Leyendo a Rilke en Berlín
Me astillé en el inglés del modo en que mi padre se aferró
a su maleta en el aeropuerto: derrotada y no-estadounidense.
Necesité doce primaveras extrañas para entender que nada
ocurre de súbito. ¿Cómo lo dejo ir?
Se me ha robado poco y los fantasmas
de la infancia aún me susurran, es decir,
nadie me ha tocado las partes más íntimas.
En la clase de reducción del acento, mi profesor
me ordenó dar vuelta la lengua como en amor.
Entonces, me echo sobre un pavimento. Bajo tu elegía. Dentro de un puente.
Qué osadía querer poner en mi interior una oración perfecta.
¿Qué hubiera hecho Lou Salomé?
Me absolví cada año alrededor del sol
sabiendo que hay un olor animal enganchado
a una línea que lleva más allá de una frontera que yo
nunca cruzaré. Pero qué es el exilio
exactamente. Qué exactitud. Padre dice howa por hora, allo por hola.
Padre dice iz gud, don’t come bag, eat frood, green card.
Si pudiera explicarle la diferencia entre existir
y exilio quizás otros también escucharían la ley
en Alá. Cuando le preguntaron a mi madre de dónde venía,
ella sonrió y respondió: fine, ou hare yu?
Ah, metí mi mano hasta el fondo
de la boca del oficial y arranqué su lengua,
luego la puse bajo mi almohada, y esperé
a que floreciera nueva mi sangre.
Azalea azalea
La mañana en que Padre toma un vuelo a Kabul
yo aprieto las horas bajo la ley de mi azalea
colgante. Avergonzada por su aroma desnudo,
me recuerda a mi primera mañana estadounidense,
los campos que se abrían con jazmines
y hojas perennes. Quiero destacarme
en jardines, elixires del pensamiento,
sin nadie arropando el hedor de miembros cercenados,
aunque las catacumbas canten himnos para mí. Podo
hojas, ahogo tierra en el lavamanos como agonías
de una oración. Querido umbral de la muerte
mantente lejos de mi asiento
mientras leo las noticias. 21.600 libras,
el peso de 134 de mis padres, la Madre
de Todas Las Bombas eructa hectáreas en
un latido gutural. Madre, ¿cuál es el orden
de la violencia? Espero la muerte de Padre cada vez
que vuela a casa, y a veces quiero
que se desparrame en un bocado de gusanos:
se me ofrecería un por qué para la súplica. Las azaleas interiores
prefieren sombra, imitan raíces de árboles,
pero no sé nada sobre los génesis. Por once
años mentí acerca de donde vengo,
avergonzada por la música de los finales,
esa profunda campana hueca. ¿Cuánto
de mi impuesto anual es ocupado en bombardear
el barro que me dio a luz? Es una pregunta
que nunca quiero hacerme. Culeemos
mientras una granja en Nangarhar estalla
con vacas muertas —cuerpos— ay, las moscas…
No, lo que necesito saber es cómo decir no-nuclear
sin tener que decir azalea, azalea, azalea.
Mirar una página sin apartar
la mirada. Culeemos hasta que decaigan nuestros cuerpos, practiquemos
duro para el cielo. Bajo el grifo, la azalea
resalta sus mil cabezas como borracha
de buenas noticias, mientras googleo fotos de casa:
cada montaña, cada primer plano de bosques
camufla a un hombre, un rifle. Y no puedo distinguir
sus rostros, quién es extranjero, quién es local.
Intervención encubierta de Estados Unidos en cambios de régimen, I
1949: Golpe de Estado sirio
1949–53: Albania
1951–56: Tíbet
1953: Golpe de Estado iraní
1954: Golpe de Estado en Guatemala
1956–57: Siria, Operación Straggle, Operación Wappen
1959–2000: Cuba, intentos de asesinato a Fidel Castro
1959: Camboya, Conspiración de Bangkok
1960: Golpe congolés
1961: Cuba, invasión de Bahía de Cochinos
1961: Cuba, Operación Mangosta
1961: República Dominicana
1963: Golpe en Vietnam del sur
1964: Golpe de Estado en Brasil
1966: Golpe de Estado en Ghana
1970: Golpe en Camboya
1971: Golpe de Estado boliviano
1970–73: Chile
1976: Golpe jamaicano
1979–89: Afganistán, Operación Ciclón
Verías a esos hombres en las montañas, con barbas
y turbantes, y en harapos, de verdad,
no tenían nada… estaban tan agradecidos
por las armas que decían
no puedo esperar para matar a los rusos
y nuestro corazón simplemente estallaba
por estas personas que creían
tan profundamente en su dios
que era, de alguna manera,
nuestro dios.
