Este poema es una consigna. / La consigna es escribir una carta. / Escribir una carta es tan difícil como amar. / Escribir una carta es más difícil que amar. / Escribir una carta es agarrar a alguien de la mano, abandonar la casa, recorrer / la vereda esquivando las grietas, buscando las sombras, hasta llegar al mar…

Villaurrutia, Cuesta y Owen se sentían solos como individuos dentro de su sociedad, igual que como debió sentirse sor Juana en el claustro pero de una manera distinta. La lírica refinada de Villaurrutia retoma las formas de la poesía popular […] para reflexionar y no para cantar.

Animales encapuchados / se paran frente al terrerío / Observan cada movimiento / listos para atrapar a sus presas / Avanzan a zancadas / levantan a siete / casi adolescentes // El candado de la noche / se abre / la tormenta / con estruendo de cerro / desgaja / familias /

Hablar no cuesta nada, lo que salva a la mayoría de los hombres de sí mismos es su devoción a las herramientas que llevan; la constancia de una broca en un clima incierto, el aserrín en el pelo, una engrapadora o un balde de yeso de cinco galones bien conservado.

Hay mujeres que desayunan sin la ansiedad de los relojes, / coronadas por las lilas llevan a sus labios perfumados / nectarinas y frambuesas; / cenan filete de lenguado o cordero guisado con trufas y perejil, / celebran banquetes donde se deshuesan faisanes…

 

De acuerdo a las estaciones / el rastro del arroyo / atraviesa estas hojas. / Ahora está seco, delgado / y el agua silenciosa; / más tarde, oscuro y crecido, / arrastrará con él / piedras y extrañas raíces blancas.