4 noviembre, 2019

Un túnel largo y oscuro

de Edgar Rincón Luna | Reseñas

Silvia Eugenia Castillero, En esa delgada separación, Universidad Veracruzana, Xalapa, Veracruz, 2019, 83 pp.

Una pregunta, tal vez la más importante de todas las que me vinieron a la mente al terminar de leer En esa delgada separación, de Silvia Eugenia Castillero (Ciudad de México, 1963): ¿Qué tan pertinente es un libro de poemas que trata sobre los migrantes centroamericanos, precisamente ahora que nos enfrentamos a la mayor crisis migratoria de los últimos tiempos? Mi respuesta es que no sólo resulta necesario, sino urgente, señalar con precisión y desde la poesía un asunto que no queremos ver. Claro que abundan las novelas sobre el tema y una extensa serie de crónicas nos informa al respecto. Libros de poemas, en cambio, hay pocos (los de Omar Pimienta y Roberto Castillo, por mencionar algunos), y en general están escritos desde y sobre la frontera.

La sensibilidad y el estilo de Castillero es capaz de transcribir con precisión el tortuoso y a veces mortal trayecto de los migrantes, y lo hace de una forma tan sincera y honesta que en ocasiones resulta incómoda. Escribe desde el luto y la pérdida, y demuestra que ningún poeta puede ser ajeno al dolor de los demás.

Al leer En esa delgada separación vienen a mi mente los nueve círculos del infierno dantesco, así como la novela Amarás a Dios sobre todas las cosas, del periodista Alejandro Hernández. Castillero nos presenta siete moradas en vez de aquellos nueve círculos. Aquí no se castigan los pecados pero sí hay dolor, sufrimiento y muerte. Y, al igual que en la novela de Hernández, se habla de dos bestias: la de hierro a la que suben los migrantes centroamericanos y la otra bestia, casi humana: la fiera salvaje con sed de sexo y sangre.

El lirismo de En esa delgada separación es cruel, realista y sin adornos. En la mayoría de sus poemas, Castillero elige el final abrupto —un golpe seco y pesado como un cadáver o un migrante dormido.

Aunque la «delgada separación» de la que habla la autora es una referencia geográfica, puede aludir a muchas diferencias, tanto humanas como poéticas: la línea que divide a la víctima del victimario, ¿qué separa realmente? ¿La resignación de uno y la furia del otro? ¿El enfrentarse sin armas al destino y el matar a quien sea sin remordimiento? Respecto a lo literario, se trata de un libro que invita a pensar el presente de la poesía mexicana: ¿Qué tan delgada es la diferencia entre la nota roja y los poemas que hablan de la violencia? ¿Qué tan fina es la línea entre la fotografía explícita y los versos que describen sin artificio los cuerpos mutilados? La diferencia es que, en poesía, hay un espacio para la reflexión que permite ver más allá y, tal vez, entender que nuestro país es un tren que atraviesa un túnel largo y oscuro.

Castillero se pone en la piel de los migrantes, comparte el dolor y la tragedia de ese largo viaje sobre «La Bestia»: desde el sur hasta llegar con los «polleros» de Tijuana y, después, el decadente paisaje al otro lado de la frontera. La poeta se transmuta en varias mujeres: la que se queda atrapada en el Calypso —un prostíbulo disfrazado de salón de baile—, la niña que encuentra cadáveres y narra cómo su madre prepara el funeral del padre acribillado a balazos, la víctima de una violación… Es por medio de esas otras que Castillero nos comparte un dolor que no queremos, una vivencia que preferimos no ver, un abuso que seríamos incapaces de soportar en carne propia.

Silvia Eugenia Castillero camina con perfecto equilibrio sobre una tensa y delgada cuerda: pasa por encima de los muertos y, cansada de esa vista panorámica, se lanza al vacío para compartir la pena a bordo del tren, escribe cerca de los que caen y ya no se levantan, baila sobre las mesas del Calypso y se confunde con los cuerpos de vivos y muertos, al punto de que «esa delgada separación» entre la poesía y el mundo deja de existir.


Edgar Rincón Luna / Ciudad Juárez, Chihuahua, 1974. Es poeta y diseñador gráfico. Sus textos han sido incluidos en Literatura mexicana hacia el tercer milenio (2000) y El hacha puesta en la raíz. Ensayistas mexicanos para el siglo XXI (2006), entre otros. Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos Puño de whiskey (2005), reditado en 2018 por la editorial Bonobos y la UACJ.