Joanne Herring
¿Qué es más importante para la historia
del mundo? ¿Los talibanes
o el colapso del imperio soviético?
¿Unos musulmanes agitados o la liberación
de Europa Central y el fin de la Guerra Fría?
Zbigniew Brzezinski
X. Catálogo de duelo
a partir de Carolyn Forché
un hermano un favorito entre ocho hermanos
un hermano que se cree que murió
un hermano cuyo nombre está tachado y archivado bajo “colateral”
una mejilla sujeta a las suelas de la ocupación
un país vigilado y censurado como X
un ciclón como metáfora
una familia colapsando en la tumba, la tumba vacía, la piedra grabada en cursiva Murió: desconocido; murió creyendo en el bien, amado hijo, hermano y tío
una familia acobardada en la cena pensando en su hermano
una familia escudriñando entre listas de muertos, buscando un rastro del hermano
entre nombres de torturados, detenidos y ejecutados
una familia esperando noticias
un padre empezando una broma con No hay Walmarts en Afganistán
un refrigerador lleno de luz
un funeral lleno de sauces y voluntad
un funeral con hermanas gimiendo como arrendajos azules, flagelándose entre ellas y a sí mismas
un funeral sin un cuerpo tan sobrio que las orquídeas se sonrojan
una niña siendo escupida en la cara, siendo llamada hija de marxista
una niña rescatada por derecho de nacimiento de controles y aeropuertos
una caja de lapislázuli llena de listas con nombres como Mohammed, Farid, Farhang, Zorosh, Mustafa, Ahmed, Heshmat; Hedayat, Alie, Abbas, Mitra, Asefa, Alina
una vida entera de imaginar sus largos últimos momentos
una vida entera de imaginar a la última persona que lo tocó
una lista de fallecidos resurgida décadas demasiado tarde
una lista que resalta lo que a los muertos les gustaba comer: aush, mantu, kabuli, yogurt
brebaje con menta y sal de mar
una lista sin su nombre
un almuerzo a solas con las voces de los locutores de radio diciendo Afganistán, el atolladero…
un simulacro de ejecución en el ayuntamiento
una hermana al otro lado de la línea respirando en silencio
un velorio para los padres de niños sin un cuerpo
una mujer —una mujer blanca occidental— era un contrabando más peligroso que la heroína o las armas
un mundo donde el hermano no desaparece
un mundo sin hermanos ni hijas
sobre las fronteras de bordes oscuros de Afganistán
sobre las montañas de safed koh admitimos que los muertos no tienen música
después de su decimonoveno cumpleaños se lo llevaron
después de los campos había tantos cuerpos que no pudimos encontrarlo
después de que el otro imperio en la tierra cayera en ruinas negras
después de que las amapolas florecieran nuevamente como diminutos planetas rojos
todos los hermanos en prisión
todos los hermanos resucitados y rebelándose
todos los peces traslúcidos en el río como los ojos de tu madre al amanecer
un horno una caja fuerte para los libros de contrabando de Occidente
y un imperio es siempre un imperio
porque un soplón reveló los nombres
porque él era joven y aún creíamos en algo
porque DEDICADO A LOS VALIENTES GUERRILLEROS MUYAHIDINES bajó por
los créditos de Rambo III, porque Rambo sabe
porque en ese entonces éramos jóvenes y creíamos en el comunismo
porque en ese entonces imprimíamos los folletos que nos entregaban
porque él tuvo que ignorar lo que chilla en nuestros núcleos
porque era más fácil decir el hermano que nuestro, nuestro
bicicletas bombas, FIM 43 redeye, stinger, misil blowpipe
arrendajos azules en la mañana arrendajos azules en la noche
bombas plateadas y chicas como juguetes
nuestros nombres impresos en un delgado papel café, atados con cuero azul
pero qué pasa si sigue vivo en alguna parte
pero la belleza no lo salvó
pero yo nunca lo conocí
pero decidme aún: ¿no reconocéis mi voz?
