11 mayo, 2020

Una anarquía productiva. Conversación con Logan February

de Ezequiel Zaidenwerg | Entrevistas

Traducción de Hernán Bravo Varela.

 

¿Cómo fue tu encuentro con la poesía? ¿Fue un descubrimiento o un gusto adquirido?

Pienso que fueron ambos. Me presentaron a la poesía en dos ocasiones: la primera, en la clase de literatura de la preparatoria, donde me fascinaron su construcción y lo mucho que podía conseguirse y comunicarse en un espacio tan breve. Pero, hasta entonces, no había leído un poema que me deslumbrara. El segundo encuentro tuvo lugar tiempo después, mientras ayudaba a una amiga canadiense en sus trabajos de análisis de poesía. El salón de mi amiga había estado leyendo a [Sylvia] Plath (“Señora Lázaro”, “La llegada de la colmena”, etcétera), y supongo que [los poemas de Plath] realmente sintonizaron conmigo y con mi vida en aquel instante. Fue un enorme descubrimiento: que la poesía pudiera ser algo aplicable a la vida personal. Me impresionó tanto que tuve la curiosidad de intentarla. Y, ahora, aquí estamos.

¡Sin duda lo estás! Y no pareciera haberte tomado mucho tiempo —¡digo, tan solo tienes veinte años!—  desarrollar los tonos, temas y ritmos que, por lo general, llamamos “voz”. ¿Cómo crees que ocurrió eso?

Bueno, sigo pensando en la “voz” poética como una exploración en curso. Se trata, en definitiva, de una obra en proceso, pero creo haber decidido desde el principio que eso estaba bien y que no debía guardar mi obra hasta que estuviese “lista”. (Dudo que un momento así haya siquiera llegado.) Diría que el desarrollo se debió, sobre todo, al hecho de empezar a escribir activamente —y uso esta palabra a la ligera— desde muy joven. Tenía dieciséis o diecisiete años, y enviaba mis malos poemas (qué vergüenza pensar en ello). Pero tuve mucha suerte de encontrar editores que juzgaron valioso mi trabajo y que estaban dispuestes a orientar mi crecimiento. Siento gratitud hacia esas personas y con les poetas actuales (en su mayoría, estadounidenses) que escribieron sobre estilos y temas como la alienación, la identidad queer y los trastornos mentales, entre otros. Me hicieron sentir que mi narrativa poética era posible, incluso importante. Me pregunto si hubiese tenido una voz, o lo que esta sería, sin esas obras que me encauzaron.

¿Qué quieres decir con “narrativa poética”? ¿Qué crees que define la voz (o las voces) de un poeta?

Siento —y puedo equivocarme— que hay un cierto conjunto de temas, una historia personal o cultural contada por la mayoría de les poetas, especialmente en sus primeros libros. La escritura de mis poemas iniciales no tenía mucho rumbo; solo hacía juego con los sentimientos. Sin embargo, a la hora de escribir los poemas que conformarían mi primer volumen, había una sensación de mayoría de edad, una clara arrogancia a través de la cual estaba diciendo lo que debía decir sobre la persona que era y en la que habría de convertirme.

A eso me refería con “narrativa poética”. Me he percatado de su agotamiento en este punto y de que he elegido otros problemas, otras obsesiones, quizá estilos más simples. Mis nuevos poemas son un poco más abstractos, filosóficos y eróticos, quizá menos vulnerables en su lenguaje. Sospecho que está gestándose una nueva narrativa. Eso estoy descubriendo. En lo que se refiere la voz, tan solo la veo como la manera en la que cada poeta añade alguna distinción a su trabajo. Todes tenemos herramientas únicas y métodos para percatarnos de ello. No soy experte algune en el tema de la voz, pero creo que es lo que distingue fundamentalmente a Morgan Parker1 de Anne Carson, aun cuando ambas se han acercado a los mismos tópicos en verso. Sus voces acabarían por delatarlas, ¿sabes?

