Cendra movediza
Desalfabetizado ese tablero
que a lunas llenas derrochó mi sambenito de ávido,
vuelven las voces que algún día se rifaran el físico en esquíes
de filosa cuchilla que al unísono confluyen en carótida
rocosa y caen hasta desgañitarse en caudaloso vértigo.
Retornan al papel en blanco timbres de sax y coctelera; bronce
y aluminio engarzándose por nota en dominante escala fría.
*
Amasia por antonomasia de simetrías y vislumbres,
bien predijo Antonieta, espiritista,
que a la altura de inviernos cualesquiera de este siglo veintiúnico
rodante, elegiría consumar un adusto atajo
de mí
hacia mí,
tan fársico, tan fresco,
por las inmediaciones de una cendra copelada al vacío.
*
Obligado el incrédulo a desmentirse
por el vector premonitorio
de algún somnilocuaz recinto,
programa el descalabro para trazar un círculo de tiza
y anteponer sus adjetivos a cada objeto evocado:
monigotes de paja y espantapájaros de nieve
que al suplir a guerreros de terracota emprenden el exilio
brumoso por caminos de herradura.
*
Anoche el OUIJALEO
fue mayúsculo.
Nada faltó en el ágape cinéreo.
Free jazz,
anímico frigor de cubos,
un vaso jaibolero en el que inmersa
dentadura postiza de cariátide
asomó tras el agua turbia su sarroso y sarcástico designio.
Stonehenge, un paisaje para protector de pantalla
Descubro en buscadores de la internet que corresponde a varios
antes de mí el supuesto hallazgo de asociar estas piedras
monumentales con el signo
de π
Cuántos así nos sumaremos
al fervoroso círculo de analogistas espontáneos
que ven en este cerco mineral subterfugios aurorales
o rupestres indicios de una fogata solsticial en fuga
sostenida, perpetua
por lo más abrileña
leña que a cielo abierto
sus matices columbra en un antiguo plantel adoratorio.
Nos corresponde a muchos,
no sólo a mí y al resto de mortales,
desentrañar, en un acopio dolménico de fuerzas
antecesoras del motor de búsqueda,
pétreo volumen entre tonos de verdor tan fecundo y degradable.
Kit Keats
Esos niños, de mano en mano, cándidos
alisan el pelambre de Keats,
buscan estimular su ronroneo
y se alejan después como vinieron, por la colina inexistente.
¿Hubo de ser gato enterrado
vivo? Mejor hubiéramosle uncido
propiedad emoliente de inmolarse
y atajar fénixes de aquestos lodos.
¿Hubo de ser gato insepulto
muerto? Tanto mejor así en parábola.
Abría aún los ojos a su nueva vida, y ya lamentaba
perder seis anteriores.
Mayo de 2022
Vuelvo a respirar bajo la madera; vuelvo en mí respirándola,
atrayendo hacia mí la clase de pensamientos que cualquiera
en sus cinco sentidos identificaría como propios
de alguien que se propone superarse a sí mismo,
lejano a la verdad de ese supuesto.
Respiro bajo la madera en doble distinta circunstancia: ramas
del exterior boscoso en los senderos que me conducen cuesta abajo;
vigas y reglas en el techo de escasa altura, tablas, vetas, nudos
que configuran la tensión de la madera. Ocasionales ruidos
íntimos acompañan ese soplo del viento. Así, en vibrato,
proximidad y alejamiento, ventanas olfativas,
descenso de los ojos en desnudas extremidades, carnaciones
tratadas a pincel en varias capas,
así me reincorporo al yugo de las sensaciones térmicas,
mundo desposeído de gravedad y estupefactoría.
* Poemas pertenecientes a Con meridiana oscuridad, publicado en 2023 por el Consejo Estatal para las Culturas y las Artes de Chiapas.
Versión al español de Annuska Angulo
1. no ha habido palabras.
no he escrito una sola palabra.
no hay poesía en las cenizas al sur de canal street.
no hay prosa en los camiones refrigerados que transportan restos y dna.
ni una sola palabra.
hoy se cumple una semana, y el siete es el número de los cielos,
de los dioses, de la ciencia.
por la ventana de mi cocina se hace evidente una realidad abstracta.
cielo donde antes había acero.
humo donde antes había piel.
fuego en el aire de la ciudad, y yo temí por la vida de mi hermana como nunca
antes. y en ese momento, y ahora, temo por todos nosotros.
primero, dios por favor, que sea un error, el piloto sufrió un paro cardiaco,
se averió el motor del avión.
después, por favor, dios, que esto sea una pesadilla, despiértame ya.
por favor, dios, después del segundo avión, por favor, que no haya sido alguien
que se parezca a mis hermanos.
no comprendo hasta qué punto una vida se puede romper como para querer matar.
nunca he tenido tanta hambre como para desear el hambre a otros.
nunca he sentido tanta rabia como para blandir un arma en vez de una pluma,
de verdad que no.
incluso como mujer, como palestina, como ser humano roto,
nunca tan roto.
más que nunca, creo que no hay diferencias.
la nación más privilegiada, y los estadounidenses no pueden distinguir
entre indios, afganos, sirios, musulmanes, sijs, hindúes.
más que nunca, no hay diferencias.
2. gracias corea por el kimchi y el bibim bob, y el té de maíz y las sonrisas gentiles de los meseros en el wonjo, las sonrisas que nunca revelan el calor de la cocina o la fatiga de trabajar los largos turnos del midtown. gracias corea, por el antojo que me trajo a la ciudad la noche anterior ya tarde y desvió mi ruta diaria en el metro hacia el world trade center.
hay muchos agradecimientos en ny ahora mismo. gracias porque soy un maldito vago impuntual. gracias por los virus que me hicieron enfermar y no ir a trabajar. gracias, mala actitud, por ti me echaron del trabajo la semana anterior. gracias por el tren que no llegó, por el neoyorquino malencarado que me robó el taxi cuando iba a downtown. gracias a mi mamá por inculcarme el sentido común que me hizo salir corriendo. gracias por mis piernas, por mis ojos, por mi vida.
3. a los muertos los llaman desaparecidos y las familias sostienen imágenes temblorosas en frente de nosotros a través de lentes y cortinas de humo.
buscamos a iris, madre de tres. por favor llamen si tienen cualquier información. estamos buscando a priti, vista por última vez en el piso 103. estaba hablando con su esposo y se cortó la línea. por favor ayúdanos a encontrar a george, también conocido como adel. su familia lo espera con su cena favorita. busco a mi hijo, estaba entregando unos cafés. busco a mi hermana, empezó a trabajar el lunes.
busco paz. busco misericordia. busco evidencia de compasión. cualquier evidencia de vida. busco vida.
4. ricardo en la radio dijo con su acento espeso como la yuca, “me voy a sentir mucho mejor cuando caigan las primeras bombas allá. y mis amigos sienten lo mismo.”
en mi cuadra, una mujer estaba llorando en un coche estacionado, encallada en su dolor. le ofrecí consuelo extendiendo mi mano, y antes de verme, ella dijo, “los vamos a aniquilar por completo, te juro que los vamos a destrozar.” Me llevé la mano a la cabeza, y la cabeza me llevó a las cifras de los niños iraquís muertos, los muertos en nicaragua. los muertos en ruanda que tuvieron que competir con el espectáculo de lucha libre por la atención de estados unidos.
aun así, cuando la gente envía emails diciendo, esto tenía que pasar, no olvidemos las trasgresiones de los usa, por medio segundo me entra rabia. espera un momento, a ver, porque yo vivo aquí, estos son mis amigos y mi familia, y podría haber estado yo en esos edificios, y no somos mala gente, no apoyamos el acoso estadounidense. ¿me pueden dar medio segundo para sentirme mal?
si entre toda esta confusión puedo encontrar a la gente que se quedó atrás para respetar el duelo y resistir el asesinato en masa, tal vez podría estar un poco mejor.
gracias a la mujer que me vio al borde del abismo, aguantando las lágrimas. abrió sus brazos y después me preguntó “¿quieres un abrazo?” una mujer blanca gorda, y su abrazo era de los que sólo pueden ofrecen los que son tiernos de corazón. no iba a negarme a ningún tipo de consuelo. “mi hermano está en la marina militar”, le dije. “y somos árabes”. “guau. te llovió sobre mojado”. de veras.
