Sepan que los niños afuera me llaman “Agua mala”. Yo he visto el futuro de su descendencia fluir en su hueso más largo hasta alcançarme. Sepan que en el ombligo del reino ella es agua mala.
goteando leche de la teta / quiero decir / gorriona estrangulada que no habla de los símbolos / sino más bien de los actos de fuga / del descuartizamiento del desarraigo
Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia.
Aunque, como es su caso, muchos de estos autores (hombres y mujeres) han sido capaces de hacer del exilio el lugar de la creación, su poesía no ha dejado de verse afectada por cierto grado de desaparición, y continúa oculta para lectores y críticos en su país natal y también en España.
Hombre de estado, dicen,/ bobo empotrado en una sinecura/ que vacía las despensas del vecindario./ Altavoz de mentiras oficiales que escala desde el don señor mío/ hasta grata excelencia
Desde los inicios del poemario se traza una ética y una estética del desgarro. No hay lugar para la nostalgia reconciliatoria ni para la imagen sagrada de los vínculos.
Ríndete, dice la voz./ Ríndete a la amalgama de colores de las imágenes/ que te poseen en sueños ininteligibles y recurrentes/ al caos mental de haberte expuesto a tantas experiencias lejanas/ a la marisma al cansancio a los circuitos que se desconectaron/ y se volvieron a conectar.
Detrás de la superficie blanca/ la pared se pudre/ la vida crece en el abandono/ como si no hubiera pasado nada en mil años/ como si el proceso de la evolución apenas comenzara
El primer testimonio público que David Huerta dio de su admiración por la obra y la figura de José Gorostiza data de los días posteriores a la muerte del poeta tabasqueño, ocurrida el 16 de marzo de 1973. Se trata del escrito “A José Gorostiza. Esquema para desarrollar un homenaje”, publicado en La Cultura en México
Los dioses les conceden/ a sus calmos creyentes/ el que nunca les tiemble/ la llama de la vida/ perturbando el aspecto/ de cuanto la circunda,/ sino que esbelta y firme,/ como preciosa/ y antigua piedra,/ guarde su calma/ belleza continua.
Hace varios días/ soñé que mi cabello se convertía/ en mierda de pájaro,/ pude ver claramente/ cómo me veían todos con asombro,/ con un morbo extraño,/ con los ojos fijos/ en mis brazos cortados,/ en mis hombros raídos por la depresión/ y en ese patético gesto de tortura.
Afuera, las ramas de la noche incierta/ arrullan sus frutos en brutal mansedumbre./ Son mis pasos los que se agolpan/ en la frialdad del solado,/ industria de mis ojos/ que atisban la luz del resquicio.
Carlos A. Colón Ruiz San Sebastián, Puerto Rico, 1997. Poeta y editor. Fundador y director de Editorial Pulpo. Estudiante graduado de Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico recinto de Rio Piedras. Autor de Hambre nueva (2019), Visión de …
Para que el mundo exista se necesitan por lo menos tres, siempre tres. Todos los amantes quieren volver al Paraíso, lo que equivale a prescindir de Dios y de la serpiente.
En este rectángulo todo es posible:/ caben todos los miembros de tu familia,/ diez años de recuerdos esenciales;/ completos, en máxima definición,/ los primeros pasos de tu hija.
como si pudiéramos / hacer crecer pulmones nuevos/ en cuerpos enfermos/ como si tuviéramos incluso/ el poder de reproducir especies/ escritas durante el temporal
desde el primer libro hasta hoy la poeta ha emprendido un proyecto que apela al inconsciente de los elementos, las aguas, la sangre, el veneno, los fluidos y el mar como si fueran un mismo concepto y en ellos ha encontrado un eco ante la extinción.
Las raíces de la palabra latina religio son conocidas y apuntan a una aspiración antigua: poder re-ligar todos los fenómenos de un universo escindido entre el sujeto y el objeto del saber. En el caso de Carlos la palabra no se refiere a la religión en un sentido cotidiano sino a una experiencia (necesariamente huidiza) de la unidad.
Simplemente y con sus cosas irremediables/ amo esta ciudad./ se pueden comprar cosas frías y dulces en cualquier tienda/ puedo elegirlas en cualquier color y sabor/ y nadie se fija en mí/ soy tan feliz/ estoy llorando.
