8 octubre, 2018

Ser una práctica: Poesía en armas (2)

de Cuauhtémoc Medina | Ensayos

(Puedes leer aquí la primera parte de este ensayo)*



La creación de una literatura tan cotidiana como el pan y la flor dependía del desvío, por demás usual en la época, de los insumos universitarios. Alcira Soust usaba los mimeógrafos y el papel, con los que la administración escolar producía exámenes y boletines, para inundar de versos a estudiantes y profesores. Con la inmediatez de producción que brindaba el mimeógrafo, Alcira obtenía "en casa" sus poemas-volantes y salía a repartirlos por los pasillos de la FFyL con la tinta casi fresca.

La impresión hecha con esténcil se obtenía al incidir una matriz de papel con máquina de escribir, para posteriormente multiplicarla por decenas o cientos, con un cilindro entintado, antes de que el desgaste del esténcil hiciera borrosos los caracteres; este era el medio preferido de impresión a pequeña escala a mediados del siglo XX. Un método de reproducción técnica, si bien usualmente activado por una palanca manual que, por su facilidad y escala, se había adaptado muy bien a las necesidades de instituciones medianas, como escuelas y facultades universitarias. El mimeógrafo era también el medio alternativo de diseminación de ideas y contrainformación de los movimientos sociales y culturales no oficiales: los caracteres de la matriz mecanoescrita eran, por definición, la tipografía de la disidencia y la oposición. Al escoger el mimeógrafo, la Poesía en armas que distribuía Alcira Soust se mimetizaba con esos circuitos, incluso cuando ya la fotocopiadora Xerox tomaba su puesto como medio de multiplicación burocrático. El mimeógrafo, por su fácil operación, adelantaba las condiciones de autopublicación que a fines del siglo XX potenciaron las redes cibernéticas. En su momento definía, por su accesibilidad, una especie de textualidad de la urgencia, la proximidad y la inmediatez: el traslado, casi sin mediación, del escritorio a la lectura. Debido precisamente a ello se enfrentaba a la jerarquía de "lo editorial", que estaba implicado en tirajes y encuadernaciones por millares de la imprenta offset. Finalmente, propiciaba un estilo visual que, por su precariedad y progresivo desgaste, satisfacía la orientación ascética de la estética de la izquierda.

Poesía en armas aparecía así como la continuación del derrame de agitación política de esa clase de impresión barata e implícitamente desechable, para propiciar una sublevación de emociones, referentes y lenguaje. Adicionalmente, el mimeógrafo facilitaba a Alcira la proximidad de un género epistolar dirigido a una multitud relativa. Esta intimidad es lo que estaba involucrado en pensar la escritura como una evocación cristológica de los panes.

Para el recién llegado a las aulas o el visitante desprevenido de la FFyL, ese reparto de boletines poéticos venía a confundirse con la difusión de movilizaciones, doctrinas, vejaciones y matanzas. Era precisamente en tensión con los clichés y límites verbales de la subliteratura agitacional como Poesía en armas se perfilaba. Alcira Soust aparecía, a la vez, como la vocera y la militante, el cuadro y el aparato, la dirigente y la masa, de una serie de organizaciones excéntricas. Membretes que sin perder el entusiasmo leninista por la conjunción de la "labor de organización" y la "agitación política"1, Alcira Soust Scaffo fue multiplicando con una extraña mezcla de espíritu fraternal y chocarrero: los "Amigos del Jardín Cerrado", la "Secretaría" o el "Secretariado" de "la defensa de la luz". Frases que el estudiantado y los militantes encontraban plausibles gracias a la contaminación de la retórica surrealista-situacionista del 68 francés, que había sintetizado un género mixto de eslogan, imagen y paradoja2:

                  Compañeros maestros UniversitaRiooooooooo
   compañeros estudiantes de
   filosofia….y letras…. y Paul Eluard en Defensa de saber3

Los membretes que Alcira Soust fabricaba no eran, sin embargo, meros simulacros: aludían al modo en que la poeta había colonizado simbólicamente un jardín anexo a la Facultad de Filosofía y Letras, con plantas y árboles nombrados en conmemoración de poetas, revolucionarios y toda clase de efemérides. Dicho espacio fue bautizado como "Jardín Cerrado Emiliano Zapata" en una apropiación mexicanista y revolucionaria de la arcadia recobrada (un "germen que se cumple") de la obra clave del poeta transterrado Emilio Prados4. En él reverdecían y floreaban referencias queridas como el cedro limón del Che Guevara, que Soust había sembrado el 8 de octubre de 1971, el rosal del Vietnam, plantado en 1975, la "jacaranda León Felipe" y "los geranios de José (Pepe) Revueltas", (el de "dormir en tierra"), entre docenas de otros ejemplares5. Ese jardín, y la consignación de sus plantas y conmemoraciones en los ejemplares de Poesía en armas, constituían un traslado animista de toda una gama de presencias fantasmales al plano de la vida efectiva. El jardín cerrado era un espacio en el que las abstracciones e imágenes revolucionarias crecían y respiraban, regadas amorosamente por Alcira, sus amigos y los jardineros de la UNAM, asegurando que las fabulaciones heroicas de un periodo no fueran mero viento de palabras6.