5. una persona más me pregunta si yo conocía a los terroristas.
un hijo de puta más me pregunta en qué ejército está mi hermano.
una persona más asume que ningún árabe o musulmán murió en el ataque.
una persona más asume que me conoce, o que yo represento a un pueblo.
o que un pueblo representa un mal. o que el mal es tan simple como una bandera y palabras sobre un papel.
no denigramos a todos los hombres blancos cuando mcveigh puso su bomba en oklahoma. estados unidos no publicó la dirección de su familia o a qué iglesia iba, ni culpó a la biblia o a pat robertson.
y cuando los medios airean imágenes de palestinos bailando en las calles, nadie pide disculpas porque a los niños hambrientos los compraron con dulces que les pudren los dientes. porque los corresponsales editan las imágenes. porque las imágenes de archivo están ahí para facilitar el periodismo perezoso e impreciso.
y cuando hablamos de libros sagrados y hombres encapuchados y muerte, ¿por qué nunca mencionamos el kkk?
si hay un pueblo en la tierra que entiende cómo se siente nueva york ahora, está en cisjordania y en gaza.
6. hoy se cumplen diez días. anoche bush declaró la guerra contra un hombre abiertamente financiado por la cia. no sé quién es el responsable. he leído demasiados libros, conozco demasiada gente para creer lo que dicen. bin laden me importa un carajo. su visión del mundo no me incluye a mí ni a mis seres queridos. y durante años se han hecho peticiones para derrocar al talibán financiado por los usa. esto es un puto lío, y no sé qué pensar.
pero sé muy bien quién va a pagar por esto.
en el mundo, serán las mujeres, más que nada mujeres de color, y pobres. las mujeres tendrán que enterrar niños, y sostenerse a sí mismas atravesando su dolor. “o estás con nosotros, o con los terroristas” —es decir, mantén a tu gente bajo control y tu resistencia censurada. es decir, tenemos el botín y las armas nucleares.
en estados unidos, serán aquellos entre nosotros que se nieguen a atacar de forma generalizada a los que tiemblan. aquellos entre nosotros que trabajan por la justicia social, en apoyo de las libertades civiles, en contra de una política exterior odiosa.
nunca me he sentido menos estadounidense y más neoyorquina, particularmente brooklyn, que en los últimos días. las banderas estadounidenses en todos estos coches y ventanas de apartamentos representan a los muertos primeramente como ciudadanos, no como familiares, o como amantes.
siento que mi piel es muy fina, y que mis ojos se van a poner más oscuros. el futuro no es muy luminoso.
mi hermanito es un hombre ya, y en estado de alerta máxima, y rezando cinco veces al día para que las órdenes que tenga que acatar dentro de pocos días sean justas y no lastren su alma en la vida eterna que se merece.
mis dos hermanos – mi corazón se para al intentar rezar – ni un latido que interrumpa mi miedo. uno, un dios del rock, otro un sargento, y los dos palestinos, musulmanes practicantes, hombres gentiles. los dos nacidos en brooklyn y sus rostros son los del arquetípico hombre árabe, todo pestañas y nariz y bellísimo tono de piel y pelo rebelde.
¿qué será ahora de sus vidas?
allí es aquí.
7. todo el día, desde el otro lado del río, viene flotando el olor a neumático quemado y partes de cuerpo. ya no suenan las sirenas. la publicidad ha regresado a las ondas de radio. los rescatistas están traumatizados. el perfil de la ciudad se ha reducido a una escala más humana. ya no se burla de los dioses con su altura.
no he llorado escribiendo esto. lloré cuando vi esos edificios colapsarse sobre sí mismos como un corazón roto. nunca he sentido un dolor tan inmenso que necesite extenderse así. y lloro todos los días para que mis hermanos regresen con mi madre sanos y salvos.
no hay poesía en esto. hay causas y efectos. hay símbolos e ideologías. conspiraciones descabelladas, y cosas que nunca sabremos. hay muerte aquí, y la promesa de más.
hay vida aquí. cualquiera que lea esto está respirando, tal vez con dolor, pero respirando, seguro. y si hay algo de luz en el porvenir, será la que brilla en los ojos de aquellos que buscan la paz y la justicia una vez retirados los escombros y la retórica, cuando el ave fénix renazca.
afirma la vida.
afirma la vida.
tenemos que apoyarnos los unos a los otros ahora.
estás con la vida, o en contra de la vida.
afirma la vida.
first writing since (poem on crisis of terror)
1. there have been no words.
i have not written one word.
no poetry in the ashes south of canal street.
no prose in the refrigerated trucks driving debris and dna.
not one word.
today is a week, and seven is of heavens, gods, science.
evident out my kitchen window is an abstract reality.
sky where once was steel.
smoke where once was flesh.
fire in the city air and i feared for my sister’s life in a way never
before. and then, and now, i fear for the rest of us.
first, please god, let it be a mistake, the pilot’s heart failed, the
plane’s engine died.
then please god, let it be a nightmare, wake me now.
please god, after the second plane, please, don’t let it be anyone
who looks like my brothers.
i do not know how bad a life has to break in order to kill.
i have never been so hungry that i willed hunger
i have never been so angry as to want to control a gun over a pen.
not really.
even as a woman, as a palestinian, as a broken human being.
never this broken.
more than ever, i believe there is no difference.
the most privileged nation, most americans do not know the difference
between indians, afghanis, syrians, muslims, sikhs, hindus.
more than ever, there is no difference.
2. thank you korea for kimchi and bibim bob, and corn tea and the
genteel smiles of the wait staff at wonjo the smiles never revealing
the heat of the food or how tired they must be working long midtown
shifts. thank you korea, for the belly craving that brought me into
the city late the night before and diverted my daily train ride into
the world trade center.
there are plenty of thank yous in ny right now. thank you for my
lazy procrastinating late ass. thank you to the germs that had me
call in sick. thank you, my attitude, you had me fired the week
before. thank you for the train that never came, the rude nyer who
stole my cab going downtown. thank you for the sense my mama gave me
to run. thank you for my legs, my eyes, my life.
3. the dead are called lost and their families hold up shaky
printouts in front of us through screens smoked up.
we are looking for iris, mother of three. please call with any
information. we are searching for priti, last seen on the 103rd
floor. she was talking to her husband on the phone and the line
went. please help us find george, also known as a! ! del. his family is
waiting for him with his favorite meal. i am looking for my son, who
was delivering coffee. i am looking for my sister girl, she started
her job on monday.
i am looking for peace. i am looking for mercy. i am looking for
evidence of compassion. any evidence of life. i am looking for
life.
4. ricardo on the radio said in his accent thick as yuca, "i will
feel so much better when the first bombs drop over there. and my
friends feel the same way."
on my block, a woman was crying in a car parked and stranded in hurt.
i offered comfort, extended a hand she did not see before she said,
"we"re gonna burn them so bad, i swear, so bad." my hand went to my
head and my head went to the numbers within it of the dead iraqi
children, the dead in nicaragua. the dead in rwanda who had to vie
with fake sport wrestling for america’s attention.
yet when people sent emails saying, this was bound to happen, lets
! ! not forget u.s. transgressions, for half a second i felt resentful.
hold up with that, cause i live here, these are my friends and fam,
and it could have been me in those buildings, and we"re not bad
people, do not support america’s bullying. can i just have a half
second to feel bad?
if i can find through this exhaust people who were left behind to
mourn and to resist mass murder, i might be alright.
thank you to the woman who saw me brinking my cool and blinking back
tears. she opened her arms before she asked "do you want a hug?" a
big white woman, and her embrace was the kind only people with the
warmth of flesh can offer. i wasn’t about to say no to any comfort.
"my brother’s in the navy," i said. "and we"re arabs". "wow, you
got double trouble." word.
