“escribir poesía” podría ser volver a pasar por el corazón hundiendo el bisturí en el recuerdo, para comprobar que, si no podemos revivir una experiencia —es decir, poetizarla—, es como si no la hubiéramos vivido.
Sobre agujas, goteros y relojes rotos, avanza descalza, sin/ herir sus pies. De tan heridos, han florecido con ese rosado/ escandaloso de la piel nueva cuando asoma.
El mar es la única historia del cielo que se conoce.// Mar hundido, mar escondido debajo del naufragio,/ mar que mira al naufragio como a un hermano menor,/ como a un niño a quien es necesario tratar dulcemente.
Y precisamente porque los poetas componen y hablan con belleza de muchos asuntos —como tú de Homero—, no por un arte sino por suerte divina, cada cual sólo puede escribir bien sobre aquello que la Musa le ha inspirado.
La autora nos enfrenta a estas mujeresmáquinas que tienen hambre, cansancio, lutos, dolores o enfermedades, y que quieren manifestarse en medio de un sistema que exige producción infinita, sin rostro y sin pausa.
Si Dios no fuera la Gran pregunta, El Gran Signo de interrogación,/ quizás la mujer no se habría convertido en la vieja que adoraba/ a una niña muerta./ Las cosas son hermanas, frates, sorores. Y la hermana, la niña,/ estaba ahí.
Desde las primeras páginas, el libro construye un mundo con sus propias reglas fonéticas, biológicas y simbólicas. Palabras como protoinsecto, insectosora o Instituto Subterráneo de Insecticidades no son meras invenciones decorativas: configuran una lengua que nace del cruce entre la botánica, la ornitología fantástica y la tradición poética.
Había en un momento un mantra que decía así. No eres menos capaz de lastimar que de ser lastimada. No eres menos capaz de curar que de ser curada. Tú, por supuesto, no te lo creíste.
Que no salga de tu boca mientras andas / por la calle quédatelo en los oídos / bien guardado dando vuelta y vuelta en las orejas/ sin que alcance nunca tus labios.
Ocho mil soldados en pausa, sudando bajo el sol de Troya./ Ocho mil estatuas de bronce, esperando, la orden de su rey./ Ulises bañando a su hijo en la bahía. Un niño desnudo/ viendo hombres morir como si nada, aprendiendo a mentir/ como si todo.
Lluvias palúdicas y nieblas feroces encierran el antiguo Yelang,/ Tendido en ataúd de piedra, soportando el frío desolado./ Habiendo sondeado vida y muerte, los lazos mundanos desvanecen,/ Dejando de lado la gloria y la desgracia, el Tao resplandece.
Como Rosario Castellanos, Lucia Duero se cuestiona la idea de nombrar lo otro porque la vida duele, la cotidianeidad desgarra y porque el otro en su existencia, nombrada o no, también lastima. La autora reflexiona a lo largo de su libro por qué estar y por qué seguir…
En los noventa, las niñas y los niños/ enfermaban de cólera con facilidad.// Entre mis versos se cuelan la diarrea,/ el periodo de incubación y el vómito,/ las arritmias por falta de potasio.
La mesopotámica es una literatura irónica, desengañada, abierta a la dimensión más dolorosa de la existencia. Hoy sigue siendo una de las literaturas viejas más jóvenes del mundo.
Aquí el enfoque meteorológico convive con el etiológico para crear una metáfora metapoética nuevamente irreprochable, según la cual las palabras de este poema se desbordan fuera de la boca porque los búfalos, esdrújulos imparables, inundan todo a su paso.
Caminamos caminamos/ por entre callejuelas/ ondulantes enredaderas/ tal si la ciudad fuese/ un brote azaroso/ un parpadeo del tiempo que/ conforme avanza nos envuelve/ y arrastra
La idea de un yo genera muchas ilusiones. Ilusión de unidad, identidad, determinación. Ilusión de permanencia, de vida, de límite. Pero el yo que usa Safo se alimenta de otras fantasías.