Charlie Wilson diciendo esa es mi guerra, creyendo que la guerra es algo que se posee y teniendo razón
adoquines y catedrales, pelo mojado en la misa
país vigilado y asediado
ciclón como punto de entrada
ciclón como metáfora
baila aquí y de aquí en adelante
baila de cara a la ocupación
baila con los wahabíes en la cámara secreta de Dios, baila la música de Vivaldi
la oscuridad filtrando la mente y cerrando los párpados con sus manos hechas de aire
detenido a los catorce años
detenido a los dieciséis, diecisiete, dieciocho, y nuevamente a las veinticuatro
murió creyendo en el bien, amado hijo, hermano y tío
la madre se levantó temprano y descubrió a sus ocho hijos detenidos
la madre supo temprano que el más joven nunca regresaría
la música entró temprano con la noticia de sus desapariciones
continentes enteros entre el gélido papel de India de las almas
continentes enteros repletos de desaparecidos
incluso si no puedo tocarte
incluso si los muertos están cerca pero no recolectados
incluso si nunca lo encontramos
familia colateral en la luz nuclear del siglo
familia de de ocho hermanos arrestados en medio de la granja quemada
flores en la cabeza del verdugo
flores en el pelo de la hermana que hace el baile del cuchillo
flores prensadas en el libro azul chico: acebo, hojas de jujube, berberis, manzano en flor
has estado en este país antes
has llegado a mí lleno de futuro
has visto a mi hermano, fue llevado a sindan
murió sin haber visto a ninguna persona conocida
era jovial, el mejor en matemáticas y en escupir huesos de cereza
era el más joven y estaba obsesionado con la guerra
hola camarada dijeron los soviéticos sosteniendo a tu madre a punta de pistola
hola camarada el viento es crujiente en mi cara
tomándonos las manos en la tina mientras el ejército rojo bota la puerta
si por último nos hubieran colonizado los estadounidenses o los británicos
si la vida hubiera sido bienintencionada y buena con nosotros
si en ese entonces hubieras sido una persona más amable
busca a los antiguos invitados en tu mente
busca a la guerra en la cara de tu madre
busca las palabras, las palabras que te fallan por siempre
colchón para la noche de bodas cubierta de rosas oscuras
colchón cubierto con sangre y tallos de rosas, los recién casados disparados en la cabeza
hombres cavando en un bache los cuerpos de niños, de doce, trece a lo más
muyahidines tirando ácido en la cara de niños, muyahidines cantando poemas populares pastunes
oh la tristeza me ha cambiado desde la última vez que me habéis visto
oh noche silenciosa para los niños cambiados solitarios
oh stille nacht, heilige nacht, alles schläft einsam wacht…
troncos reciclables que llegan a la costa
botiquín de primeros auxilios tirados desde aviones, ratas festinando con ellos
pelo enmarañado y aceitoso de refugiado, cepillado con porras
Llamadas por Skype a través de los varios continentes y zonas horarias de los expulsados, las hermanas diciendo no puedo dejar de pensar en él
silencio, el tirano, su espesor creciente en la noche
silencio de humedad y pelo con bálsamo en la tina donde me acuesto para relajarme
la ceniza de documentos quemados prensada en un anillo
el humo azul llenando los pulmones de los recién casados
los huesos de los sin nombre muertos bajo los campos de arroz
el hermano que nunca fue encontrado
los dedos callosos de los lavavajillas
los cerros callosos donde los refugiados posan su mirada
el canal lleno de cuerpos, las ratas festinando con ellos
los detenidos son desfilados en la plaza del pueblo antes de ser ejecutados
los detenidos piden escuchar a Stravinsky, Schubert, Vivaldi
todo el campo iluminado por luciérnagas
los ojos de tu madre al amanecer
el garrote cubierto por el dorado encaje del crepúsculo
la tumba vacía, solo una polera amarilla echada ahí
la tumba vacía, la piedra grabada en cursiva con Murió: desconocido
los cadáveres de caballos caían con golpes secos como edificios o bombas de racimo
