Osvaldo Lamborghini | Inéditos
Traducción de Ricardo Cázares
Y despertamos todavía ante un sol decapitado y los árboles/ me siguen enervando. El corazón caritativo/ ofrece su propio conjunto de genomas. Arrastras un enjambre bacteriano/ en la corva detrás de tu rodilla, y en mis tripas/ se retuercen los helmintos. ¿Quién fue alguna vez sólo sí mismo?…
Miguel Casado | Ensayo
Reelaborando mitos de signo romántico, como el vínculo entre poesía y derrota, el de los poetas malditos o el poder del sueño, esta centralidad de lo poético atraviesa, como la más característica mirada personal, todos sus libros. ¿No será en el fondo un rechazo de este criterio, rechazo que se remonta a la célebre condena platónica, lo que lleva a menospreciar la poesía de Bolaño, como forma de expresar desagrado sin enfrentarse al prestigio de sus novelas?
Carmen Nozal | Inéditos

Íbamos a tocar el viento/ pero salieron a nuestro encuentro árboles/ y nos dijeron:/ “No se puede tocar el viento con las manos”./ Las manos fueron hechas para tocar el barro./ Para tocar la tinta/Las hojas fueron hechas para ser tocadas por el viento.

León Félix Batista | Inéditos
Una parte importante del enigma ya no está. Solo queda claro el río: mazas en las nucas, ecos, bolsas negras en las bocas. Patadas en los coxis de estos cuerpos infinitos encogidos en un quantum. Porque el cuerpo que asesina ejecuta en otro cuerpo el suplicio de la réplica.

—Un informe oficial nunca debe contener cuarenta y tres familias con fantasmas.
Traducción de Emma Julieta Barreiro

En tanto que el verso no apela a una verdad universal, sino a una verdad individual, temporalmente escrita, la verdad sucede en el tiempo del individuo y es parte de su historicidad. De esta manera, el lenguaje lo designa, como Worten [palabras] y Warten [esperar], con palabras que sólo están separadas en alemán por una letra.

Traducción de Fabián Espejel
¡Con alma expuesta al fuego del solsticio,/ yo te sujeto, admirable juicio/ de la luz que está armada sin piedad!/ A tu sitio te llevo de virtud:/ ¡Contémplate!… Pero traer la luz/ implica que esté a oscuras la mitad.// […] No, no… ¡De pie! ¡En la era sucesiva!/ ¡Cuerpo, rompe esta forma pensativa!/ ¡Bebe, seno mío, el nacer del viento!

La poesía no puede reparar ninguna pérdida, pero desafía al espacio que separa. Y lo hace con su trabajo continuo de reunir todo lo que ha quedado desperdigado.

— John Berger