Un asunto de falta/ de luz. Una estación a punto de quedarse/ casi vacía. Una mano cualquiera/ soltándose para oír ahora/ el tacto desprendido de sí misma.
Hay algo de profecía en las mudanzas,/ la repetición de encontrar lo nuevo,/ dejar el pasado —como huella ligera— a un desconocido./ Cada traslado es un comienzo de nuevo;/ búsqueda que acaba sólo con la partida.
Las palabras de lo que pensamos suelen provenir de afuera. Y si el pensar es un pensar crítico, ese afuera tensiona, negocia, y otras veces violenta, delimita, señala.
Sentados al borde de la playa/ Hiroki y yo en el mar de Okinawa/ las olas nos acariciaban la espalda/ nuestros cuerpos eran balsas/ atadas al muelle del deseo/ el oleaje nos abrazaba y jalaba
En el nacimiento de la poesía, como en el origen del mundo, hay una lucha entre los elementos plutonistas y neptunistas, pero la sangre, líquido impuro en el supuesto de estar formada por mezclillas de agua y fuego, produce una poesía inexacta, de inservible impureza.
Yo no sé con qué voz musitarte, Poesía;/ no sé si gastar/ la lengua del alegre vulgo/ áspera y fluida/ o la lengua de Dios/ sin norte y sin freno/ que lastima o denuncia.
Crisólogo nos entrega uno de los conjuntos poéticos más valiosos y representativos de su obra: un libro que hace frente a los efectos de un pasado y un presente tiranos e indolentes y que, con lucidez y humor, desmonta la fantasía de un “poema fundacional” que no existe.
Es la hora cruel y estupefacta,/ En que el murciélago despliega sus alas grises,/ Y se va merodeando como un maleante. —/ Las siluetas vagas tienen el gesto de la locura.
aquí el sol caecomo una moneda vieja suenaal tocar la tierra hace un ruido de metal hueco un tintineoque asusta de tan suave Expositus, -ī:Dícese de quien siempre tiene la sombra debajo, nunca encima. Era común dejar a los niños no deseados en las fald …
Aquí puedes leer otros poemas de Ingeborg Bachmann también traducidos por Gerardo Piña. Hotel de la Paix [1957] El peso de las rosas se desprendió en silencio de las paredes,y a través de la alfombra se vislumbran el suelo y la suerte.El corazón de luz …
Martín Rodríguez-Gaona, Wunderkammer. Las musas y otras mutaciones, Madrid, Huerga y Fierro Editores, 2024, 164 pp. Martín Rodríguez-Gaona (Perú, 1969), poeta peruano-español, posee una trayectoria encarnada en el término griego poiesis —que significa, …
Darío señala el cielo./ Con su dedo presiona una parte del lienzo negro/ sobre nosotros y se enciende una estrella./ Un poema, dice Darío./ Un poema se enciende en el cielo nocturno.
Hay acontecimientos en la historia que sin duda modifican nuestra percepción de la realidad, nuestro modo de sentir y, en ocasiones, nuestro modo de ser. La Guerra Civil Española fue uno de ellos, no sólo por el dolor de sus muertes…
En una conversación que sostuvimos sobre gustos adquiridos, Alessio Brandolini (Italia, 1958) me contó que empezó a colaborar con su padre en el viñedo y la olivera los fines de semana y en los veranos, cuando regresaba de visita de la universidad o de su trabajo en Roma, como una forma de entablar un diálogo con él, con el padre que era un hombre de pocas palabras.
Todo es milagro./ La fe de quienes, humildes,/ vislumbraron la estructura de la materia/ es tan profunda/ como la de las ancianas campesinas/ que besan los iconos
Organizada en once apartados, su estructura abierta, fragmentaria y aparentemente inconexa, prefigura un inexistente arco dramático de auto ficción que obliga a los lectores a llenar los huecos.