20 septiembre, 2021

Una cadena de ecos y la noche

de Rocío Silva-Santisteban | Inéditos

Otra canción

Tú eres mi pastor
Nada me puede faltar

Debes llevarme hacia esa verde pradera

Donde el pasto mide solo algunos centímetros
Y su suave roce produce placer

Donde no queda ni rastro de vida humana
Ni nada que pueda perturbarme

Tú eres mi señor
Nada me debe faltar

Ni un camino recto y amplio donde transcurrir
Tranquila y sola
Ni una señal en la noche que me alumbre

No me deben faltar certezas
No me deben quedar dudas

Quítame esto que me duele sin sentir
Quítame todo lo que me enciende

El fuego que lame mi piel por dentro
Las ansias de encontrar otro final

Tú eres mi pastor
Búscame en la oscuridad
Deja que suba sobre tus hombros

Con una amplia sonrisa regresaré al rebaño
Sin memoria para lo que viví
Sin memoria para levantar la mano, alguna vez

Y arrancarte los ojos.

 

 

Me has estado mintiendo

Me has estado mintiendo.
Tus ganas me lanzan gritos, aullidos rojos.
Entras, clavas algo sobre el piso, algo difuso
Ese es el paisaje y la señal del olvido.

Me has estado mintiendo.
Una cadena de ecos y la noche, unos ratos, y ese ocioso placer a cuestas,
ese camino que no nos lleva a nada, solo unos pasos, un temor.
Quieres que sigan alrededor las mismas cosas,
Arrodíllate, arrodíllate, me gritas.

Es de noche y la noche esta vez decide atormentarte.
Solo te avergüenzas.
Me has estado mintiendo.

Un giro de tu mano decide entre nosotros lo perfecto.
O lo perverso.

Acaricias tu propio cuerpo, con cautela, acaricias tu propio cuerpo, buscas
tus mejillas, ocultas tus mejillas y yo escupo sobre ellas, sobre esas partes
impías que tu cuerpo me reclama.

Bebamos, continuemos con esta línea sinuosa, la dureza solo es la formal y
precisa huella de tu cuerpo en mi cuerpo, reposado.

Pero son juegos tristes, son juegos tristes.

No te contemplo, no puedo contemplarte. No suceden estas cosas.

La lástima quiebra en dos mi cuerpo: hacia arriba lloro, por debajo
Me equivoco siempre.

 
 
Una llaga
(Raúl Zurita)

Un sueño viene de pronto a posarse sobre mis párpados
Los cierro, te veo, los abro, la luz me hiere, solo
Deseo oscuridad

Dame otra vez
Una herida en los ojos
Una herida en los ojos

O sobre los párpados
Cerrados

Para siempre.

 
 
* Estos tres poemas pertenecen al libro Mariposa negra, publicado por la biblioteca digital Alfabeto del Mundo. Se puede descargar sin costo en http://lacastalia.com.ve/ y https://edicionesdelalineaimaginaria.com/


Rocío Silva-Santisteban / Lima, Perú, 1963. Doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de Boston con estudios en género, derecho y ciencia política. Ha publicado los libros de poesía Asuntos circunstanciales, Ese oficio no me gusta, Condenado amor, Turbulencia, Las hijas del terror y los libros de cuentos Me perturbas y Reina del manicomio. Su poesía ha sido traducida al inglés, alemán, francés, italiano, rumano y griego. Ha recibido dos veces el Premio Copé de Plata (1988 y 2007), entre otros premios y distinciones internacionales. Ha sido directora de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú (2011-2015) y actualmente es Congresista de la República por la coalición de izquierda Frente Amplio.