Ethel Barja Cuyutupa | Inéditos
solemnemente declaro / la providencial / república / de mis letras / un pasaje populoso / menguante y su promesa / cuerpo entero en ausencia / me gusta desmembrar las cosas / al quebrado elemento / la rajadura inquieta / y así el ojo / permanece robusto / tras el combate / / y si me astillo / más qué decir de este coro sordo / es solamente / un instante en movimiento / su sincronía con las estrellas / palidece frente al roce / de las presencias microscópicas…
Josu Landa | Ensayo
El poeta Cadenas se asume a sí mismo, de entrada, como parte del universo entero de lo real, con todo lo que guarda de enigmático, vitalmente inaprehensible. Como proclama en Gestiones, a propósito de lo real-fundamental, “no lo podíamos separar/ de nosotros./ También éramos eso” (393). En congruencia con esa visión tan decisiva, el también autor del formidable poemario Memorial puede dejar sentado que “mi ‘verdad’ es un sentir la realidad como un misterio, desde la cosa más ‘insignificante’ a la estrella más sorprendente”.
Macarena de Arrigunaga | Reseña
La escritura de Castañeda acontece en un límite: oscila entre el aquí y el allá, entre lo singular y lo múltiple: “Si lo piensas, todo el tiempo algo cruzamos: líneas divisorias o fronteras, límites y términos. Arribamos con el trabajo de llevar la memoria a todas partes”. La unidad del yo que enuncia está marcada por todo aquello que lo ha atravesado; es una voz que se vuelca hacia fuera, que se niega a olvidar y que da lugar a los cuerpos borrados por medio de la poesía.
Nadia Escalante | Inéditos

No teníamos frío ni montañas para demostrarlo, / solo las olas de altamar eran nuestras cordilleras, / y siempre, siempre, estuvimos en la cima en algún punto, / y las nubes de lluvia detrás de las casas y los cables / también fueron nuestras montañas temporales, sin pendientes, / o sin faldas, en ningún caso montañas niñas. Y los montones / de ropa sucia, montañas llenas de túneles, hermana. / Tú comenzaste a dibujar montañas, cimas de montañas, / siempre estabas subiendo algo, recogiendo esas flores / que solo crecen en las alturas, y te reías…

Pedro Martín Aguilar | Inéditos

Hay que seguir buscando, pincharse con la palabra / precisa la punta del cerebro, que estos augurios congelados / destapen el desagüe del desaparecido, / conocer —oh, qué verbo, qué espejismo— / su desértica nieve del insomnio, / su tiniebla llameante de ciprés. / Si nos esforzamos lo suficiente —todo es cuestión de echarle ganas—
/ podremos leer, una mañana de líquidos colibríes, / el nombre del destino con su abierto corazón…

Traducción de Teresa Lanero Ladrón de Guevara

Los muchachos que salieron en la mañana /de junio cuando el aire bajo los plátanos / parece dentro albergar otro aire / los muchachos que salieron de pesca / con un solo sedal pero provistos / cada uno de una cesta en bandolera / van ahora silenciosos en el trolebús / que se dirige raudo hacia la terminal / y sueñan de nuevo que Milán / tiene valles azules más allá del Castillo…

La mayoría de la gente se arruina por invertir demasiado en la prosa de la vida. Arruinarse por la poesía es un honor.

—Oscar Wilde