5. one more person ask me if i knew the hijackers.
one more motherfucker ask me what navy my brother is in.
one more person assume no arabs or muslims were killed. one more person
assume they know me, or that i represent a people.
or that a people represent an evil. or that evil is as simple as a
flag and words on a page.
we did not vilify all white men when mcveigh bombed oklahoma.
america did not give out his family’s addresses or where he went to
church. or blame the bible or pat robertson.
and when the networks air footage of palestinians dancing in the
street, there is no apology that hungry children are bribed with
sweets that turn their teeth brown. that correspondents edit images.
that archives are there to facilitate lazy and inaccurate
journalism.
and when we talk about holy books and hooded men and death, why do we
never mention the kkk?
if there are any people on earth who understand how new york is
feeling right now, they are in the west bank and the gaza strip.
6. today it is ten days. last night bush waged war on a man once
openly funded by the cia. i do not know who is responsible. read too
many books, know too many people to believe what i am told. i don’t
give a fuck about bin laden. his vision of the world does not include
me or those i love. and petittions have been going around for years
trying to get the u.s. sponsored taliban out of power. shit is
complicated, and i don’t know what to think.
but i know for sure who will pay.
in the world, it will be women, mostly colored and poor. women will
have to bury children, and support themselves through grief. "either
you are with us, or with the terrorists" – meaning keep your people
under control and your resistance censored. meaning we got the loot
and the nukes.
in america, it will be those amongst us who refuse blanket attacks on
the shivering. those of us who work toward social justice, in
support of civil liberties, in opposition to hateful foreign
policies.
i have never felt less american and more new yorker, particularly
brooklyn, than these past days. the stars and stripes on all these
cars and apartment windows represent the dead as citizens first, not
family members, not lovers.
i feel like my skin is real thin, and that my eyes are only going to
get darker. the future holds little light.
my baby brother is a man now, and on alert, and praying five times a
day that the orders he will take in a few days time are righteous and
will not weigh his soul down from the afterlife he deserves.
both my brothers – my heart stops when i try to pray – not a beat to
disturb my fear. one a rock god, the other a sergeant, and both
palestinian, practicing muslim, gentle men. both born in brooklyn
and their faces are of the archetypal arab man, all eyelashes and
nose and beautiful color and stubborn hair.
what will their lives be like now?
over there is over here.
7. all day, across the river, the smell of burning rubber and limbs
floats through. the sirens have stopped now. the advertisers are
back on the air. the rescue workers are traumatized. the skyline is
brought back to human size. no longer taunting the gods with its
height.
i have not cried at all while writing this. i cried when i saw those
buildings collapse on themselves like a broken heart. i have never
owned pain that needs to spread like that. and i cry daily that my
brothers return to our mother safe and whole.
there is no poetry in this. there are causes and effects.there are
symbols and ideologies. mad conspiracy here, and information we will
never know. there is death here, and there are promises of more.
there is life here. anyone reading this is breathing, maybe hurting,
but breathing for sure. and if there is any light to come, it will
shine from the eyes of those who look for peace and justice after the
rubble and rhetoric are cleared and the phoenix has risen.
affirm life.
affirm life.
we got to carry each other now.
you are either with life, or against it.
affirm life.

Negrura de antaño
Negrura de antaño… de siglos que ya se fueron
de cantos antiguos y de mundos viejos
de mi madre fuerte, de mi abuela sabia
de todos aquellos valientes ancestros
Negritud de mi corazón que vibra al sonar de los tambores
de mi alma que canta cuando veo tus colores
que traspasaste el tiempo y rompiste cadenas
que burlaste a la muerte y al destierro;
Negrura que baila y que sonríe
y que se viste de fiesta a pesar del castigo
de frutos recientes y de sangre nueva
de ¡qué hermosura! ¡de orgullo mío!
negritud resiliente tú nunca mueres
porque vives en mi piel, porque corres por mis venas
¡porque sigues aquí! ¡pujante y despierta!
Aleida Violeta Vázquez Cisneros
Hoy florezco
Fui a la bruma, a la oscuridad del ayer
me encontré con tus sueños rotos,
con tus frustrantes cargas;
vi tus egos mal puestos… y rompí el espejo.
Entendí mis vacíos, el miedo a la soledad
encarnado en mis días
desde los amaneceres sombríos de vidas ajenas;
reconocí las trampas del “amor a modo”
escarbé en el dolor que la incertidumbre crea…
Allí… reposé…
me desnudé de adentro… de adentro hacia afuera;
y descargué los dolores en el pozo profundo
de los recuerdos innecesarios…
repasé mis duelos…
curé mis heridas y reinventé mis anhelos.
Osé soltarte, gocé desecharte y romper los lazos;
caminé sin miedo en la senda marchita,
libré los escollos de la desesperanza…
y resolví volver…
Regresar a la estancia de mi ser completo,
a la magia dulce del placer sin miedos,
a abrazarme a mí en el sabio silencio…
esparcí las cenizas de odio en el caudal del tiempo
y el viento las arrebató, se las llevó por completo;
y apagué la luz de tu voz en mi centro.
Y entonces… sólo entonces…
me perdoné… te perdoné…
escupí la rabia y enterré el desencanto en el abismo;
abrí las ventanas y respiré profundo;
labré mi espacio y vencí el tormento;
limpié la brecha al corazón y le puse un huerto;
sembré flores en mi jardín y adorné los tiestos…
y hoy florecen… yo, volví
hoy florezco… hoy sonrío…
hoy florezco con la cara al viento.
¿Y quién soy yo?
Yo soy mar-memoria
Agua-fuego
Luna-hoguera
Amor-lluvia
Soy la irrupción de la vida y la historia inacabada de los tiempos
Soy corazón-tierra
Arrullo-potencia
Útero-poder
Sangre-resiliencia
Soy la lengua perdida de mis ancestras y su eco en mi boca cual punta de lanza
Soy Sol-fortaleza
Canto-bálsamo
Yerba-cura
Piel-valentía
Soy las manos de mil mujeres negras sosteniendo la vida
Soy pasos-puente
Camino-puerta
Sabiduría-belleza
Libertad-resistencia
Yo…
Yo soy una muchedumbre de cimarronas cantando y danzando la vida en poesía.
No me avergüenza ser negra
A ti que me dices negra
con intención de ofender
ponle frenos a tu lengua
no te vaya a hacer caer
pues Dios a mí me hizo negra
y de hermoso parecer
pa’ que el mundo se alegrara
contemplándome a placer
Llevo en la sangre candela
y en mi pecho algarabía
mis ojos son dos lumbreras
que desbordan alegría
son herencia de mi abuela
que de niña me decía:
¡no me avergüenza ser negra!
¡soy fuerza, fulgor y vida!

Viaje
Existe, dicen,
un tren que va a Tozeur,
un tren como un relámpago
caído en una espiga,
lleno de aromas,
de sabores pasados,
de pasos olvidados
a lo largo del sendero de violetas.
Existe otro tren
y yo monto sola,
empujada de la mano de un pájaro
en la transparencia azul
del cielo.
Existe un viaje en el misterio,
donde cada paso se paga
con las heridas,
pegadas a la mente.
Existe un viaje de horas lentas
empleadas en lecturas y contemplaciones.
Existe un viaje del cuerpo,
a través de las emociones
de ojos profundos
y de alientos impulsivos.
Viajamos, viajamos de vivos
en los crepúsculos rojos
escondidos en nuestras venas.
A veces viajamos
con las manos llenas
de semillas de raíces
que crecen hacia arriba;
a veces tenemos que doblar las rodillas
contra el asfalto
para rezar por una necesidad,
que más que un sueño,
es una exigencia,
que explota en nuestro mundo.
Caída libre
Dado el cielo de las caídas,
yo quiero caer,
lluvia sobre tu cara,
levantada de las pestañas
de un grupo de sueños,
danzantes con ritmo
sobre tus ojos
de pocos lugares comunes
y de risas de antojos.
Ni siquiera una cama de paja
Un suspiro que duele
es un respiro en aprensión,
es dolor en el costado
de una tierra chupada,
sin carne,
sin pupila
en un presente pobre,
sin nitidez.
Ni siquiera una cama de paja
entre nosotros,
sólo bancos de nubes
de una frase, de una palabra
que corre
por una tangencial sin fondo,
persiguiendo un sueño sin ruta.
Las historias de vida
son imágenes que no van a fuego,
que pierden la verdadera voz,
son resacas de sentimientos
que en solitaria me llenan de mal humor,
que no me tocan
cuando en verdad quisieran.
