Versiones y ensayo introductorio de Giancarlo Huapaya.

 

Absalom

Primero descubrí lo que estaba matando a estos hombres.
Tuve tres hijos que trabajaron con su padre en el túnel:
Cecil de 23 años, Owen de 21 años, Shirley de 17 años.
Solían trabajar en una mina de carbón, no de forma estable
porque las minas no estaban funcionando la mayor parte del tiempo.
Un capataz de la compañía se enteró de que hacíamos cerveza casera,
tenía la costumbre de pasar a beber por las tardes,
persuadiendo a los muchachos y a mi marido
de renunciar a sus empleos y tomar este otro trabajo.
Les pagarían mejor.
Shirley era mi hijo menor, el chico.
Entró en el túnel.

Mi corazón   mi madre   mi corazón   mi madre
mi corazón   mi florecer.

Mi esposo no puede trabajar.
Él lo tiene, según el médico.
Nos ha estado costando mucho ganarnos la vida desde que surgió este problema.
Vi el polvo en el fondo de la bañera.
El chico trabajó allí unos dieciocho meses,

llegó a casa una tarde con dificultad para respirar.
“Madre, no puedo recuperar el aliento”, me dijo.
Shirley estuvo enfermo unos tres meses.
Lo llevaba de su cama a la mesa,
de su cama al porche, en mis brazos.

Mi corazón es mío en el lugar de los corazones,
Me regresaron mi corazón, está en mí.

Cuando se enfermaron, justo al comienzo, vi a un médico.
Traté de que el Dr. Harless les hiciera una radiografía a los chicos.
Era el único hombre al que le tenía confianza,
el médico de la compañía en la mina de Kopper,
pero él no atendería a Shirley.
No sabía de dónde le venía el dinero.

Le prometí la mitad si trabajaba para obtener una indemnización,
pero incluso así no haría nada.
Fui a la carretera y pedí limosnas para el dinero de las radiografías,
el hospital de Charleston tomó las imágenes de los pulmones,
él aceptó el caso después de que se tomaron las placas.
Y dos o tres doctores dijeron lo mismo.
El más joven no pudo ir allí conmigo,
se acostó y me dijo: “Madre, cuando muera,
quiero que hagas que me abran y
veas si ese polvo me mató.
Intenta conseguir la indemnización,
no tendrás ninguna forma de ganarte la vida
cuando nos hayamos ido,
y el resto también se esté yendo”.

He ganado dominio sobre mi corazón
He ganado dominio sobre mis dos manos.
He ganado dominio sobre las aguas.
He ganado dominio sobre el río.

El caso de mi hijo fue el primero de la línea de demandas.
Enviaron a los abogados y a los médicos;
cerraron los enchufes en los campamentos.
Allí estaban Shirley y Cecil, Jeffrey y Oren,
Raymond Johnson, Clev y Oscar Anders,
Frank Lynch, Henry Palf, el Sr. Pitch, un capataz;
un compañero delgado que cargaba acero con mis chicos,
se llamaba Darnell, creo. Había muchos otros,
los poblados de Glen Ferris, Alloy, donde la roca blanca se encuentra,
a diez kilómetros de distancia; Vanetta, Gauley Bridge,
Gamoca, Lockwood, los barrancos,
todo el valle es testigo.
Pedí aventón por treinta kilómetros, ellos expiden los cheques.
Me preguntaron cómo mantengo a la vaca con $2.
Dije que una semana comida para la vaca, una semana la harina de los niños.
El mayor tenía veintitrés.
El siguiente tenía veintiuno.
El menor tenía dieciocho.
Al principio la llamaron neumonía.
La pronunciarían fiebre.
Shirley pidió que intentemos averiguarlo.
Así aprendieron cuál era el problema.

Abro un camino, han cubierto mi cielo con cristal.
Salgo a la luz del día, estoy naciendo por segunda vez,
Me abro camino por la fuerza y conozco la puerta
Viajaré sobre la tierra entre los vivos.

Él no habrá de ser menospreciado, nunca.
Yo le daré una boca a mi hijo.

Absalom

I first discovered what was killing these men.
I had three sons who worked with their father in the tunnel:
Cecil, aged 23, Owen, aged 21, Shirley, aged 17.
They used to work in a coal mine, not steady work
for the mines were not going much of the time.
A power Co. foreman learned that we made home brew,
he formed a habit of dropping in evenings to drink,
persuading the boys and my husband —
give up their jobs and take this other work.
It would pay them better.
Shirley was my youngest son; the boy.
He went into the tunnel.

My heart    my mother    my heart    my mother
My heart   my coming into being.

