noviembre 2025 / Inéditos

De los poemas que como olas se acercan



Infancia en Whittier

Hoy hace calor y pienso
que hay una ciudad en Alaska
llamada Whittier
donde todos sus habitantes
viven en el mismo edificio
imagino el hielo en las ventanas
la luz azul que agoniza

en Whittier todos se conocen
igual que en los pueblos de España

en el edificio hay una oficina de correos
desde la que mandar cartas a la nieve
servicio de lavandería
una iglesia
y una escuela donde los niños
aprenden los nombres de los animales
búho nevado     alce     zorro ártico
allí no hace frío
y más allá de las ventanas
los glaciares y las montañas
se desdibujan entre el humo
de bebidas calientes

me gustaría saber si sus habitantes
conocen los campos de espigas
si han visto al sol calentando
la ropa
si alguna vez sintieron
el viento de una playa ardiente
en el rostro
¿cómo habría sido mi infancia allí?
tal vez habría jugado en los bosques
después del colegio
o quizá habría aprendido
a leer la nieve

Whittier relumbra al sol
más allá de la bruma
en un paisaje blanco sobre blanco

Mi abuelo tiene quince años


Es la primavera de 1945
y mi abuelo tiene quince años
cae el sol en su pelo de espigas
y el mar de sus ojos recuerda
a veleros en la mañana

en la Plaza de España
bajo un gran edificio en blanco y negro
en construcción
sus manos pasan el tiempo de una revista
ilustrada con zeppelines que vuelan bajo  
paisajes remotos y escaparates azules

es el verano de 1995 y yo tengo cinco años
el mundo se ha convertido en una playa
y el sol ilumina rocas esmaltadas de algas
el arroz y las sierpes acuáticas
se confunden entre las voces
de los camareros y a mi lado
mi abuelo me escribe con su bolígrafo
versos de Miguel Hernández
en el mantel de papel blanco

tristes guerras
si no es amor la empresa

el cielo cae a plomo en la arena
y los niños se convierten en marineros
que se hacen al mar

tristes armas
si no son las palabras

tristes las boyas y los peces perdidos
alegres las barcas y las velas
del océano que se enciende
y de los poemas que como olas se acercan

Canto a Miguel Hernández

Ábrete amor hacia el cielo claro y lejano
donde las fauces duermen     donde cantan
al fuego los gitanos por la noche
abre la furia de la estrella     abre la cebolla
que duerme a los niños en la historia

amor del cielo

                            amor de la hoguera

suena una guitarra     suena un contrabajo
una melodía de barcos

ya es mañana     ya es ayer
y a la orilla del mar solo puedo ver la llamarada
del campo tranquilo y el vuelo de las nubes   
la luz de tu rostro ante el mío
toma la forma de un cuerpo
de unas pocas estrellas rojas en el poniente
ábrete amor hacia el poema que florece
a los labios celestes en busca de otros astros

Tierra de fuego y pan

Vengo de una tierra de brasas
vengo de una tierra de sal
donde el azadón moldea la encina
y los ríos se reflejan en la piedra verde

vengo de un continente
que cabe en una espiga
vengo de un campo
arado sin mar

los árboles relucen al sol
en un concierto de cigarras
hay niños en busca de pájaros
hay hombres y mujeres
que duermen la siesta del trigo
¿con qué soñarán?
quizá con ciervos o tal vez
con los gitanos que acampan
a la orilla del fuego

vengo de la tierra de las hogueras
de los azulejos lejanos
vengo de los patios llenos de flores
que abrasan las tardes de Castilla
que calientan las manos
fuego más allá del agua
fuego que modela el pan

el amor es un río
y las alas están hechas
de sones de guitarras
acompañando al pueblo
que canta
por el fuego fatuo
por el pan de los campos
por el pájaro el amor la espiga
y la sal

Escríbeme a Marineda

Tan lejos el mar     tan cerca
donde las rocas al agua se quiebran
una carta escribe el aire y de fondo
un estruendo de estrellas     murmullo de olas
escríbeme a Marineda

cuando salga el sol recordaré la plaza
llena de polvo     las fotografías

los niños juegan en el hórreo
soñando con una ciudad que cabe
en un libro abierto
imaginan un oleaje de barcos
y yo sueño con el río
donde las lavanderas frotan sus manos
dirige tus ojos hacia este norte
y escríbeme a Marineda
donde las piedras son ascuas
y el mar brama silencioso
tan lejos     tan cerca

* Poemas pertenecientes a Canto de las espigas, Lomas de Zamora, Delibooks, 2025.


Autor

Paula Díaz Altozano

Madrid, España, 1990. Doctora en Comunicación Audiovisual por la UCM, profesora de artes y creatividad en la Universidad Nebrija y la UAX, así como investigadora asociada al Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde realizó el máster de la Escuela SUR de Profesiones Artísticas. Obtuvo la beca Marie Curie, para la realización de un proyecto artístico sobre el Amazonas en el Instituto Riva Agüero de Lima, Perú. Autora de los poemarios A orillas de París, Ríos de carretera, Unicornios, Mares y monstruos y Canto de las espigas; de los libros de aforismos Meteórica y Entre la luz y la oscuridad, así como del ensayo Ballenas invisibles y del libro de sueños Kraken. Fue finalista del Premio Adonáis de Poesía en 2024.

noviembre 2025