Me doy cuenta de que suspiro y duele,
en la palabra veo el alma
en la voz veo el hombre,
pero todo está deshabitado
porque entre tú y yo
ni siquiera una cama de paja.
Sin quejas
¿Cómo puedes quejarte de la vejez?
Te ha permitido de nutrir
al menos seis perros,
cuatro gatos
y numerosas plantas.
Te ha permitido alimentar
una cuna de peces
con fuego solar en las escamas
y te permite dormir poco
para contemplar los sueños de la luna.
¿Cómo puedes quejarte de la vejez?
Te da tiempo
para contemplar los retratos de nubes,
mientras esperas sentada
en el umbral del horno
de tostar el mundo,
para acoger con pan caliente
y bizcochos
de quien se acuerda todavía de que existes.


Gerardo Deniz y Octavio Paz. Foto: Elsa Almela.
—No son nuevos continentes lo que le hace falta a la Tierra,
sino otra clase de hombres.
Veinte mil leguas de viaje submarino, primera parte, capítulo XIX
Las cartas de Octavio Paz (1914-1998) a Juan Almela (1934-2014) se conservan en los compartimentos individuales de plástico transparente de una carpeta azul adquirida especialmente para resguardarlas. Como estuvieron en préstamo en la fugaz Fundación que llevaba el nombre del poeta, la cual las solicitó para fotocopiarlas, todas y cada una de las hojas que conforman el epistolario llevan un discreto sello de agua que dice, en letras mayúsculas y minúsculas, “Fundación Octavio Paz”. Junto a ellas pero sueltas, abrazadas por una fotocopia de la carta en la que Paz comunica sus primeras impresiones sobre los poemas de Almela, están las respuestas de éste.
En total, son 45 cartas: 24 de Almela, 21 de Paz. Almela escribe invariablemente desde la Ciudad de México; Paz lo hace primero desde la India (Nueva Delhi) y luego desde Francia (París), Estados Unidos (Pittsburgh y Austin) e Inglaterra (Cambridge). Las de Paz son cartas manuscritas o a máquina; las de Almela, copias al carbón de las que mandó a máquina o sus borradores manuscritos antes de pasarlos en limpio. No conocemos la que inaugura el epistolario, que es de Juan Almela; sabemos, eso sí –gracias a la primera respuesta del embajador de México en la India–, que la primera vez que escribió fue el 29 de junio de 1966, cuando el empleado del Departamento Técnico del Fondo de Cultura Económica se dirigió al diplomático para solicitarle las direcciones de las principales librerías de la India.
Las cartas conforman un ciclo redondo: los temas que se exponen en ellas aparecen desarrollados y concluidos a satisfacción. En una de las últimas se anuncia el regreso de Paz a México, quien incluso alude a lo que no puede ser sino su proyecto editorial –la revista Plural, que aparecerá el año mismo de su llegada, 1971–. Como podemos establecer por este epistolario, los corresponsales se conocieron en persona en la Ciudad de México en el verano de 1967. La última carta es también de Almela y está fechada el 2 de octubre de 1970.1
Con todo, hay una carta más, que no forma parte del grupo: una nota manuscrita de Paz fechada el 19 de septiembre de 1992 –es decir, más de dos décadas después de la última del ciclo–; en ella, el viejo poeta agradece y comenta la antología de Alfonso Reyes que Almela ha preparado por petición suya para ser publicada por su editorial, Vuelta, la cual aparecerá en junio de 1993 bajo el título de Una ventana inmensa. Antología de Alfonso Reyes. El libro lleva una “coda” de Almela y un prólogo de Paz.
Como veremos más abajo, los temas del epistolario son los poemas de quien terminará publicándolos bajo el título de Adrede con el seudónimo de Gerardo Deniz; también, casi desde el principio, el trabajo de cuidado editorial que Paz encargará a su nuevo corresponsal, quien es, como decíamos, empleado del Fondo de Cultura Económica, editorial que tiene en su catálogo (o está a punto de publicar) diversas ediciones de tres libros suyos: El arco y la lira, El laberinto de la soledad y Libertad bajo palabra.
Hay otros temas: entre ellos, la traducción de unos poemas de Mayakovski que Paz solicita a Almela para una serie de conferencias que planea dar en El Colegio Nacional en el otoño de 1968, y su renuncia a la Embajada en la India después de los sucesos del 2 de octubre de ese año. Otros: la poesía de Paz, que Almela conoce bien, a veces de memoria; la vida en el Fondo de Cultura Económica en los tiempos del director Salvador Azuela, es decir los años inmediatamente posteriores a la renuncia obligada de Arnaldo Orfila Reynal; el libro Conjunciones y disyunciones, que Paz se asegura de que le envíen a su nuevo amigo, quien lo recibe y comenta de manera crítica; algunos palíndromos, género que Almela descubre y al que se aficiona y por el que Paz no muestra ningún interés.
Mientras Paz se desplaza por el mundo, una vez que ha abandonado la India, y va de universidad en universidad, y de país en país, Almela permanece en la Ciudad de México; entre otros asuntos, como también veremos más adelante, relata que se cambia de casa (en realidad, renta un estudio), se refiere a ciertos “dramas sentimentales y domésticos” y lo muerde un perro.
Una y otra vez Paz insiste en la gran calidad de los poemas que su nuevo amigo le ha enviado y después incluso entregado en persona, y lo anima a publicar un libro; hasta tres veces establece contactos para que mande algunos de esos poemas a diversas revistas –la más importante, Diálogos, que dirige Ramón Xirau–. El resultado del intercambio de cartas es, sobre todo, la asunción de Almela de su vocación como poeta y, como consecuencia inmediata de ello, la preparación y salida de su primer libro, cosa que ocurre en agosto de 1970, dos meses antes de que concluya el epistolario.
A media noche la poesía era una de las cosas más importantes para mí
La primera de las cartas, cuya fecha ya adelantamos que sólo conocemos por referencia, fue escrita en la Ciudad de México el 29 de junio de 1966. En ella, Juan Almela, interesado como siempre en temas de su gusto particular, pero limitado con frecuencia por las posibilidades que ofrece la Ciudad de México, solicita al embajador mexicano las direcciones de las principales librerías en la India. Casi un mes más tarde, el 26 de julio de 1966, Octavio Paz responde en papelería oficial que lleva el membrete de la Embajada; haciendo referencia a la “atenta carta del 29 de junio último y en cumplimiento a su solicitud”, envía “una lista de las principales librerías de la India”. La carta acaba diciendo que espera que la lista sea de utilidad y remata expresando “las seguridades de mi atenta consideración”. En hoja aparte, siempre a máquina, copia los nombres y las direcciones de estas cuatro librerías: Motilal Banarsidass and Co. (en Dehli), Oriental Book Agency (en Maharashtra State), Oxford Bookshop (en Nueva Dehli) y Asia Publishing House (en Bombay).
Casi medio año después, el 8 de enero de 1967, Almela se anima a enviar unos poemas. La dirección que da como remitente es Providencia 735, México 12, D. F. Por el enorme interés que tienen sus palabras, las copio íntegramente: se trata del relato en primera persona del nacimiento de su vocación poética, acontecimiento del que sirvieron como detonante, precisamente, unos poemas de Octavio Paz :
Acaso no sea demasiado tarde para darle las gracias y aun para abusar de su benevolencia solicitando ahora su opinión sobre unos cuantos poemas que le envío. Al fin y al cabo es usted responsable de que existan. En 1953 no conocía yo más poesía que algo de Baudelaire y las coplas de Manrique. En un periódico leí por casualidad dos viejos poemas de usted que me hicieron ponerme a escribir alguna cosa. Aquellos dos poemas eran espléndidos, por cierto, pero seguramente Freud tendría algo que decir también. Que lo diga. El 15 de diciembre de 1955 compré ‘¿Águila o sol?’ y ‘Libertad bajo palabra’ por la tarde, y a media noche la poesía era de las cosas más importantes para mí. Desde entonces leo poemas (pocas cosas, pero muchas veces) y en ocasiones hasta los escribo. A falta de otras, tengo al menos la virtud de tirar a la basura casi todo lo que hago, de modo que le puedo ofrecer cerca de la mitad de mis ‘obras completas’ sin fatigar a usted demasiado. Desde luego, jamás he publicado nada y, sinceramente, me es igual seguir así. Ya habrá usted adivinado que mis ocupaciones principales están a miles de kilómetros de la poesía. El único escritor que conozco –y casi no lo trato– es Alí Chumacero, y eso porque trabajé con él en el Fondo de Cultura Económica, donde tengo la desgracia de seguir. Le ruego que acepte la expresión de mi gratitud y de mi admiración. Juan Almela.
