El comienzo de un libro es precioso

El comienzo de un libro es precioso. Muchos comienzos son preciosísimos.
Pero es breve el comienzo de un libro — mantiene al comienzo prosiguiendo.
Cuando este se prolonga, un siguiente libro se inicia.
Basta esperar que la decisión de la intimidad se manifieste.

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Como una tregua secreta, como un regreso a casa

Abraza esta claridad, es un hálito que/
recorre nuestras venas. Hace un tiempo/
escribí: cuando me cansé de mentirme/
a mí mismo, comencé a escribir/
un libro de poesía. Hoy de nuevo /
aprendí esa lección y por eso/
estoy aquí, estamos aquí.

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La vida, que también es una palabra

Es verdad que Lisboa, en el invierno, no tiene la/
dureza de una ciudad del norte. El aire/
es húmedo, el frío no entra en el alma, y no/
tiene esos blancos puros, ni los grises que/
perduran, ni siquiera el sentimiento inquietante/
de que el mundo se detuvo bajo la mortaja celeste.

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No importa si Londres o nosotros

Claro que todos mis prejuicios
de mujer se me vinieron encima, porque en el merendero
sólo había hombres que comían tocino y huevos y jitomate
(si estuviera en Portugal, serían sándwiches de queso),
pero pensé: Estoy en Londres, estoy
solita, a mí qué me importan los hombres, los ingleses
ni se meten tanto con una como los nuestros,
y así…

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El instinto que nos dice

El corazón de la madre ilumina/
el territorio de la mano./
Con impulsos rápidos /
sube el dedo más largo/
para agarrar al pájaro salvaje./
El dedo que indica el silencio/
está coronado de estrellas./
Por la ladera derecha/
se desliza el pez rojo…

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Sin querer saber de la belleza

Oh ambiciones! Como quisera yo ser/
Un pobre bibliófilo parado/
Sobre el eterno folio desdoblado/
Y sin más en la consciencia que vivir

Podría la primavera florecer/
Y yo siempre sobre el libro reposado/
Sonreiría a un vetutos pasado/
De una moza medieval sin conocer

Yo no quitaría ni añadaría a la vida/
Nada para mi, ni un gesto mío daría/
Un gesto más a su profundo amor.

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Cosas contemporáneas: Una lectura de Gastão Cruz

Diría, por mi parte, que La moneda del tiempo es uno de los libros de poemas más emocionantes que conozco, y eso, contando con que el laboratorio en que consiste traducir no resulta demasiado propicio para emocionarse. Quizá algunas zonas de aquella tradición romántica ya habían explorado lo que aquí parece determinante: la voz del poeta es reflexiva, toma distancia para mirar y pensar, pero a la vez consigue que el pensamiento sea sensorial, se haga material en los sentidos, que el pensamiento sea una forma de emoción.

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El libro de las comunidades

Dice Llansol: “todo comunica por incomprensión”, y reconozco esta clave en una nota de Apontamentos sobre a Escola da Rua de Namur, texto fragmentario de raíz autobiográfica: “El libro de las comunidades nació de la tentativa de reconducir al habla y a la convivencia de grupo a una niña española aparentemente autista que habían llevado a la escuela donde yo enseñaba”.

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