Recientemente —corrígeme si me equivoco—, comenzaste a identificarte como no binarie. ¿Sientes que esto ha afectado tu “narrativa poética” y tu repertorio de voces?

Es una gran pregunta. Y sí, estás en lo cierto sobre mi identidad de género. Resulta muy interesante porque la poesía me ha permitido la exploración que me hace reconocerme como una persona no binaria; esto es porque lo veo como una forma artística que puede, en verdad, promover una especie de realización personal. Así que, en efecto, la considero una gran parte de la evolución de mi narrativa poética. Existe una feminidad en el Eros de mis poemas más recientes —que, debo reconocer, está influida por mi lectura de Safo y Carson—. Tiene que ver con sentirse atraído a los hombres, sí, pero también con sentirse distante de la masculinidad en términos identitarios. Y cuando hablas de voces, pasa algo similar. Mis poemas de ahora pueden ser bastante sutiles y llenos de nostalgia, lo cual es considerado femenino por muchos. Hay, asimismo, una clase de monstruosidad, una furia femenina, que he adoptado recientemente y que veo reflejadas en la obra de escritoras como Dorothea Lasky,2 Deborah Levy3 y la propia Parker.

Observo esto como una evolución en mi sentido de la política y de mi visión del mundo —sobre todo, en mi feminismo como persona transgénero—. Lo encuentro apasionante porque aún hay mucho que descubrir ahí. Puedo asegurar que mi narrativa sigue adquiriendo su nueva forma, incluso en el caso de que termine por adoptar una forma característica. Me fascina la idea de las dualidades y las multiplicidades al interior del ser.

Hay una idea, comúnmente aceptada, de la poesía como una no ficción del ser y que, en algunos casos, refleja una serie de debates sobre las políticas de la identidad. ¿Qué piensas sobre ello? Y, de manera más específica, ¿consideras que tu propio sentido de la política y de tu visión del mundo ha alimentado tu poesía, y que, al mismo tiempo, esta ha cambiado o evolucionado debido a la relación que llevas con tu oficio?

La poesía puede ser eso, una no ficción del ser, pero también mucho más: una no ficción del resto del mundo, lo cual depende de si el poeta voltea a ver hacia dentro o hacia afuera. Yo digo que ambas maneras pueden coexistir; cada poeta debe tomar la decisión en torno a su propia prerrogativa. Mi más profunda convicción sobre las políticas de la identidad se advierte en un verso de Lasky: “las políticas de la identidad son una mamada”. Lo creo porque si tales políticas son, en gran medida, una reacción a sentirse distintes, entonces la identidad marginada de une se define desde ese espacio de carencia y de rechazo al opresor. Es significativo, pero debemos estar conscientes de ello. No lo veo como un “auténtico” empoderamiento. Es justo señalar que Lasky es una mujer blanca. Una poeta entrañable, sí, aunque yo diría que con puntos ciegos en el discurso de las políticas de la identidad.

Da mucho qué pensar, y constituye un proceso en marcha del pensamiento. En mi obra, es obvio que dicho proceso surge de mi lugar en el mundo, modelado por mis experiencias y mi perspectiva individual; se trata más de una visión del mundo y menos de política. Todas las veces que he intentado abordar a conciencia mis poemas con una mente política, he fracasado rotundamente. Quizá no me siento tan cómode haciendo declaraciones políticas definitivas en verso. Intento mantenerme políticamente consciente en mi vida real, a fin de que mis poemas provengan del lugar “correcto”. Siempre puedo pulir mis poemas en aras de la claridad, pero las ideas centrales se desarrollan de manera inconsciente. Procuro ser intencional sobre aquello que interiorizo, aunque dejo que los poemas sean poemas y que, en su mayoría, hagan lo que les plazca. En la comunidad de poetas a la que pertenezco, me he topado con un montón de gente que tiene una ética sólida e ideas con visión de conjunto, lo cual me emociona; están muy interesados en una anarquía productiva, en tirar abajo los sistemas para construir algo nuevo y con mayor equidad. En ese sentido, he aprendido mucho de elles y me han impulsado a crecer como persona, a pensar este mundo con profundidad y una visión más amplia.