2
Es copia al carbón; al reverso, tuvo el cuidado de enlistar los títulos o los primeros versos de los poemas que envió con esa carta y que son algunos de los que luego formarán parte de las diversas secciones de Adrede, llamadas “Poemas” (1955-1956), “Sonetos” (1958, 1962), y “Vacación” y “Desquite” (1966); también, un poema extenso, “Estrofa” (1963).
Más de tres meses después, suficiente tiempo como para que empezara a pensar que Paz no iba a contestarle, Almela recibe una sorprendente respuesta. Fechada en Nueva Delhi el 30 de abril de 1967, la carta es un comentario no muy extenso pero generoso y entusiasta.3 Dice Paz en ella que contesta hasta ese momento “porque quería hacerlo largamente y con calma”, pero que, como no cree que pueda “realizar pronto ese propósito”, dirá “en unas cuantas líneas la impresión que me produjo la lectura de los poemas”. También en este caso me permito copiar el contenido íntegro de la misiva. Esto es lo que los poemas de Almela suscitaron en él:
En primer término: sorpresa. Sorpresa por su maestría, la riqueza del lenguaje, la opulencia del conjunto (tejido de alusiones, imágenes, ironía, reflejos reflexivos o luminosos) y un sentido casi escultórico de la forma. Si algún poeta merece llamarse barroco, ése es usted. La primera sección (1955-1956) contiene muchas líneas notables y un poema que me gusta totalmente: el IV [el que empieza diciendo “Sueña el bosque en voz baja…”; está en Erdera, págs. 15-16]. Los dos siguientes, V y VI, son más intelectuales o metafóricos (la ausencia-presencia, la irrealidad de lo real) pero, a mi juicio, están resueltos con menos originalidad. El X me interesa poco, me parece demasiado lírico o sentimental. (Esto no es un juicio sino una impresión.) Los sonetos me parecen excelentes ejercicios. Usted demuestra que domina esa forma pero a mí me gustaría que la forma lo dominase más a usted, que usted se fundiese a ella –que no hubiese una distancia entre la forma y la voluntad poética. Esta crítica, por lo demás, es aplicable a todos los sonetos modernos en nuestra lengua. Aún no hemos encontrado la manera de hacer nuestra esa forma poética. Estrofa (yo suprimiría los epígrafes) me parece un poema verdadero y me entusiasma. Lo he leído varias veces y no estoy seguro de haberlo comprendido en su totalidad. No importa. Me enamoran los aciertos parciales, las correspondencias súbitas y el conjunto me impresiona. Un gran bloque verbal, una piedra tallada. Solemnidad y preciosismo (esto último muy de mi gusto). Vacación (¿en qué lengua está el epígrafe?) también me parece espléndido. A veces recuerda a Éloges ([Saint-John] Perse es un poeta afín a usted) y, no obstante, es absolutamente original. El mundo exterior existe para usted (signo, para mí, del verdadero poeta), lo cual no le impide tomarse toda clase de libertades con su realidad. Eso es la imaginación: el amor a la realidad, tal cual la vemos y tal cual la cambiamos. Encuentro la misma inspiración en Desquite sólo que a veces ese lenguaje tan rico y solemne se desliza hacia la confidencia sentimental o erótica. Quizás habría que ser más osado y suntuoso –o más directo e irónico. Pero soy injusto: el poema que provoca, en algún pasaje (dos o tres líneas) mis dudas, contiene versos hermosísimos: ‘el naufragio del rostro en una cabellera’… [Se refiere Paz al poema “Intersección, 1”, último verso; Erdera, pág. 43] Gracias por sus poemas. Ojalá que algún día pueda saludarlo personalmente y estrechar su mano. Su nuevo amigo, Octavio Paz.
Adelanto de Mar en turco (ensayos sobre Gerardo Deniz) de Fernando Fernández, recientemente aparecido bajo el sello Bonilla Artigas Editores.
Notas
1 Almela relató que, antes de conocer a Paz en persona, en una ocasión lo vio de cerca en la calle. Lo interesante es que era la segunda vez que se lo encontraba en apenas unas horas. Esto ocurrió, naturalmente, antes de que empezaran a escribirse, pero después de que se le revelara la poesía, como género literario, a través de él. Aquí sus palabras: “Yo conocí a Octavio Paz en persona, y de vista porque no me lo presentaron, en una pieza de García Lorca que puso la viejita cacatúa aquella, Margarita Xirgu […], no me acuerdo en qué teatro. El hecho es que en el intermedio me señalaron: ‘Mira, ahí está Octavio Paz’. ‘Vaya’, pensé. ‘¡Es aquél, es aquél!’. ‘Ah, vaya’. Y ya. Se fue por su lado, yo por el mío y listo. Al día siguiente iba yo a la Biblioteca Franklin por la calle de Génova, donde está [estaba] el célebre [restaurante] Konditori, y de pronto, zas, de frente venía por la banqueta solitaria –la Zona Rosa a las nueve de la mañana era la cosa más vacía, sola y triste del mundo–… Por ahí venía el señor de anoche. […] Así que nos encontramos, nos miramos y seguimos nuestro camino. Creo que nunca le mencioné aquel recuerdo, que él no podía tener. Yo, porque era Octavio Paz, pero él no tenía por qué haberse fijado en mí, por la banqueta de la calle de Génova, solo…”. (“Tercera grabación”, sin fecha, inédita.)
2 A la pregunta de cómo y cuándo empezó a escribir poemas, Almela contestó de esta manera: “Escribí una cosita que nunca diré, porque me acuerdo aunque me falta una línea o así. Se basaba en el fragmento de una zarzuela que cantaba mi madre. Luego, allá en tiempos del laboratorio, a mis 18 años, o algo así, también escribí algunas cosas, no me acuerdo de todo pero [de] lo que me acuerdo me escalofría. Y ya. Hasta que, y esto es muy significativo, en el [recita, irónico] Centro de Documentación Científica Tal y Cual, en la sala de lectura pedí unas revistas de química y mientras me las llevaban agarré así un montón de papeles que había y era uno de esos noticieros culturales que salen cincuenta al día y desaparecen cuarenta y nueve, y traía, aparte de cosas atroces, pongamos por ejemplo una selección de esta entrevista que estamos haciendo, y otras que no me interesaban… En la última página había dos columnas; siempre las hubo en ese periodiquito que duró unos meses… Una columna se llamaba ‘Poetas de hoy’ y la otra ‘Poetas de ayer’, y de repente, por casualidad completa, caí en un tal Octavio Paz. Lo leí y de repente me dije: ‘Esto no es como lo que nos explicaban en la clase de literatura. Ya es mucho esto’. Del otro lado tampoco era muy escolar, eran unos poemas de Rafael López de los años veintes. Lo de Paz lo leí con gran interés y en seguida me lo aprendí de memoria. Me sirvió, cosa muy frecuente, quién no lo ha hecho, para copiarle un poeta ajeno a la noviecita. Entonces yo inmediatamente le puse a cierta muchacha uno de los poemas de Paz y tuve gran éxito. Ése fue el hallazgo esencial. Unos dos años después, en diciembre del 55, una tarde melancólica [se refiere a ella en la carta del 18 de octubre de 1968, más adelante en este mismo capítulo], de pronto me dije: ‘Hombre, vamos a ver si el tal señor Paz tiene alguna otra cosa’ y recorrí varias librerías del Centro. Milagrosamente encontré un ¿Águila o sol? y un Libertad bajo palabra, primera edición. Me los llevé a casa y esa noche me leí los dos y se me ocurrió que yo podía hacer quizá algo, como lo que había hecho y a lo mejor no tan fatal, y sí, empecé a ratos a hacer chacharitas. Cuando apareció Poesía en movimiento [1966] me impuse el deber de leerlo entero, cuidadosamente. Así lo hice y llegué a la conclusión de que lo que llevaba yo escrito, poco pero algo, en fin, no era peor que muchas de las cosas de ese libro. Y pues me dio mucho gusto, pero era mi opinión, nada más, así que llegado el momento me decidí y le mandé los poemas y una breve carta a Octavio Paz a la India, donde estaba entonces”. (“Primera grabación”, sin fecha, inédita.)
