Jacobo Sefamí

Ciudad de México, 1957. Es nieto de judíos sefardíes que emigraron de Siria y de Turquía a la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en la UNAM y el doctorado en la Universidad de Texas en Austin. Actualmente, es profesor de literatura latinoamericana en la Universidad de California (Irvine) y Director de la Escuela de Español de verano de Middlebury College. Es editor de varios libros sobre poesía latinoamericana y autor de la novela Los dolientes (2004). Con Myriam Moscona antologó Por mi boka. Textos de la diáspora sefardí en ladino (2013). Sus volúmenes más recientes son Por tierras extrañas (2019), libro de relatos y crónicas de viaje; El camaleón y la esponja: David Huerta. Entrevista, ensayos y antología poética (2019); el poemario Mili, en lo inacabado mutante (2019) y  la compilación de ensayos Caleidoscopia. Escrituras y poéticas de lo oblicuo en América Latina (2021).


Literatura UNAM

Jacobo Sefamí EN
PERIÓDICO DE POESÍA

Pabellón Alesi o el fade out de nuestra propia sombra

Este Pabellón Alesi, por muchas razones, es verdaderamente impresionante: se centra en la figura del italiano Eros Alesi, poeta atormentado que abandonó muy joven su terrible situación familiar, deambuló por África y Oriente, acudió a las drogas y se suicidó en 1971, a los diecinueve años de edad. Con él, Matías acude a otros personajes como si se tratara de visitar un pabellón de almas torturadas, el lugar de los poetas “malditos”.

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David Huerta, los murciélagos escuálidos o la eufonía de un cuitlacoche superlativo

La poesía, como declaró nuestro homenajeado al recibir el Premio Xavier Villaurrutia, “hace pensar lo impensable”; así como el objetivo de la música sería “hacer oír lo inaudito” y el de la pintura “hacer ver lo invisible”.

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Las sacudidas dolientes

«Via corporis» continúa la línea de trabajo de «Santo y seña», con que López Colomé obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia en el 2007 (compartido con Elsa Cross). Se trata en esta ocasión de buscar detrás de la superficie, lo que se encuentra en el subsuelo de la epidermis, órganos del cuerpo vedados a la vista, fracturas invisibles que delatan padecimientos, malestares del sujeto que transita en pena; es el camino del sufrimiento, como en la Via dolorosa, el viacrucis en tierra santa, aunque aquí se reenfatice el tránsito del cuerpo, la calle que devela el peregrinar del organismo.

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