29 junio, 2020

Solo es sobrenatural quien puede

de Maite Martí Vallejo | Inéditos

Este verano me quedaré en Europa y así darás por entendido que los anteriores veranos crucé el océano

De vértice a vértice se traza la línea de todas las cosas.
Lo digo para especular. La especulación es la medida
más exacta. Y añado que tal poder nace a partir de aquello
que al principio las personas sin ojos sí se atreven a pedir.

Saber que había que cogerla por el pelo y convertirse
cada uno en un extremo del teatro y en el otro,
dispararon salvas y muchos cohetes. Cada uno
va a comer a su casa. Es un acto que tiene una sola
forma, pero en potencia miles.

Así entiendo la presencia. No existen descripciones
al margen del jardín. Y en un momento
volvió otra vez a turbarse hasta el punto
de enumerar veintidós mil seiscientos noventa y cinco
árboles de distintas especies.

Crece la cizaña en desuso, inventando sin querer
una habitación muy pequeña donde solo entran
hombres que juegan a los naipes con los pies.

Si mal no recuerdo, tocaba la trompeta y batía las alas,
o mejor, tenía tronco de oro y ramas de oro
y aunque parecía un árbol, batía las alas.
Hay otra categoría, pero nunca vi natural
mezclar en la boca e irlo desbastando, es decir y lo digo,
para mostrar la falsa imagen de lo que seguramente
encierro.

 
Se baña en una fuente para volver al estío que hace hervir,
no solo la sangre habla de lo suyo y ha de buscar al caer la noche,
más allá de la tierra cultivada, una sombra.

Debió de sentir que más allá de la tierra cultivada se urde
una sombra. Como quien escribe en su biografía
pero sin suerte. Lo digo porque exagero pero, sobre todo,
para cruzar el océano, sé simple, ten gracia.
Lo usual es que el paso del tiempo proyecte una sombra,
sí. Ocurre con la mentira algo parecido al coito,
tanto en intensidad como en duración. Me gustaría
que me devorara sin descanso.

 
Lo digo para exagerar. La estéril finge ser fecunda.

Pero también para que la cuiden. Se da cuenta
de que está desnuda y teme desentonar la sinfonía
salvaje. Pero, sobre todo, en el nombre propio,
viene destinado el fracaso.

 
Es el único sentimiento soportable.
Cuando te queda muy poco y escondes el resto.

 

Seguramente sea Mozart el personaje más famoso al que se le ha atribuido el síndrome

Le debía más a la fantasía que a los datos concretos.
Las curas milagrosas no conciernen solo a los judíos.
La yaya decía jodíos y tócate el pijo. Muchos golpes,
pero ninguno tan sucio que no se pueda lavar.

Ahora soy mejor. En el sentido de que no me libero de él.
Sin embargo, existe una sombra que engendra y disemina
lo mismo: la paz de las alturas.

Haz que sea salvo y no te negaré que acudí
no para compadecer,
sino para abatir.

Mozart era un gilipollas. Trabajaba a la luz de las velas.
Un hombre ardiente se quema y la multitud asume
que solo es sobrenatural quien puede.

 

Es el anillo de Waldeyer

Johann Lukas Schönlein vive con sus padres. Su madre muere, se queda solo con su padre y, simbólicamente, forma una pareja con él. Una amiga se lo hace notar y es un shock.
Se va a un monasterio, se levanta para orinar a menudo, incapaz de vaciar por completo la vejiga, ve a un perro que tiene una erección, coge un palo y golpea al perro hasta matarlo.
¿Limpio, no limpio, cruel?
Las metáforas son un argumento para la guerra, pero nadie aspira a tanto.
¿Normal, no normal, lógico?
El título quiere decir que las afirmaciones de este poema deben ser tomadas sin sentido místico alguno. Todos besamos sus pies y sabemos lo que significa. El lenguaje de los sueños es un lenguaje estúpido, dado que está saliéndose del tema debe ser comprendido de manera indirecta.
¿A quién le importa, a quién no le importa, importa?
La importancia de una laguna no está en relación con su superficie, sino con su profundidad. Si no sabe en qué día vive, el día no llegará.
No es un mensaje de esperanza, es evidente que Schönlein no lo hizo.
¿Cuántos de los pacientes advirtieron que “una vez tuve un sueño” ha sido siempre la premisa?


Maite Martí Vallejo / Barcelona, España, 1979. Ha publicado dos poemarios hasta la fecha: Todos vienen al funeral de Rick (RIL, 2018) y La vida cotidiana arrasa Europa (RIL, 2019).