3 La carta apareció, íntegra –por vez primera y única–, en el número 21 del suplemento Nagara (págs. 4-6) de la revista Viceversa (número 74, julio de 1999), comentada por Pablo Mora, quien dirigió aquella entrega del suplemento dedicada enteramente al poeta hispanomexicano (“Desde el pie de página: el reverso de Gerardo Deniz”). El especialista en la vida y la obra de Deniz anotó en aquella ocasión que la fecha de la carta es “la misma […] que lleva la carta que envió el Nobel de Literatura mexicano a José Carlos Becerra y que incluyeron los editores del libro El otoño recorre las islas (1973)”.

Retrato de Alexandr Pushkin por Orest Kiprenski (1827).
A Gabriel Zaid, que ama los versos, en sus 90 años
Tan fértiles en fábulas, los griegos destacan por su talento para crear pequeñas historias que ilustran dramáticamente cómo empezaron cada cosa y fenómeno: los mitos. Y sin embargo, no estimaron necesario explicarse el surgimiento de la rima. No es desdén: el verso griego se estructura cuantitativamente (valores de largo y corto) y no “a sillauas cuntadas”, como prescribe el mester de clerecía castellano, con la consecuencia de prescindir de la rima como remate obligado de línea. De hecho, en el periodo clásico se evitaba el homoioteleuton o igualdad sonora, considerándolo un vicio de lenguaje –tal como los prosistas de las lenguas modernas derivadas del latín evitan la cacofonía de consentir asonancias involuntarias–. Fue sólo en el periodo alejandrino, es decir postclásico, que se experimentó ampliamente con el homoioteleuton como efecto buscado en la prosa –guiño no del ojo sino acústico– y no como defecto. Ya Aristóteles reporta el fenómeno (Retórica, 5.9.9), lo mismo que Quintiliano (9.3); la oratoria de Cicerón presenta en su inigualable prosa pasajes famosos de paralelismos sonoros.
Pues ayuntar palabras debido a la semejanza fonética es tan antiguo como la civilización humana. La poesía china rima desde tiempos milenarios, lo mismo la sánscrita; posteriormente, el procedimiento es común en árabe, desde antes de la era islámica, tanto en verso como el homoioteleuton o prosa rimada (en árabe sadj o saj’), presente lo mismo en las Mil y una noches que en el Corán.
Andando los siglos de siglos, Alexandr Pushkin (1799-1837), espíritu refinado sin perder pie con la belleza de los usos llanos de la lengua hablada, tuvo la ocurrencia o divina inspiración de cubrir la laguna y le inventó una fábula a la génesis de la rima. Las convenciones literarias de la época postulaban que la poesía rusa, y de lenguas eslavas en general, tuviese escansión cuantitativa, a semejanza de las clásicas, pero con la gala o dificultad añadida de rimar.
Tal como nos informan los especialistas en Pushkin, este poemita habrá sido sumamente llamativo para sus primeros lectores, pues el poeta, ya entonces célebre, presentó una composición cuantitativamente medida pero sin rima. Acudió al dístico o pareado elegiaco (hexámetro seguido de pentámetro), robustecido por un par de cláusulas espondeas que se encuentran en el paso de los hemistiquios (óó+óó). El asunto del poema es, entonces, doble: tema o anécdota de la historia y tema (o recurso estructural) dominante: sonidos que repercuten y machacan. Todo ello de modo que la trama sonora tendiese un puente entre el inicio y la última palabra, consistente en el nombre de la divina criatura, por aquel entonces miel y hiel consuetudinarias de los versadores. Es así que Rima surge de las cuartetas, entrevista como personaje a lo largo del breve poema y sonoramente anticipada.
Pienso que si algún scholar hubiese explicado a Poe lo que informan en sus prefacios los traductores del padre de la poesía rusa moderna, el bostoniano habría sentido que un alma gemela eslava lo había precedido por algunas décadas, al otro lado del Pacífico norte, cruzando las estepas hacia el oeste del globo terráqueo. Pushkin y Poe: dos de los mayores arquitectos decimonónicos del artefacto y artificio de la composición medida y rimada. (Cómo traducir a Pushkin era uno de los temas recurrentes de discusión entre Edmund Wilson y Vladimir Nabokov.)
Si la laboriosa estrategia de Pushkin fue ésa, ¿por qué no intentar invertir el camino y que por una vez, desde el inicio, los sonidos consonantes estén diciendo el nombre de la recién nacida así como el oficio al que su madre fue condenada? En este caso: un ejercicio indirecto en versos rimados pero libres de medida silábica. Pues ahora, en nuestro tiempo, en español como en tantas lenguas occidentales, la mayor parte de la poesía escrita se presenta a línea suelta y sin igualdad sonora en el remate, en formas más o menos estructuradas del universo llamado verso libre. (No obstante, la poesía de tradición oral mantiene medidas y rimas, donde ha encontrado sus nichos y bastiones, con su propio público destinatario que celebra o vitupera a cada vate.)
Con toda evidencia, en esta modesta emulación no parto del poema original sino de traducciones; en particular ha retenido mi atención la solución que Antony Wood propone para el inglés, acompañada de algunas notas complementarias (Alexandr Pushkin, Selected Poetry, Harmondsworth, Penguin, 2020).
*
Rima
Paseaba Eco una mañana, ninfa sin reposo, por el río Peneo,
Febo la descubrió, al instante poseyéndola, incendiado de deseo.
Así la ninfa maduró la semilla del fuego divino,
parlanchinas Náyades rodeándola, en el trance sibilino.
La partera Mnemosine dio a luz una criatura de grande estima;
maliciosa, ágil, favorita de cada musa;
creció a imagen de su madre, dotada de ciencia infusa,
fue de todos consentida; la llamamos Rima.
se va la primavera
otro post de los muppets
que no te envío
otra noche de lluvia
angustia y bruxismo
otro sueño contigo
Ele
Pronto sumarán nueve los años en que asisto
a análisis. A análisis los lunes con Elena.
Pronto sumarán nueve los años en que digo,
porque no dejan de venirme a la mente,
los judíos:
Los judíos que me atormentan
Los judíos mexicanos
Los judíos de vientre judío
Los judíos convertidos
Los judíos paisanos
Los judíos shajatos
Los judíos sefaradim
Los judíos ashkenazim
Los judíos gringos
Los judíos sionistas
Los judíos racistas
Apartheid
Los judíos colonos
Los judíos misóginos
Los judíos lgbt+fóbicos
Los judíos religiosos
Los judíos religiosos con peyes
Las judías religiosas de falda larga
Las judías religiosas de falda larga y peluca
Las judías alumnas
Las judías mamás
Mi mamá
Mi bobe
Los judíos familiares
Los judíos extraños
Unheimlich
Yo no soy como los otros
Yo no soy como los otros
Yo no quiero ser como los otros
Yo quiero ser diferente
Los judíos indiferentes
Los judíos que desprecio
Los judíos de la escuela judía
Los judíos elitistas
Los judíos clasistas
Los judíos de compras en Miami
Los judíos que no quiero ser
Los judíos que no puedo dejar de ser
Les judíes que quiero ser
Les judíes que admiro
Freud, Derrida, Lispector, Arendt
Los judíos analistas
Los judíos argentinos
¿Qué es ser analista?
¿Qué es ser judía?
¿Qué es ser mujer?
¿Qué me quieres?
Los judíos argelinos
Los judíos árabes
Los judíos magrebíes
Los judíos negros
Mis bisabuelos lituanos
Les judíes que migran
La judía errante
Las judías
Los judíos de la diáspora
Los judíos de Montreal
Los judíos y su comida
Kósher, páreve, jalab Israel
Los judíos y sus jales, rúgalaj y bagels
Las ídishe mames
La mame loshn
The Nanny y Woody Allen
Los judíos que bailan rikudim
Los judíos que tocan klézmer
Los judíos jasídicos
Los judíos que hablan ídish
«Ídish, ídish, ídish siz di shenste shpraj»
Los judíos con sus álef, beis y guímel en la peli de Janucá
Los judíos macabeos que se resistieron a la Helenización
¿Los judíos que resisten?