Mencionaste a varios poetas estadounidenses cuya obra te ha inspirado. ¿Y qué me dices de la poesía nigeriana contemporánea? Parece que ahí están pasando muchas cosas. Como traductor —del inglés, principalmente—, resulta refrescante ver tanto talento (como el tuyo, claro está) en sitios fuera de los centros comunes de propagación. (Una disculpa por usar esa palabra. Al fin y al cabo, estamos en medio de una pandemia.)

Gracias por el cumplido, pero también por la pregunta. Estoy bastante involucrade con un montón de temas de la poesía estadounidense contemporánea, y ayuda, de igual modo, el que allá exista un modelo más visible para el mundo editorial, sobre todo en lo que respecta a la poesía. Tengo la fortuna de haber sido publicade en los Estados Unidos y en Nigeria, con un editor en mi país que toma en serio mi trabajo, cree en él y lo apoya. Pero no hay mucho de eso en Nigeria, a decir verdad. Aunque aquí haya muchísimes poetas talentoses, tenemos que hacer uso de la maquinaria poética estadounidense o británica, o de les poetas africanos en la diáspora, si queremos que se nos tome en serio; me gustaría que esa situación cambiara. Les poetas nigerianes en activo que me han inspirado profundamente son Romeo Oriogun,4 Kechi Nomu,5 JK Anowe,6 Titilope Sonuga,7 Michael Akuchie,8 Precious Arinze,9 Saddiq Dzukogi10 y Dami Àjàyí,11 por citar solo a algunos. He mencionado a poetas mayoritariamente por escrito —ese, más que el de la escena, es mi ámbito—. Sin embargo, tenemos una abundancia de poetas prolífiques en spoken word que están haciendo un gran trabajo. Hay toda una nueva generación de poetas nigerianes que están cambiando la narrativa. Me siento honrade y orgullose de integrar esa revolución.

En lo que toca a la página y la escena, leí en algún lado que también eres cantante y compones canciones. ¿Cómo transitas de escribir poemas para la página a hacer poesía para ser cantada, y viceversa?

¡Ja! Creo ser más alguien que compone que canciones que alguien que canta. No sé si estoy preparade para interpretar. Empecé a escribir canciones antes de hacer poemas porque la música juega un rol decisivo en mi vida. Ahora escribo canciones solo para divertirme, por placer. Mis preocupaciones están del lado del movimiento de imágenes y de las palabras en la página. Pero nunca se sabe; a lo mejor estoy reservándome un as bajo la manga. Siempre trato de mantener la mente abierta. Amo hacer arte porque se resiste a la reglamentación.

 

* Puedes leer aquí una selección de los poemas de Logan February en traducción de Ezequiel Zaidenwerg.


