Aves que descienden

1
Como al remo de río
hojas y flores tiernas,
al palo volador
también le brotan alas
cuando vuelve al terruño.
Lo cuenta el k’ohal
a sus acompañantes,
cada vez que dirige
el retorno de un mondo
y seco zacat’kiwi
a lo alto del monte.

Leer más

Las milicias del viento en el arenal del exilio

Puertas abiertas a los médanos, puertas abiertas al exilio,/
Las llaves confiadas a las personas del faro, y la estrella supliciada en la rueda sobre la piedra del umbral:/
Anfitrión mío, cédeme tu casa de cristal en las arenas…/
El Estío de yeso aguza sus puntas de lanza en nuestras llagas,/
Elijo un lugar palmario e inexistente semejante al osario de las estaciones/
Y, sobre todos los arenales de este mundo, el espíritu que emana de dios abandona su lecho de amianto.

Leer más

La mujer contestataria. Un cierto rostro de la mujer pastún en la poesía popular de la lengua pastún (2)

Ella introduce un elemento problemático y de malestar en la tranquilidad de la conciencia masculina, segura de sus derechos y superioridad, puesto que la vida social de la tribu pastún no se rige ni por el código de amor ni por la verdadera ley religiosa. Está regulada, antes que nada y esencialmente, por el código de honor. Y el amor y el honor están en una relación conflictiva, a menudo contradictoria. El código de honor está hecho por los hombres, para los hombres, y uno de sus objetos esenciales es la mujer.

Leer más

Regreso a un cuerpo olvidado

Sopla el viento del sur, ajeno,/
húmedo, pleno de hierba, de partículas de sal./
Lo inspiro y algo./
Ajusto el cubrebocas:/
Conocí mi aliento en cuarentena./
Es agrio./
Tiene treinta años./
Tiene un segundo./
Tenía./
Tiene /
un segundo.

Leer más

La mujer contestataria. Un cierto rostro de la mujer pastún en la poesía popular de la lengua pastún

“La femme contestataire” fue publicado por el Dr. Sayd B. Majrouh en la revista Pasto Quarterly, durante el otoño de 1977. En este artículo se presentan los cantos que, bajo el nombre de landays, improvisan las mujeres de la etnia pastún en Afganistán y Pakistán. Dichas formas poéticas de tradición oral son composiciones de intensidad y violencia insospechadas para su brevedad (dos versos). No obstante, en ellas encontramos un grito de libertad y rebeldía, a través del cual las mujeres subyugadas por los códigos patriarcales y tribales encuentran una alternativa a la dominación de la cual son objeto.

Leer más

La grandeza del frío

Él comienza consigo y acaba/
en sí mismo./
No lo anuncia ninguna aureola, no lo/
sigue ninguna cola de cometa./
A partir de él nada emerge hacia afuera; /
por eso no tiene rostro/
ni forma. Podría asemejarse, quizá/
a la esfera,/
que tiene el mayor cuerpo/
cubierto por la más estrecha/
piel posible. Pero ni siquiera tiene/
tanta piel como la esfera.

Leer más

Mi cuerpo es música del universo

Recibí la semilla de un niño de hombros color cocoa/
y decía aquella semilla:/
—Ey tú, ¿qué piensas que fue lo primero que hicieron los humanos al recibir el fuego?/ /
Entonces me convertí en pájaro/ /
y dejé caer/
esta semilla/
en un páramo

Leer más

La misma raga que ya se ha cantado antes

Mangalesh Dabral, poeta y periodista indio, nació en Kafalpani, una aldea ubicada al pie de la cordillera del Himalaya. Pasó ahí su infancia y juventud, y ese paisaje grandioso del norte de la India aparece a menudo en sus poemas, donde se advierte la nostalgia del niño aldeano que migra luego a la gran ciudad. Su obra, delicadamente metafórica, mezcla referencias cotidianas con grandes cuestionamientos existenciales respecto a nuestra condición humana.

Leer más

Hablar dentro de la llama

Y como aquel que vengaron los osos, /
que vio el carro de Elías que subía, /
alzándose a los cielos majestuoso,/
y él no pudo seguirlo con la vista, /
solo una llama vio que se iba alzando, /
perdiéndose como una nubecita, así /
estas se movían por el fondo sin /
revelar lo que adentro llevaban, /
cada una ocultando un condenado.

Leer más

Piedra (fragmentos)

El camino vital de Ósip Mandelshtam parte del poniente del Imperio Ruso, Varsovia —donde nace—, y termina en el oriente de la Unión Soviética, Vladivostok —donde lo desaparecen—. En ese camino vital, Piedra (1913) corresponde al periodo de Petersburgo. Mandelshtam, atormentado en su lírica ya mucho antes de los suplicios del estalinismo que lo liquidarán más tarde, escribe una poesía de bilis negra —aunque falten aún más de dos décadas para su mudanza a Vorónezh.

Leer más