My husband is not able to work.
He has it, according to the doctor.
We have been having a very hard time making a living since
      this trouble came to us.
I saw the dust in the bottom of the tub.
The boy worked there about eighteen months,
came home one evening with a shortness of breath.
He said, “Mother, I cannot get my breath.”
Shirley was sick about three months.
I would carry him from his bed to the table,
from his bed to the porch, in my arms.

My heart is mine in the place of hearts,
They gave me back my heart, it lies in me.

When they took sick, right at the start, I saw a doctor.
I tried to get Dr. Harless to X-ray the boys.
He was the only man I had any confidence in,
the company doctor in the Kopper’s mine,
but he would not see Shirley.
He did not know where his money was coming from.
I promised him half if he’d work to get compensation,
but even then he would not do anything.
I went on the road and begged the X-ray money,
the Charleston hospital made the lung pictures,
he took the case after the pictures were made.
And two or three doctors said the same thing.
The youngest boy did not get to go down there with me,
he lay and said, “Mother, when I die,
“I want you to have them open me up and
“see if that dust killed me.
“Try to get compensation,
“you will not have any way of making your living
“when we are gone,
“and the rest are going too.”

I have gained mastery over my heart
I have gained mastery over my two hands
I have gained mastery over the waters
I have gained mastery over the river.

The case of my son was the first of the line of lawsuits.
They sent the lawyers down and the doctors down;
they closed the electric sockets in the camps.
There was Shirley, and Cecil, Jeffrey and Oren,
Raymond Johnson, Clev and Oscar Anders,
Frank Lynch, Henry Palf, Mr. Pitch, a foreman;
a slim fellow who carried steel with my boys,
his name was Darnell, I believe. There were many others,
the towns of Glen Ferris, Alloy, where the white rock lies,
six miles away; Vanetta, Gauley Bridge,
Gamoca, Lockwood, the gullies,
the whole valley is witness.
I hitchhike eighteen miles, they make checks out.
They asked me how I keep the cow on $2.
I said one week, feed for the cow, one week, the children’s flour.
The oldest son was twenty-three.
The next son was twenty-one.
The youngest son was eighteen.
They called it pneumonia at first.
They would pronounce it fever.
Shirley asked that we try to find out.
That’s how they learned what the trouble was.

I open out a way, they have covered my sky with crystal
I come forth by day, I am born a second time,
I force a way through, and I know the gate
I shall journey over the earth among the living.

He shall not be diminished, never;
I shall give a mouth to my son.

 

Elogio del comité

Estas son las líneas en las que se forma un comité.
  Casi tan pronto como se comenzó a trabajar en el túnel,
  los hombres comenzaron a morir entre taladros secos. Sin máscaras.
  La mayoría de ellos no eran de este valle.
  Cada día los fletes traían a muchos de los estados
  de todo el litoral atlántico
  y de tierra adentro como Kentucky, Ohio.
  Después del trabajo, los campamentos eran cerrados o quemados.
  La ambulancia iba de día y de noche,
  el negocio emprendido de White en crecimiento y
  al campo de maíz de su madre se le asignó un nuevo uso.
  “Muchos de los accionistas en esta reunión
  estaban nerviosos por la división de las ganancias;
  ¿Cuánto ha gastado la Compañía en demandas?
  El hombre dijo $150,000. Abogado especial:
  estoy familiarizado con el caso. Ni : un : céntimo.
  ‘Términos del contrato. Patrón responsable.’
  Sin respuesta. Gran corporación que desautoriza a los hombres que fabricaron…”
  Después de que se presentaron las demandas…
El Comité es la verdadera reflexión de la voluntad de la gente.
  Cada hombre está enfermo. Las mujeres no se ven afectadas.
  Esta no es una enfermedad contagiosa. Una comisión médica,
  el Dr. Hughes, el Dr. Hayhurst examinaron el pecho
  de Raymond Johnson y el Dr. Harless, un ex
  médico de la compañía. Pero él vio morir a muchos
  y ha escrito una carta a Washington.
El Comité se reúne regularmente, siempre que puede.
  Aquí están la Sra. Jones, tres hijos muertos, esposo enfermo,
  Sra. Leek, cocinera de la cafetería del autobús,
  los hombres: George Robinson, líder y vocero,
  otros cuatro hombres negros (tres perforadores, un chico del campamento)
  Blankenship, el hombre delgado y amable, Peyton el ingeniero,
  Juanita ausente, el único miembro externo.
  Aquí en el ruido, los fuertes golpeteos del taller de reparación de zapatos,
  reunidos alrededor de la estufa debajo de la bombilla que cuelga.
  Llegan tarde en el día. Muchos vienen con ellos
  llenan el pasillo, esperan en la exhaustiva oscuridad.
Este es un comité de defensa. Negocios inconclusos:
  Dos rondas de demandas, 200 casos
  Ahora en cuanto a los abogados corruptos
  Si los hombres hubieran usado máscaras, su uso habría requerido
  tiempo cada hora para lavar la esponja de la boca.
  Túnel, 5 kilómetros de largo. Mucho más grande que
  el túnel Holland o el Liberty Tubes de Pittsburgh.
  Costo total, digamos, $16,000,000.
Este es el procedimiento de dicho comité:
  Considerar el proyecto de ley ante el Senado.
  Para hablar de la ayuda.
    Los miembros activos podrían quedar sin asistencia,
      25 kilómetros a pie a Fayetteville para un cheque—
      ADMINISTRACIÓN DE ASISTENCIA DE VIRGINIA OCCIDENTAL, # 22991,
       A JOE HENIGAN, GAULEY BRIDGE, UN Y 50/100,
       BANCO NACIONAL DE WINONA. PAGADO DE LOS FONDOS DEL ESTADO.