Los judíos que resistieron
«Zog nit keinmol»
Los judíos partisanos
Los judíos partisanos de Vilna
Fareinike Partizaner Organizatsie
Los judíos del levantamiento del gueto de Varsovia
Los judíos comunistas
Los judíos socialistas
Los judíos bundistas
Los judíos que ¡oy, oy, oy!
Y goy, goy, goy
Y gay, gay, gay
Los judíos que heredé
Los judíos que cargo
Los judíos que me avergüenzan
Los judíos que se molestan por mi vergüenza
Amy Winehouse
Los judíos que no quiero ser
Los judíos que no puedo ser
Los judíos que no puedo dejar de ser
Les judíes que no quiero dejar de ser
Les judíes que quiero muchísimo
Que amo
Que me cargan
Les judíes que fui
Les judíes que soy
Les judíes que estoy siendo
Y que me vienen a la mente
CL
a mis amigas, las que tienen dermatitis y las que no
¿Clarice Lispector?
CL.
Ce Ele.
Sé Ele.
¿Sé Ele de ser o Sé Ele de saber?
Clairette, Claire, Clarice.
Clairette Atri.
Claire Saffitz.
Clarice Lispector.
mujeres judías
migrantes hijas de mujeres judías
migrantes nietas de
Clairette, Claire y Clarice.
CL viene a mi mente cuando no puedo recordar,
asociando en análisis a propósito de la dermatitis,
cortisona.
Cortisona -> Corticoides -> Clobesol -> CL
cuando olvido cortisona y corticoides,
lo que se pierde es la R.
de CR a CL. de Sé eRRe a Sé Ele.
cuando olvido cortisona y corticoides,
cuando sueño que quiero ser
como los griegos –como los Elenos–,
lo que pierdo es Ronit,
eRRancia.
raqueles,
rebecas,
arielas,
mujeres judías que amo, ¿que admiro?
que decepciono, que me rechazan,
que desprecio,
que me avergüenzan,
que me enfurecen,
que me hieren.
amor y odio entre mujeres:
erótico, deseante, creativo, amistoso,
familiar, maternal, destructor, aplastante, violento.
Cortisona -> Corticoides -> Clobesol
para bajar la inflamación por la multivalencia de los afectos.
CL.
Clairette, Claire, Clarice.
«o eRRo é um dos meus modos fatais de trabalho»,
«i am a dessert person»,
soy una desert person,
«vagando, wandering around what it meant to be shajato, arabic
[…] shami from damasco
[…] halebi from aleppo»,
semilla de amapola
salpicada en los bagels,
como dermatitis en la piel.
dolor en la piel por la irritación.
irritación en la piel por el enojo.
Cortisona -> Corticoides -> Clobesol
para bajar la inflamación del resentimiento.
CL.
Ce Ele.
Sé Ele.
no sé.
no soy.
eRRar, eRRor.
allamaek, mu[ñ]eca.

III
¿O inmolarnos nosotras
aquellas devotas aprendices que siempre seremos?
Victoria Guerrero Peirano, Cuadernos de quimioterapia
Él te quiere pequeña
diminuta
Que nadie te vea
que nadie te desee
no quiere que el gato de nadie irrumpa en tu casa
¿Cómo lograr eso
teniendo tú una vibra tan grande?
si para que nadie quiera escucharte
tendrías que guardar silencio por siempre
si para que nadie quiera mirarte
tendrías que meterte en una caja negra y vacía
¿Pero qué harías tú en una caja negra y vacía?
Estarías segura y cómoda tal vez
Serías pasiva y te dejarías llevar por la caja
y por su dueño
y por el flujo paciente y tranquilo de no tener agencia
No sé cómo
ni por qué
te gusta meterte a la caja
A veces pienso
quizá yo
me he equivocado
y sí perteneces a ella
Supongo que lo haces con pena
y es así
con pena
que una se estampa contra la pared
esa que dice
el patriarcado siempre gana
Siempre ganan
los hombres que
lo sostienen y las mujeres
que lo permiten
VII
Hoy
me he recogido tantos pasos de la vida
que habían quedado clavados
con óxido punzante luego de tanto
Contigo
levanté pasos casi perdidos
ya despintados
y aprendí que soy capaz de retomarlos
Qué me importa si no damos tantos pasos
si los que me has hecho recoger
ya no pesan tanto
así debo recordarte
una vez más debo
sentir el calor del sol
del mismo que sientes tú
y mojarme con la lluvia
que riega tu jardín
Una vez más debo recordarte
porque sin querer huele a ti
porque sin querer escucho
un sonido a lo lejos
igual a tu risa
porque a veces te me apareces en sueños
porque a veces
nadie entiende mi tristeza como lo hacías tú
porque a veces
manzana
lozana
lejana
XXV
mi pueblo sufre
y es
gente dividida en colores,
mendigos y explotadores.
Maria Emilia Cornejo
Y cuando la gente se manifiesta sonríe
porque es el sentir colectivo que palpita
y la indignación que en furor se traslada
con zampoñas quenas y tambores
pero somos tristes
porque ninguno salió pensando en morir
y ellos salieron repitiendo
ahora sí vamos a matar
En el colegio nos miraban miedosos
No se podían defender de nosotras
Mi dispiace dicevano
No se acerquen mucho
No entren al baño juntas
No le digan a nadie
Centro di cultura?
Ellos tuvieron miedo de nuestra imagen
De que nos besemos en la calle
Con el uniforme puesto
Su horror lo convirtió en una
masacre de sensibilidad
una ventana negra en nuestro
salón de fotografía cerrado con llave
un baño en el cuarto piso los miércoles
a las seis de la mañana
donde tuvimos sexo
Nosotras violamos el colegio
Pero no más de lo que nos violó a nosotras
Por eso odié el colegio
Odié a los psicólogos
A los auxiliares
A los profesores
Ojalá me vean en la ciudad de la mano de mi novia
Y se den cuenta de que no pudieron doblegarnos
Ojalá me juzguen
ojalá se sulfuren
Sabiendo que nosotras nos ganamos la una a la otra
y ellos sólo tenían miedo
¿Por qué no terminas de escribir la tesis?
para mí
Una respuesta a la infame pregunta de mi asesor.
RE:
Es difícil saber cuándo el poema está terminado, o cuándo ya hiciste suficientes entrevistas en tu trabajo de campo. A veces, no se puede advertir la pincelada final.
Aquel beso en la estación de la línea azul del metro, ¿habrá sido el último?
Quisiera recordar la vez en que mi padre me regresó al piso después de cargarme, y nunca más me volvió a levantar.
XVIII
las aguas de mis mares
son plateadas
a las cinco de la tarde
son de plata fundida
reflejada por el sol
antes de su despedida
el cielo es morado
fucsia
rosado
rojo
amarillo
naranja
la isla es inmensa
monumental
poderosa
intocable
e intangible por ley
yo soy pequeña
yo soy un niño triste
soy una taza sin café
un corazón de pájaro
sin alas
sólo a veces
cuando te miro
también me siento
cielo
isla
mar
* Poemas pertenecientes al libro Un fuego como el mar (El Laboratorio, 2024).