la casa cayó silenciosa como un cuerpo en duelo
el baile pequeño entre las ruinas
el lujo de dar un paseo en la noche
el lujo del shampoo, una tina, un cuchillo
el hombre en el puesto de hamburguesas gritando regresa a tu país perra oriental a lo cual no dices nada
encontraron a la familia de cuatro asesinada en su casa de veraneo, las ventanas abiertas, la novena sinfonía sonando en el gramófono
el precio pensamos, el precio valió la pena, dijo Albright sobre las bajas infantiles iraquíes
el profeta con la cara de luz
el terciopelo pesado con lentejuelas de los buenos vestidos de nuestra madre
el olor a pasto en su pelo después de rodar en praderas
el dios inimaginable
el tiempo terrible para estar vivos
la mujer, 34, revolucionaria socialista, asesinada por los muyahidines, fue encontrada con la cabeza en su falda: ocupando un aro, labial rojo, un libro de poemas en su chaqueta
luego el pelo de la novia fue adornado con una bala
luego la hermana de la novia hizo la danza del cuchillo, crispando los hombros
hay listas de lo que a él le gustaba hacer: esgrima, baile, cocinas para sus hermanas
ahí incluso la luz fue desaparecida
ahí nos detuvieron
ahí éramos niños
no hay Walmarts en Afganistán, dijo el padre, porque hay un target en cada esquina
estos hombres en sus harapos
entre los nogales, la policía se apura, cercando la luz de la mañana
ser del país que es llamado país X
censurar incluso la humedad de las lágrimas
irse a dormir hambriento y deseante
a lo cual no dices nada
hoy es el día en que fuimos en contra del orden: disparamos de todos modos: matamos a un montón de personas
tío querido & perdido, desconocido; murió creyendo en el bien, amado hijo, hermano y tío
el ahogamiento simulado es una forma exquisita de tortura, dijo McCain
el ahogamiento simulado es una ejecución simulada
te estaba esperando él ahí, te ejecutó la luz
estábamos en posición de causar un sufrimiento humano masivo, dijo Brzezinski
lo que les pasó a ellos es lo que les pasó a las mujeres en todas partes
qué queda de mi hogar está en la boca húmeda y el oído
qué hay de un funeral sin cuerpo
donde los muertos no tienen romance, no tienen música
x es el número de bajas, dos millones de personas y contando
x le llaman al país de donde vengo
pero el exilio no es suficiente para podar una mente del anhelo
pero el exilio es el veneno de la negra leche del alba
pero no hubieras podido salvarlo, no hubieras podido hacer nada
no puedes imaginar lo que pasó
tú que no puedes leer de derecha a izquierda
tú que no estuviste ahí cuando se los llevaron
* Poemas pertenecientes a Daño severo, Santiago de Chile, Cicada Editora, 2025.

Autor
Aria Aber
Münster, Alemania, 1991. Poeta, editora y profesora de ascendencia afgana. Criada en persa y alemán, escribe en inglés, su tercer idioma. Su primera colección de poemas, Hard Damage (2019), fue galardonada con el Prairie Schooner Book Prize y el Whiting Award. Es editora de poesía en la revista Amulet, colaboradora en The Yale Review y profesora asistente de Escritura Creativa en la Universidad de Vermont. Reside entre esa ciudad y Brooklyn, Nueva York. Su primera novela, Good Girl, se publicó en 2025.
Traductores
Catalina Ponce
Santiago de Chile, Chile, 1996. Traductora e investigadora. Dirige la editorial Cicada Editora.
Enrique Winter
Santiago de Chile, Chile, 1982. Ha publicado en once países y cuatro idiomas los poemarios Atar las naves (2003), Rascacielos (2008), Guía de despacho (2010) y Lengua de señas (2015), además del disco Agua en polvo (2012) y la novela Las bolsas de basura (2016). Traductor de Emily Dickinson, G. K. Chesterton, Philip Larkin, Susan Howe y Charles Bernstein, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros, y las residencias de narrativa de la Sylt Foundation en Alemania y de la Universidad de los Andes en Colombia. Su libro más reciente es Una poética por otros medios (2022).