrece ― otro asunto
es perder la razón bajo influencias
colosales, bestiales
que confunden al que observa
con lo observado: una ballena como siempre
al fondo de todo oscuro,
al centro de lo imposible de entender.

Concentración, arpón y maniobra.
No interrumpas al malabarista que sostiene todo esto.
 
 
 
Tú que te crees tú
 

Tú que te crees tú
soñando el sueño de un monstruo flojo
        que en su único ojo
repite la misma película:
                                           tú que te crees tú
buscándote en tus padres
robándole al mundo una emoción virgen
pájaros de fuego
            medievales / de papel celofán
            anuncian el renacimiento
las góndolas del supermercado
se suicidan en cámara lenta
pero mientras tú te creas tú
quiero que
            estas sean mis manos
            esta sea mi sombra alargada por la luz eléctrica
            estos sean mis lentes de sol ahumados.

Tú que te crees tú
recibe esto de ti: un libro que leíste
                              del cual no recuerdas
                              una sola palabra.

Revisas los subrayados / no fuiste tú
pero estás de acuerdo
como si hubieras sido aquel que se pertenece
      como una isla futura
                    mundo-uno
donde esperas que alguien descubra
                    lo especial que eres
pero cada uno
                         en su hexágono espera
                         que alguien descubra
la dulce miel del genio
de cada mundo-uno.
                                     ¿De quién?
De tú / que te crees tú
con ligeras variantes que no alcanzan
a refutar la hipótesis de que eres
el mismo sujeto-sujetado
    una cifra exacta
    pero en disminución
un líquido que se consume poco a poco
a lo largo de un conducto
  en el transcurso
     día a día en la novela
          el calendario
          el río fluye como carnaval de máscaras
pero tú
que te crees tú
no estás más cuerdo
que el loco de Alsina y Sáenz Peña
                      que se cree Napoleón.

Tú que eres tú
soñando el sueño de un monstruo,
¿eres el jardín o el jardinero?
¿la montaña o el alpinista?
¿el cielo
            o el piloto del avión?

Tú, sí, tú,
recibe esto de ti: un empujón
                            y se cierra la puerta.

Estás en la casa de los espejos
                                                  oscuridad
preguntas por alguien
y su nombre rebota cambiando según
el reflejo deforme de cada espejo
y ya son tantos los nombres en el aire
que el oxígeno es escaso
        parece una pesadilla
                                             miras tu mano
descubres que no te pertenece
piensas: esta mano no es mi mano
                es la mano de otro
y en realidad
no eres el que piensa
este pensamiento,
                                   entonces corres
por la casa de los espejos
vas siendo todas las formas y cada vez
más deforme hasta que no eres
nada
y de pronto despiertas.

                                   Está tu gato siamés
                                   lamiéndote la cara.

Lo ahuyentas
pero se resiste,
te mira a los ojos
con su voz grave
te dice:

               tú que te crees tú
               no hagas de mí
               que me crea yo.
 
 


Felipe Sáez Riquelme / Santiago de Chile, 1986. Poeta, artista sonoro y performancer. Actualmente reside entre Suiza y Alemania. Ha participado en festivales como Latinale. Es autor del libro de poemas Los tambores difieren (2016).