Señales de humo—/ ¿cómo explicarse/ que al otro lado del mar/ me llegue el olor de tu cigarro?/ ¿Qué parte de tu espíritu/ o el mío/ puede desplazarse así?
El verso libre marcaría el “fin de la historia” de la técnica poética, la llegada de un momento de emancipación prosódica perpetua. Así, se hace evidente la politización del verso libre…
En el recinto del viejo cementerio/ se persiguen los niños y las niñas,/ saltan flores secas y escobas tricolores/ puestas allí de pie cual escoltas,/ hacen y rehacen un alegre corro/ en torno al Monumento a los Caídos.
Allá afuera, hay una ciudad de carros muertos,/ árboles moribundos con la última flor de la tarde,/ niños con capuchas y fierros en las manos./ Allá fuera está el otro dios llamado muerte,/ pedazo de miseria que regala dinero embarrado de sangre.
Como la maleza crece./ Como las panzas de mis primas crecen./ Como el viento hace crecer al monte./ Desde abajo, crecer como una raíz de chayote crece./ Sin poca tierra y más azar, más roca con temple/ crecer. Como existe la fiebre y el invierno/ como un cumpleaños, mi deseo crece.
La poesía, como la muerte, quizás, está rodeada de explicaciones. Éstas, diversas e insuficientes, se justifican, sin embargo, al constituirse en una prueba de la importancia constante de aquello que, siendo un suceder privado, tiene, a través del tiempo —que de pronto imagino doblado de espacio—, una presencia pública.
Arde el aire/ y las chicas me miran desde/ la platea dorada/ en una era geológica futura./ Separo las piernas/ para dejar posarse al instrumento/ en el silencio que imagino que habrá/ en las Grandes Llanuras.
Mientras preparo la cena/ y rebano las cebollas y los jitomates/ y pliego la lechuga/ como si le bordara una cofia al plato,/ pienso en mi madre,/ en su tristeza de los últimos años,/ cuando ya no podía cocinar para nosotros.
Primero fue poeta. Incansable indagadora en la palabra de imágenes, ritmos, símbolos, sensaciones, que nos hacen una con la escritora, que escuecen dentro y fuera de nosotras, que escarban en recuerdos, atmósferas, situaciones, y nos hacen cómplices activas de sus letras.
La traductora premiada Mariela Cordero (Valencia, Venezuela) Poeta y traductora venezolana reconocida por su trabajo literario con varias distinciones, incluyendo el Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik (2014), el Segundo Premio de Poesía del Con …
Ayer murió mi abuelo y hace un año, exactamente, les dije a mis papás que me gustan los hombres y que mi óbito está cerca./ Ojalá tan cerca como la pistola que Márai guardó en su buró/ para estar listo en todo momento.
Siento que la poesía de Mariana nace de la transparencia. De su capacidad de visionar. Ella lo llama secreto de luz en huida “del que solo permanece un fulgor”.
La llama se ocupa del sol, el sol de la tierra la luna se ocupa del mar el mar se ocupa de la luna y se ocupa de la tierra y el viento del mar y de la tierra y las estaciones se ocupan de la vida entera y el sol se ocupa de la vida entera la tierra se ocupa de la vida entera
No vaya a ser que me acueste en mi habitación secreta, a la que subo en el intervalo e incluso a mayor altura, viendo que, desde el huevo podrido de Dios, los áureos gusanos se derramaron desde el núcleo, agujereando la cáscara; golpeando sus pequeñas alitas diáfanas.
En esta escritura no hay, como tal, poemas amorosos que no sean eróticos. Menos amores platónicos, ideales, románticos, contemplativos ni irrealizados. Los amantes no son almas inmortales, sino entidades humanas, contradictorias…
No habrase visto nunca un elefante/ traicionar a sus tropas y quebrarlas/ con la violencia de nuestros soldados./ Meditan sin querer: alzan sus trompas/ con ojos fijos hacia el sol naciente/ sin dios y sin metáfora y sin prisa.
Hay dos recursos formales característicos de la poesía de Amirthanayagam: el uso vigoroso del encabalgamiento, que impulsa la cascada de imágenes que la voz poética es capaz de hilar en un solo texto; y la habilidad para clavar la estocada en el verso o par de versos finales del poema.