  A menos que el Comité de Defensa actúe;
  People’s Press, apoya esta lucha,
  con la firma editoriales, envío fondos.
  Ropa para los trabajadores de los túneles.
     Se rumorea que en la oficina de correos
     se interceptan paquetes.
     Sospechoso: Conley. Sheriff, hotelero,
     jefe de la mafia de la ciudad—
     Compañía susurra. Espía,
     el Conflicto.
  Resuelto, resuelto.
  George Robinson mantiene todas sus fuerzas juntas:
  Para luchar contra las compañías   para hacer de alguna forma un futuro.

“En cualquier caso, no es aconsejable mantener intacta una comunidad de personas moribundas”.
“Senador Holt. Sí. Este es el ejemplo más bárbaro de construcción industrial que alguna vez sucedió en el mundo”.
Por favor proceda.
“De manera muy general, Epidemias de Hipócrates habla
  del excavador de metales, quien respira con dificultad
  y tiene una tez doliente y pálida.
  Plinio, el viejo…”
“Trabajo actual de la Oficina de Minas…”

El cristal puro de la presa se inclina sobre el río.
Una habitación oscura y ruidosa, congelada a medio metro de la estufa.
La tos de la costumbre. El sonido de los hombres en el pasillo
esperando noticias.

Estos hombres respiran fuerte
pero el comité tiene una voz de acero.
Uno sube la colina en bastones.
Ellos han roto las colinas y quebrado sus extensas riquezas.

En esta cara de hombre
una familia se asoma desde dos mundos de tumbas;
hay un cuarto de ojos,
una fuerza unitaria está alerta, leyendo nuestra vida.

¿Quién se para sobre el río?
¿De quién son los pies que corren por estas duras colinas?
¿Quién viene, alertando la noche,
gritando y de juventud para despertar nuestros ojos?

¿Quién corre a través de los cables eléctricos?
¿Quién habla por cada camino?
Sus manos tocaron el dominio; ahora
exigen una respuesta.

Praise of the committee

These are the lines on which a committee is formed.
   Almost as soon as work was begun in the tunnel
   men began to die among dry drills. No masks.
   Most of them were not from this valley.
   The freights brought many every day from States
   all up and down the Atlantic seaboard
   and as far inland as Kentucky, Ohio.
   After the work the camps were closed or burned.
   The ambulance was going day and night,
   White’s undertaking business thriving and
   his mother’s cornfield put to a new use.
   “Many of the shareholders at this meeting
   were nervous about the division of the profits;
   How much has the Company spent on lawsuits?
   The man said $150,000. Special counsel:
   I am familiar with the case. Not  :  one  :  cent.
   ‘Terms of the contract. Master liable.’
   No reply. Great corporation disowning men who made. . . .”
   After the lawsuits had been instituted. . . .

The Committee is a true reflection of the will of the people.
   Every man is ill. The women are not affected,
   This is not a contagious disease. A medical commission,
   Dr. Hughes, Dr. Hayhurst examined the chest
   of Raymond Johnson, and Dr. Harless, a former
   company doctor. But he saw too many die,
   he has written his letter to Washington.

The Committee meets regularly, wherever it can.
   Here are Mrs. Jones, three lost sons, husband sick,
   Mrs. Leek, cook for the bus cafeteria,
   the men: George Robinson, leader and voice,
   four other Negroes (three drills, one camp-boy)
   Blankenship, the thin friendly man, Peyton the engineer,
   Juanita absent, the one outsider member.
   Here in the noise, loud belts of the shoe-repair shop,
   meeting around the stove beneath the one bulb hanging.
   They come late in the day. Many come with them
   who pack the hall, wait in the thorough dark.
This is a defense committee. Unfinished business:
   Two rounds of lawsuits, 200 cases
   Now as to the crooked lawyers
   If the men had worn masks, their use would have involved
   time every hour to wash the sponge at mouth.
   Tunnel, 3⅛ miles long. Much larger than
   the Holland Tunnel or Pittsburgh’s Liberty Tubes.
   Total cost, say, $16,000,000.