Por supuesto, el trabajo más significativo de la producción de Poesía en armas era su distribución. Como era característico de la etapa analógica de circulación de información, se trataba de un proceso que tomaba a Soust todo el día, o varios días: extraer del morral tejido que siempre llevaba colgando del hombro una que otra hoja al ver pasar a un conocido o alguien a quien consideraba un destinatario apropiado de sus poemas. Con todo, sin embargo, ese proceso permitía a Alcira infiltrarse en los circuitos de información naturales de una comunidad universitaria politizada, y llevar su agitación poética a las manifestaciones callejeras, los mítines, los simposios, para los que con frecuencia producía poemas exprofeso. Todo ello, claro, sorteando la infraestructura de las instituciones literarias y académicas, las editoriales y revistas que formalizaban lo poético lejos del momento del poema, ejerciendo frente a ellas la crítica de un contrabando permanente.

*

Una vez le preguntaron a Roberto Bolaño si era posible todavía habitar poéticamente en el presente y él contestó, pensando en personajes como su colega infrarrealista Mario Santiago Papasquiaro y Alcira Soust Scaffo, que "se puede pero no es recomendable"7. La decisión del habitar poético de Alcira Soust no carecía de riesgos, además de forzarla a una existencia trashumante8.

En 1978, la guerrilla, presumiblemente los residuos desesperados de la Liga Comunista 23 de Septiembre9, asesinó al filósofo Hugo Margáin Charles, director del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, al intentar secuestrarlo10. Margáin, además de ser hijo de un connotado embajador y funcionario, era colaborador de la revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz. Un anónimo apareció días después de encontrado el cadáver del filósofo, a nombre de un tal "J. D. A. Poesía en armas"11. ¿Una mera broma, si bien monstruosa? No lo creo: dada la perversidad de las acciones de violencia de la ultraizquierda mexicana, no es improbable que los asesinos, que jamás han sido identificados, trataran de desviar las investigaciones implicando de paso a Alcira Soust en esa muerte al aludir a Poesía en armas en una carta que además dejaba a Paz y a sus colegas con la amenaza de que no sería la última ocasión en que se sabría de ellos. Es probable que Alcira supiera de esa falsa atribución: todavía a inicios de los años ochenta, cuando la poeta se sentía culpabilizada, recordaba el caso temiendo ser señalada12. Todo ello hace por demás significativo que entre las plantas del Jardín Cerrado Emiliano Zapata estuviera consignado el "rosal de Hugo Margáin Charles" y todavía tres años más tarde una hoja volante de Poesía en armas recordaba al amigo asesinado:

   …amigo
   amigo el que ayer veíamos
   hoy ya se alejó de ver
   así la esperanza mía
    vaivén…va…i…ven
    nacer a las cuatro
   morir a las tres
      (naSER alas cuatro…
      (morir alas tres…
   hugo
   el que ayer reía
   hoy se alejó de ver…13

El caso Margáin pone de relevancia la tensión, no obstante la convivencia y contemporaneidad, que la labor cotidiana de Alcira Soust tuvo con la militancia revolucionaria de los años setenta y ochenta. Aunque la figuración de Poesía en armas la articulaba con el frenesí por la acción radical de su tiempo, la labor de Alcira Soust era una agitación poética que no encajaba con las demandas doctrinarias y las elaboraciones sectarias que prevalecían en partidos y grupúsculos, menos aún entre las organizaciones armadas y encubiertas. Si bien muchos poemas mimeografiados y plantas del jardín consignaron el entusiasmo de Alcira por los referentes de la revolución latinoamericana, es importante no asimilarla a la tradición no especificada de la "lucha del pueblo" en México o América Latina14. Su entusiasmo por la vida, y el entenderse como militante de una "defensa de las letras", la distanciaban de la visión instrumental o meramente apologética que los militantes esperaban del arte.

Por sobre todo, en lugar de la inclinación por la violencia, el sacrificio y el autoritarismo de la militancia armada, Alcira Soust proclamaba una adhesión entusiasta a la alegría de estar vivo, por ejemplo cuando reportaba el progreso del "colorín de Guernica" plantado en el Jardín Cerrado en una de sus "hojas informativas":

…..este año en sus séis años de viDa….hojas tiene que da alegría….y creció…como mi desdicha…creció comomi libertad de seguir eligiendo"L’amour la poésie…la viDa…la vida cotidiana…como una gota de agua en el mar… 15

Las décadas finales de la guerra fría fueron, ciertamente, un periodo de pasiones, ilusiones y odios especialmente intensos. Las alternativas a la mano no eran, a pesar de lo que dictaba la doxa de ese tiempo, "revolución o muerte" o "socialismo o barbarie", sino la difícil negociación entre formas de confusión culturales y políticas suicidas y formas de confusión meramente huérfanas. A pesar de rimar con las luchas de su tiempo, y de la ansiedad, ilusión e impaciencia "radical", la íntima camaradería de Alcira Soust no se refería tanto a la esperanza en la violencia, como a la arcadia del sol y las flores, los colores y las palabras que Soust integraba en el lenguaje en sus carteles: las pinturas plebeyas y luminosas con que cada cierto tiempo injertaba un acertijo de color y alegría en los muros retacados de eslóganes y propaganda cultural y académica de "la facultad"16. Esa "promesa de felicidad" vegetal y lunar, solar y aérea, era la energía que Alcira desataba al cultivar "ese jardín propiedad de las manos que lo trabajan/ de los pájaros que ay!YYí viíúíVen!". Poesía en armas era un proyecto en el que una modesta hoja de papel era como el jardín cerrado mismo, como "el espacio por donde se cuela la luz"17 en una etapa histórica no exenta de oscuridades.