La escritura de Milán se desplaza hacia un terreno movedizo, un exilio que ya no es exilio sino una situación de extranjería, una herida materializada en sus poemas.
mi dios en lengua muerta/ me revela el secreto/ para crear la falsa lluvia/ lograr que el agua/ transmute en fuego/ y luego sobre el mundo/ se alteren las formas/ eróticamente
ave Nada Universal/ Dilatada Indiferencia Cósmica// nacida eres de la fiebre y la ignorancia/ llena eres de todo// recibe por piedad y cubre con un manto de fina transparencia/ el cuerpo de esta gata/ que jamás aprenderá a reconocer su nombre
En medio del desconsuelo, no puedes mirar hacia otra parte que no sea al dolor. Atravesado por el filo de su daga, ¿en qué se puede pensar? El dolor tal vez signifique no poder ser otro en ese instante, no poder mirar ni al pasado, ni al presente.
Transcribo el sonido del tiempo/ Poroso y confiable a la vez.// ¿Cuántos años hay que cumplir/ para alcanzar la juventud eterna?/ Qué fácil es quedarse dormido/ y no despertar.
Me tambaleo, caigo. Caen la tiara, el manto, se devela este/ cuerpo temido y venerado. Me pone grillos en los pies. Me/ saca los grillos, tengo pies. En una tierra que sucumbe. Coyote/ herido en el costado, gusanos acechando. Tengo llaga.
Señora de la tierra, tu vientre contiene los aromas de la noche y tu boca suspira mi ávido soñar./ Nazco en tu dominio ungido por las lunas, el rocío lentamente escurre sobre mi piel de cactus…
Bolaño y Anaya mantuvieron una permanente disputa y competencia. Se parecían demasiado. Y, asimismo, eran incompatibles. Eran dos personas líderes, que no se subordinaban a otros. Tenían una misma cosmopoética, temática y tropismos. Eran poetas afines, tenían una misma visión
¡gocemos, oh, ginestras mías,/ del furor de este pastel crepuscular!// si nuestro nombre ya no importa,/ si por segunda vez nos dieron muerte,/ ¡atesoremos lo vivo!
En este libro, la hierba es símbolo de resistencia política y resiliencia. A pesar de las condiciones adversas, la hierba se abre paso; persiste y se adapta, igual que quienes resisten al silencio, la persecución y la violencia.
Bonnefoy, más allá de las imágenes, a veces dentro de ellas, buscará desde un principio en las palabras un habla de verdad. Y para escuchar, para seguir el ritmo dubitativo de la verdad que habla en un poema, es preciso renunciar a la propiedad de las palabras.
Estos ojos son palabra que brota desde el fondo de/ la madre tierra/ son silencio y lenguaje del tiempo ante el/ despojo y el engaño/ estos ojos han visto la renovación de la hierba/ y han sentido la triste melodía de los grillos…
Paisaje (sin fecha) La noche en la ciudad es oscura,excepto por el brillo de los misiles.Heba Abu Nada cuando las bombas dejaron de escucharse levantamos nuestros huesos sobre esta esquina del mundoaún había flores escombradas en nuestras sílabas aún …
La posibilidad de confiar la información al papel, como nuevo soporte, modificó el carácter mnemotécnico, es decir, la necesidad de conservar en la memoria toda la información, y el poema fue abandonando las funciones informativas y legendarias para transformarse en el portador de nuestras emociones y en un espacio experimental de la lengua.
En el marco de la XXV Semana de la Lengua Italiana en el Mundo (SLIM), el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México se complace en invitarles a la Ceremonia de Premiación de los ganadores de la VIII edición del Premio Internacional de Traduc …
Un cocodrilo es un termómetro geológico/ hidrómetro que mide sus flujos / al tiempo de sus lentas inmersiones cotidianas./ En él, las llagas abiertas de los incendios brotan/ por las crecidas densidades de su sangre-mercurio.
Antología de Spoon River no es solo un clásico, sino un libro vivo, crónica palpitante de la interioridad humana. Y sus personajes son una representación fidedigna de los caracteres del mundo, habitantes de un rincón de los Estados Unidos, pero moradores posibles de cualquier nación, de cualquier paisaje.