This is the procedure of such a committee:
    To consider the bill before the Senate.
    To discuss relief.
      Active members may be cut off relief,
         16-mile walk to Fayetteville for cheque—
         WEST VIRGINIA RELIEF ADMINISTRATION, #22991
          WINONA NATIONAL BANK. PAID FROM STATE FUNDS.

    Unless the Defense Committee Acts;
    the People’s Press, supporting this fight,
    signed editorials, sent in funds.
    Clothing for tunnel-workers.
       Rumored, that in the post-office
       parcels are intercepted.
       Suspected: Conley. Sheriff, hotelman,
       head of the town ring—
       Company whispers. Spies,
       The Racket.
    Resolved, resolved.
    George Robinson holds all their strength together:
    To fight the companies     to make somehow a future.

“At any rate, it is inadvisable to keep a community of dying
  persons intact.”
“Senator Holt. Yes. This is the most barbarous example of
  industrial construction that ever happened in the world.”
Please proceed.
“In a very general way Hippocrates’ Epidemics speaks
  of the metal digger who breathes with difficulty,
  having a pain and wan complexion.
  Pliny, the elder. . . .”
“Present work of the Bureau of Mines. . . .”

The dam’s pure crystal slants upon the river.
  A dark and noisy room, frozen two feet from stove.
  The cough of habit. The sound of men in the hall
  waiting for word.

These men breathe hard
but the committee has a voice of steel.
One climbs the hill on canes.
They have broken the hills and cracked the riches wide.

In this man’s face
family leans out from two worlds of graves—
here is a room of eyes,
a single force looks out, reading our life.

Who stands over the river?
Whose feet go running in these rigid hills?
Who comes, warning the night,
shouting and young to waken our eyes?

Who runs through electric wires?
Who speaks down every road?
Their hands touched mastery; now they
demand an answer.

 

Aleación

Este es el paisaje más audaz. La postura
del gánster con su arma humeando y afuera no es tan
brutal como este campo comercial, su colina de vidrio.

Inclinada con elegancia como muslos, las faldas
se reducen a esto, las nubes sobre cada pueblo
finalmente indican la destrucción almacenada.

Colina cristalina: un campo ciego de blanca
nieve asesina, cubierta por huellas que convergen;
las grúas viajeras alcanzan la sílice.

Y por el sendero, el transportador aéreo
se desliza sobre su cable hasta los pies de las chimeneas.
El humo se eleva, no lo suficientemente blanco, no tan bárbaro.

Aquí la llama grave habla desde la garganta del ladrillo,
los hornos eléctricos producen el precioso, tan limpio,
recociendo los cristales, fusionando las últimas aleaciones.

Más calientes para el silicio, los altos hornos aumentan llamas,
derraman fuego, derraman acero, enfrían la nueva forma para congelarla,
templándola hacia la perfección del metal.

Obligados a través de este crisol, un millón de hombres.
Por encima de este pastizal, la carretera pasa por aquellos
que maldicen el aire, respirando su miedo nuevamente.

Las rugientes flores de las chimeneas acumulan
menos veneno, en sus labios en llamas, que este
polvo que vuela desde el campo de vidrio;

vuela y volará, elevándose sobre los molinos,
cristalizado y más allá de la feroz corrosión,
el desintegrado ángel en las colinas.

Alloy

This is the most audacious landscape. The gangster’s
stance with his gun smoking and out is not so
vicious as this commercial field, its hill of glass.

Sloping as gracefully as thighs, the foothills
narrow to this, clouds over every town
finally indicate the stored destruction.

Crystalline hill: a blinded field of white
murdering snow, seamed by convergent tracks;
the travelling cranes reach for the silica.

And down the track, the overhead conveyor
slides on its cable to the feet of chimneys.
Smoke rises, not white enough, not so barbaric.

Here the severe flame speaks from the brick throat,
electric furnaces produce the precious, this clean,
annealing the crystals, fusing at last alloys.

Hottest for silicon, blast furnaces raise flames,
spill fire, spill steel, quench the new shape to freeze,
tempering it to perfected metal.

Forced through this crucible, a million men.
Above the pasture, the highway passes those
who curse the air, breathing their fear again.

The roaring flowers of the chimney-stacks
less poison, at their lips in fire, than this
dust that is blown from off the field of glass’

blows and will blow, rising over mills,
crystallized and beyond the fierce corrosion,
disintegrated angel on the hills.

 

* Estos poemas forman parte de The Book of the Dead (1938). Publicados con permiso de William L. Rukeyser.