1 Poeta y editora estadounidense nacida en 1987. Autora de dos libros de poemas, ha enseñado Escritura Creativa en la Universidad de Columbia y obtenido numerosos premios y becas en su país. Actualmente vive en California. [Todas las notas al pie son del traductor.]
2 Poeta estadounidense nacida en 1978. Autora de numerosos libros y plaquettes de poemas, es profesora de Poesía en la Escuela de Artes de la Universidad de Columbia. En noviembre de 2019, el Periódico de Poesía publicó algunos poemas de Lasky, en versiones de Rebeca Leal Singer: https://periodicodepoesia.unam.mx/autor/dorothea-lasky/.
3 Dramaturga, novelista y poeta británica nacida en Johannesburgo, Sudáfrica, en 1959. Ha escrito obras teatrales para la Royal Shakespeare Company. Dos de sus novelas fueron nominadas al prestigioso Premio Man Booker en 2012 y 2016.
4 Nacido en Lagos, Oriogun ha obtenido el Premio Internacional Brunel de Poesía Africana en 2017 y el Premio de Poesía John Logan. En 2020 apareció un volumen suyo de poemas titulado Sacramento de cuerpos [Sacrament of Bodies], publicado por la Universidad de Nebraska.
5 Finalista del Premio Brunel, Nomu ha publicado poesía, crítica teatral y cinematográfica en distintas revistas internacionales. Es autora de la plaquette Actos de crucifixión [Acts of Crucifixion], publicado por Akashic Books en 2018. Actualmente vive en Lagos.
6 Poeta, ensayista y editor; licenciado en Literatura Francesa por la Universidad de Benín, Anowe recibió el Premio Festus Iyayi a la Excelencia Poética en 2015 y el premio de poesía de la revista literaria Brittle Paper en 2017. Es autor de dos plaquettes y, de acuerdo con su propia ficha biográfica, “vive, enseña y escribe en alguna parte de Nigeria”.
7 Poeta, ingeniera civil y actriz, Sonuga vive entre Lagos y la ciudad de Edmonton, Canadá. Es autora de un álbum de spoken word: Lengua materna [Mother Tongue], de 2013, y de los libros de poemas Abceso [Abcess], de 2014, y Así es como desaparecemos [This Is How We Dissapear], de 2019. Ganadora del Certamen de Poesía Maya Angelou 2012, fue la primera poeta en leer su obra durante la toma de posesión de un presidente nigeriano, en 2015.
8 Estudiante de Literatura Inglesa en la Universidad de Benín, Akuchie es autor de una plaquette: Llamando al duelo [Calling Out Grief], publicada en 2019. Su poesía aparece en diversas revistas nigerianas y del extranjero.
9 Poeta y ensayista, Arinze es Licenciada en Derecho por la Universidad de Benín. Parte de su obra ha figurado en numerosas publicaciones de su país y del extranjero. Algunos poemas de Arinze, quien radica en Lagos, han sido traducidos por el propio Zaidenwerg y publicados en su página de autor: https://www.zaidenwerg.com/tag/precious-arinze/.
10 Poeta y editor; doctorando en Escritura Creativa por la Universidad de Nebraska, Dzukogi es recipiendario de la Beca Othmer. Es autor de tres libros de poemas: Imágenes de vida [Images of Life], de 2013; Lienzo [Canvas], de 2014, y En el cuarto de flores [Inside the Flower Room], de 2018. Vive actualmente con su familia en Lincoln, Nebraska (Estados Unidos).
11 Poeta, médico y crítico musical, Àjàyí es autor de dos libros de poemas: Un blues clínico [Clinical Blues], de 2014, y El cuerpo de una mujer es un país [A Woman’s Body is a Country], de 2017. Junto con el escritor Emmanuel Iduma fundó Saraba, una de las revistas literarias más exitosas en Nigeria y el resto de África.


Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981) es autor de los libros de poemas Doxa (Vox, 2007); La lírica está muerta (Vox, 2011; Cástor y Pólux, 2017); Sinsentidos comunes, ilustrado por Raquel Cané (Bajo la luna, 2015); Bichos: Sonetos y comentarios, en colaboración con Mirta Rosenberg e ilustrado por Valentina Rebasa y Miguel Balaguer (Bajo la luna, 2017); y 50 estados: 13 poetas contemporáneos de Estados Unidos (Bajo la luna, 2018). Ha traducido a Mark Strand, Ben Lerner, Anne Carson, Weldon Kees, Robin Myers, Joseph Brodsky, Mary Ruefle, Denise Levertov y Kay Ryan, entre otras y otros. Compiló y prologó la muestra de poesía argentina Penúltimos (UNAM, 2014). Desde 2005, administra el sitio www.zaidenwerg.com, dedicado a la traducción de poesía.