* Texto originalmente escrito para la publicación del libro Alcira Soust Scaffo. Escribir poesía ¿vivir dónde?, editado como parte de la serie Folios MUAC en coedición con Editorial RM, 2018.


[1] Véase al respecto de ese imaginario: Lenin, ¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento (1902), Pekín, Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1975, pp. 227-228.

[2] Las frases y los eslóganes provocativos del mayo parisino cirulaban ampliamente en México gracias a la temprana traducción de una compilación en formato de bolsillo: Julien Besançon (comp.), Los muros tienen la palabra. Periódico mural mayo 68. Sorbona Odeón Nanterre etc., Eli Baratra (trad.), México, Extemporáneos, 1970.

[3] Alcira Soust Scaffo, «Lunes (le lunDí)…..para el día 15 de mayo …dedicado a los (Maestros)», ca. 1979. Cortesía de la familia Gabard Soust.

[4] Emilio Prados, Jardín Cerrado. Nostalgias, sueños y presencias, México, Cuadernos Americanos, 1946.

[5] Referencias que aparecen en diversos ejemplares de Poesía en armas, recopilados por Amanda de la Garza en su investigación sobre la actividad de Alcira Soust para la muestra Escribir poesía, ¿vivir dónde?, en el MUAC en 2018.

[6] Tristemente, en 2018 pudimos constatar con los curadores de la muestra que el Jardín Cerrado Emiliano Zapata ha sido transformado en un ordinario patio de cemento.

[7] Puede consultarse la entrevista que le realizó Cristian Warnken en la Feria Internacional del Libro de Chile en 1999: Javier Galicia, «La belleza de pensar—Entrevista a Roberto Bolaño, 1999», video de YouTube, 21 de enero de 2013. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=NPL3O1UL3-E.

[8] La nota manuscrita de Alcira Soust rescatada como título de su muestra en el MUAC en 2018 expresa esa condición inmejorablemente: «Escribir poemas, y vivir ¿dónde?».

[9] La autoría de la Liga 23 de Septiembre fue confirmada a Gustavo Hirales, años más tarde, por una guerrillera presa en Santa Martha Acatitla. Una herida en la femoral de Margáin Charles lo desangró antes de que sus captores pudieran buscar negociación alguna. Véase: Gustavo Hirales, «La guerra secreta, 1970-1978», Nexos, 1 de junio de 1982. Disponible en: https://www.nexos.com.mx/?p=4068.

[10] Véase «Secuestro y asesinato de Hugo Margáin Charles», Proceso, 2 de septiembre 1978. Disponible en: https://www.proceso.com.mx/124188/secuestro-y-asesinato-de-hugo-margain-charles.

[11] Enrique Krauze, «La herejía de Octavio Paz», Letras libres, núm. 121, 5 de octubre de 2011. Disponible en: https://www.letraslibres.com/mexico-espana/la-herejia-octavio-paz.

[12] Comunicación personal de Antonio Santos, 3 de agosto 2018.

[13] Alcira Soust Scaffo, «Homenaje al maestro Hugo Margáin Charles», hoja volante de Poesía en armas, ca. agosto-noviembre de 1981. Cortesía de Julio Dozal.

[14] Ese es el sentido general que su figura adquiere, por ejemplo, en las emisiones que le ha dedicado la radio alternativa por internet Ke huelga en 2012 y 2018. Puede consultarse en su página de internet: «Alcira Soust Scaffo y el movimiento del 68 en México». Disponible en: http://kehuelga.net/spip.php?article5739.

[15] Alcira Soust Scaffo, «Hoja dedicada a la ‘información'», 9 de mayo de 1979. Cortesía de la familia Gabard Soust.

[16] No sobra decir que en la expresión de los universitarios entonces y ahora existía el centralismo no discutido de que la UNAM se concebía esencialistamente como «la universidad», la FFyL como «la facultad», la Ciudad de México como «la ciudad» y el PRI y el partido comunista, según con quien se hablara, como «el partido».

[17] Alcira Soust Scaffo, «Hoja dedicada a la ‘información'», op. cit.


Cuauhtémoc Medina Ciudad de México, 1965. Crítico y curador de arte contemporáneo. Doctor en Historia y Teoría de Arte por la Universidad de Essex en la Gran Bretaña y Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de México. Es curador en jefe del Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM y de la 12ª Bienal de Shanghái (2018-2019). Su libro más reciente es Abuso mutuo. Ensayos e intervenciones sobre arte postmexicano (1992-2013), de 2017.