Retrato médico
1. síntomas
para este gallo
de péndulo antiguo
manecillas de oro
mirada prehistórica
a cada rato
y aunque anochezca
amanece
con clara yema endiablada
amanece
2. evidencia
escucha
cómo acatarra
cómo canturrea
cómo cantiga
no es normal
incluso
ataranta al Buda de mi hermano
desorienta la cruz de la pared
hace sangrar al Jesús del tocador
3. revisión general
le checamos la laringe
y no es hipo
y no es hipócrita alarma
y no es toc del quiquiriquí
tampoco padece cambios de humor
ni siquiera de uso horario
4. ultrasonido
algo esotérico marca en su tictac
tal vez sea un místico
el disco rayado de un oráculo
el vino ejemplo del carpe diem
5. radiografía
su campana se ve más llena
que la de cualquier parroquia
y si manifestara
desfase crónico
sería por un mal ajuste
del resorte acústico
entre el diapasón y la áncora
6. perfil lipídico
debido a la constante actividad angular
de sus poleas bucales
un cambio de aceite le vendría bien
sólo ten en cuenta que eso no resolverá
el intenso cardio del cacareo
7. veredicto
según el relojero especialista en relojería de cucú
nunca había tratado un caso así
su penacho da el hervor puntual del fuego bíblico
sus engranes giran en torno al solsticio matinal
su contrapeso aguanta total ausencia de luz
en simples palabras
el desquiciado
tiene abuela y huevos
ante cada hora
que vale
cada pico
que vale
cada vez
que vale
cantar
la primera flor
del día
8. tratamiento
al atardecer
una cucharada de poemas NO apocalípticos
dos tabletas de poesía barroca
media ampolleta de cuentos SCI-FI
Ajedrecistas
ante el súbito sol
de impulsos soldados
en alta tensión
el jugador más duro
dura la sangre
a menos cero
el cálculo más hielo
hiela el latido
hacia el futuro
hacia el lugar donde se aclimata
la frívola táctica el frente frío
que adultera
todo pronóstico rival
aquí calentarse
derrite la hielera del corazón
a tal grado
celsius
de quebrar el iglú del alfil
de romper el témpano de la torre
de extinguir la escarcha del caballo
hasta derramar toda sed
de ser el ganador
y de nada sirve la urgencia
del re re re rechine
de muelas
si tirar por tirar
peón tras peón
agota
el ártico y antártico
de la reina y del rey
aquí contra el calentamiento
mental
de metálicos
nervios trenzados
en múltiples cuchillas
solo ganan
binomios
cuadrados
perfectos
para servir a las rocas
I
Una vez, hace poco, me preguntaste porqué decía que te temía. Como de costumbre
no supe qué contestarte, en parte precisamente por el miedo que me das,
y en parte porque son demasiados los detalles que fundamentan ese miedo.
Franz Kafka, Carta al padre
Hace casi tres semanas intenté poner fin a mi vida.
En un acto desesperado (o de exceso de esperanza)
subí hasta el techo de la casa y me arrojé al vacío.
Momentos antes me encontraba en la cocina.
Cortaba una hoja de papel por la mitad.
Luego corté las mitades resultantes,
y las siguientes también
hasta verme rodeado de pequeños fragmentos de papel
perfectamente simétricos.
Era importantísimo cortarlos bien. Con delicadeza.
Comencé a pensar que los cortaba para ti,
para llevártelos hasta tu tumba
como si fueran un puñado de recuerdos,
un ramillete de momentos bien proporcionados.
El aire de la noche se coló por la ventana.
Los fragmentos volaron por toda la cocina.
Entonces subí hasta la azotea.
El vacío tenía tres metros de altura.
Fue como despertar de un largo sueño,
como si dejar esos papeles en blanco y recortarlos
fuera mi manera de hacer las paces con el mundo.
Y eso pretendo.
Los fragmentos vuelan en torno a mí,
blanquísimos. El Mundo
eres tú.
III
Era incomprensible por sí solo el hecho de que me despreciaras.
Franz Kafka
Nací con labio leporino.
Mi madre, por temor a ti, no mencionó con nadie mi defecto.
Te enteraste días después de mi llegada al mundo.
Dicen que te volviste loco, que miraste tu reloj,
que saliste del hospital para tomarte un trago.
Los médicos te explicaron el motivo:
Todavía no lo asimilabas cuando te hablaron de la cirugía.
Donde menos lo esperabas te saltó la liebre.
Nunca he tolerado los espejos. Su sola imagen me horroriza.
Tengo la impresión de que a quien miro es alguien más,
que es otro, y que nada tiene que ver conmigo.
¿Alguna vez te dije cómo me apodaron en la escuela?
“El depredador”. Yo era el extraterrestre con el labio hendido.
Ese mote no era tan malo porque me convertía en un guerrero poderoso.
El dolor estaba en otra parte.
¿Recuerdas el mito de Perseo y Medusa?
Cuando lo leí me identifiqué con ella,
con la Gorgona de cabellos de serpiente,
colmillos de jabalí, manos de bronce y alas de oro.
Tenía labio leporino y provocaba el espanto de quien la miraba,
convirtiéndolo en piedra.
Medusa: Méduser: quiere decir “pasmar”.
Yo pasmaba a mis compañeros en la escuela.
No dejaban de mirarme. Tocaban sus bocas al hacerlo.
Naturalmente no hice amigos. Hice mirones.
Alimenté su miedo.
Encontrar a alguien con labio leporino
era mirarme a mí en otro.
Experiencia insoportable.
Quería golpearlo hasta desfigurar mi cara.
Medusa se petrificó a sí misma, presa del espanto,
al mirar su reflejo en un escudo.
Ahora dime, ¿tú qué sentías al mirarme?
IV
Hace poco leíste las memorias de juventud de Franklin.
Es verdad que con toda intención te las di para que las leyeras.
Franz Kafka
Nunca logré que leyeras Carta al padre de Franz Kafka.
En varias ocasiones puse el libro sobre tu buró,
a un lado de tu cuba, sabiendo
que en mitad de la noche te levantarías.
Buscaba que tuviéramos algo de qué hablar.
Algo distinto a los insultos.
Para acercarme un poco a ti, para que me miraras,
me metí detrás de un mostrador durante diez años.
¿Qué hubiera hecho con ese tiempo
de no habértelo dedicado inútilmente?
¿Qué camino pude haber tomado?
Como nunca abriste ese libro sobre tu buró
ahora lo reproduzco para ti.
Lo copio vilmente: es lo mejor que se hacer mal.
Y quiero pensar que me escuchas,
te guste o no te guste, revolviéndote
bajo esa tierra que nunca he visitado.
XI
“Esa niña tiene que sentarse a diez metros de la mesa”.
Franz Kafka
Mientras se limpia las lágrimas con furia
mi hermana pinta a una mujer muy triste con un vestido rosa
en un salón muy amplio.
Por ahora, el sillón en donde está sentada
es todavía una mancha de colores claros en el lienzo.
Al fondo de ella está el olvido, o al menos eso me parece
porque el fondo es oscurísimo,
y mi hermana lo resuelve con pinceladas suaves.
Son treinta y cinco años a la sombra
y ella sigue siendo aquella niña
que suplicaba en vano por tus besos.
Deberías verla salir, muy aprisa, hacia el trabajo,
siempre se le hace tarde.
Como podrás imaginarte sigue sola, herida, insalvable.
Sobrevive a su modo a la destructibilidad de tus palabras.
Se deprime con facilidad,
no le gusta hacer amigos y, como tú, evita las reuniones.
Detrás de la mujer, en la pintura, apareció un florero con orquídeas.
Las hojas otoñales se funden con el color de su cabello.
¿Es un pequeño bolso, en su mano derecha?
El rostro de la mujer es muy hermoso; su mirada, fría.
Mi hermana no te ha perdonado.
Después de tanto tiempo.
Me pregunto qué se oculta al fondo, en la penumbra.
XXV
Compartió doblemente todas las enfermedades de la familia.
Franz Kafka
Siempre estará la soledad.
Es el destino de los padres.
A pesar de todo, a pesar de la vida que tuvo a tu lado,
mamá es un alma en pena desde el día que la dejaste.
Encadenada al mundo,
se arrastra a misa todos los domingos.
Va al mercado el jueves, se encarga de pagar el agua,
y suele caminar a media calle,
con las manos juntas y la mirada al piso.
Es natural. Nunca le permitiste ver al frente.
Es increíble la paciencia que te tuvo.
Soportó tus celos, tus quejas, tu alcoholismo.
Era un roble.
Ahora se derrumba cada día
y no siempre logra levantarse.
A veces tiene ganas de vivir.
Hace un año remodeló su cuarto y regaló tus cosas.
Pero la veo cansada, ya no sabe dónde pisa.
Extraña tus insultos.
Sus hijos, siempre que estamos en casa,
la cuidamos mucho.
No debes preocuparte.
Ella dice que nunca te ha soñado.
* Poemas pertenecientes al libro La medida de todas las cosas (Premio Nacional de Poesía Gilberto Owen 2024).