Son los homínidos que más tiempo/ han estado sobre la tierra,/ mucho antes que los humanos modernos/ quienes llegaron con sus inventos/ para poblar el océano/ con tres millones de toneladas de plástico.
Nuestra casa era un papel periódico/ con un asombro nuevo en las noticias./ Pero llegó la lluvia y sus relámpagos./ Las hojas de la casa no fueron suficientes para formar un barco/ que nos sacara a flote.
Medita en medio del tornado./ De su boca nace el viento que/ convierte su rostro en desierto de arena./ Antes de llegar al propio oído, la bocanada de auxilio cambia su mensaje. Meditar es formar parte de la columna salomónica que sostiene el mundo borrado
Detrás de la mística y fascinación de una mujer poseedora de belleza desbordante, inteligente, interesada en la vida artística y bohemia, se rebela una figura incómoda para el Chile conservador de inicios de siglo XX.
En el recinto del viejo cementerio/ se persiguen los niños y las niñas,/ saltan flores secas y escobas tricolores/ puestas allí de pie cual escoltas,/ hacen y rehacen un alegre corro/ en torno al Monumento a los Caídos.
Señales de humo—/ ¿cómo explicarse/ que al otro lado del mar/ me llegue el olor de tu cigarro?/ ¿Qué parte de tu espíritu/ o el mío/ puede desplazarse así?
El verso libre marcaría el “fin de la historia” de la técnica poética, la llegada de un momento de emancipación prosódica perpetua. Así, se hace evidente la politización del verso libre…
Allá afuera, hay una ciudad de carros muertos,/ árboles moribundos con la última flor de la tarde,/ niños con capuchas y fierros en las manos./ Allá fuera está el otro dios llamado muerte,/ pedazo de miseria que regala dinero embarrado de sangre.
La poesía, como la muerte, quizás, está rodeada de explicaciones. Éstas, diversas e insuficientes, se justifican, sin embargo, al constituirse en una prueba de la importancia constante de aquello que, siendo un suceder privado, tiene, a través del tiempo —que de pronto imagino doblado de espacio—, una presencia pública.
Como la maleza crece./ Como las panzas de mis primas crecen./ Como el viento hace crecer al monte./ Desde abajo, crecer como una raíz de chayote crece./ Sin poca tierra y más azar, más roca con temple/ crecer. Como existe la fiebre y el invierno/ como un cumpleaños, mi deseo crece.
Arde el aire/ y las chicas me miran desde/ la platea dorada/ en una era geológica futura./ Separo las piernas/ para dejar posarse al instrumento/ en el silencio que imagino que habrá/ en las Grandes Llanuras.
Mientras preparo la cena/ y rebano las cebollas y los jitomates/ y pliego la lechuga/ como si le bordara una cofia al plato,/ pienso en mi madre,/ en su tristeza de los últimos años,/ cuando ya no podía cocinar para nosotros.
Primero fue poeta. Incansable indagadora en la palabra de imágenes, ritmos, símbolos, sensaciones, que nos hacen una con la escritora, que escuecen dentro y fuera de nosotras, que escarban en recuerdos, atmósferas, situaciones, y nos hacen cómplices activas de sus letras.
La traductora premiada Mariela Cordero (Valencia, Venezuela) Poeta y traductora venezolana reconocida por su trabajo literario con varias distinciones, incluyendo el Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik (2014), el Segundo Premio de Poesía del Con …
Siento que la poesía de Mariana nace de la transparencia. De su capacidad de visionar. Ella lo llama secreto de luz en huida “del que solo permanece un fulgor”.
La llama se ocupa del sol, el sol de la tierra la luna se ocupa del mar el mar se ocupa de la luna y se ocupa de la tierra y el viento del mar y de la tierra y las estaciones se ocupan de la vida entera y el sol se ocupa de la vida entera la tierra se ocupa de la vida entera
Ayer murió mi abuelo y hace un año, exactamente, les dije a mis papás que me gustan los hombres y que mi óbito está cerca./ Ojalá tan cerca como la pistola que Márai guardó en su buró/ para estar listo en todo momento.