5 septiembre, 2022

¿Qué veo en una barda en blanco?

de Armando Alanís Pulido | Visual

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acción Poética: 25 años, 25 respuestas

1. Veo la forma de PROPONER un diálogo con la ciudad, un diálogo sobre todo, sobre lo que sea, anteponiendo el corazón, porque creo en dos cosas fundamentales que nos engrandecen: la primera, que la ciudad cabe en nuestro corazón; y la segunda, que nuestro corazón es la ciudad más grande que hay.

2. Veo la manera de PROMOVER que seamos visitados por la sorpresa resplandeciente de un verso, que seamos poseídos por la hermosura de la belleza y que ese instante se apiade de nosotros y nos haga encontrar, en el trayecto, nuestros destinos inmediatos: el trayecto definitivo.

3. Veo la posibilidad de AMPLIAR en una versión más precisa (y más corta) lo que te quiero decir; acurruco mis intenciones en la pared porque a toda acción debe haber una reacción y quiero que reacciones ante esto.

4. Veo la oportunidad de ABORDAR la situación de manera real (primero, en un muro real y de ahí pasar a un muro virtual). Su soporte es el lector ocasional que se vuelve habitual: atmosferiza, armoniza, colorea en blanco y negro.

5. Veo lo que QUIERO: llevar la poesía con sencillez y contemplación a los sitios más visibles que son las rutinas del transeúnte y el automovilista. Quiero llevar un verso amoroso, porque en un verso amoroso una ciudad se revela y se rebela.

6. Veo y TRATO de acentuar cosas como la esperanza. Con el poder que tienen los versos amorosos, aportar algo para descubrirnos como seres sensibles —que ya somos— y no solo buscar en la dureza del muro la suave evocación de unas palabras o embarrar melancolía en la pared. Ahora que tenemos el alma afiebrada, ampliemos nuestro margen de confianza para volver las situaciones menos poéticas en algo confortable.

7. Veo y ASUMO que el poema es parte de la infraestructura urbana (y de la humana, también) que apuesta por factores extraverbales para reforzarse e intenta convertir el muro que delimita en algo ilimitado.

8. Veo y PERSEVERO a (y ante) la intemperie, porque Acción Poética acepta todas las miradas. Su argumento se adapta a todo aquel que busca la fórmula poética de la vida pensando que la mejor manera de decir las cosas es hacerlas.

9. Veo que puedo INTENTAR que nuestra condición, sumamente vulnerable ante la abulia generalizada, tenga un punto donde transformarse y potencializarse. Ese punto es la lectura de poesía, la lectura de nuestra libertad de acción. Nos concentramos en pocas palabras, nos concentramos en eso para tener siempre muchas palabras, para tener siempre algo amoroso que decir.

10. Veo que se puede ARREMETER contra el ruido y el silencio de la ciudad. Acción Poética quiere ser un murmullo de certidumbres; se trata de una osadía urbana, una manifestación contra las injusticias de los que no están enamorados, una siempre nueva y optimista estadística.

11. Veo el momento justo de CONVOCAR a las bocas a besarse, desparramando versos en la arquitectura de las posibilidades.

12. Veo que esta manera de comunicar, de resignificar una barda en blanco es UN EQUILIBRIO complementario ante la prisa, ante los horarios laborales, porque el tiempo pasa mejor si expresamos nuestros sentimientos y emociones. Porque el tiempo pasa mejor si lo poetizamos.

13. Veo el proyecto de crear una empresa donde se FABRICA una ética desde la estética, donde se fabrica una aspiración expansiva que aboga por darle su justa importancia a lo que realmente merece la pena ser poetizado: todo.

14. Veo e IMAGINO que el texto escrito en la pared ahondará en los detalles de los detalles, creando una cadena textual que compondrá algo que está descompuesto. Busco argumentos sólidos (como las paredes) porque sé que existen; es más, los traigo escritos por dentro y no me importa topar con pared.

15. Veo, ante la exposición del texto, que lo poético se UBICA entre lo popular y lo erudito, y aunque se conforma evidentemente con aspectos de espontaneidad y corre el riesgo de ser sometido a juicios literarios laboriosos y delicados, se comunica y se entiende con todos porque nuestra amorosa ansiedad está a la intemperie: es un paisaje.

16. Veo y CONSTATO como poeta, como creador literario, una conciencia cívica a la vista de muchos, a la vista de todos.

17. Veo lo que ES la simplificada ecuación de una melodía verbal con credibilidad espiritual (o intelectual); palabras que, por justas, resultan altisonantes: la poesía alza la voz y está a tu disposición.

18. Veo en el oasis urbano que una pared en blanco ACLARA la garganta de la ciudad, que a veces enmudece y a veces nos enmudece. Si nos convertimos en estruendo, que este sea amoroso. (Por cierto, me declaro estridentista.)

19. Veo que con unos brochazos se RESPONDE a la insistencia como única expectativa. Si descubres una generosidad implícita, deslízate por ese camino, comparte, reacciona, vuélvete accionista de sueños, acompáñame.

20. Veo a lo largo de este romance no tan secreto con la ciudad que la poesía REPRESENTA, además de un oficio comunicador, una búsqueda: la de las estrofas que nos conforman.

21. Veo que ahí debe de insertarse POESÍA, porque la ciudad es un poema de versos interminables como sus calles.

22. Veo la oportunidad de EDIFICAR un libro de cemento tan perdurable o tan efímero como lo disponga el lector que cae en la trampa de leer (a pesar de sí mismo).

23. Veo que la ciudad es un bosque de besos y hay que PLANTAR los que sean necesarios (plantarlos y plantarnos para hacerlo). Florecer.

24. Veo mi LUGAR en la ciudad, no mi aportación o contribución; veo mi lugar en la ciudad.

25. Veo un cambio en la rutina que machaca y que nos hace olvidar todo un cambio en nosotros mismos diciendo “yo sé” , “yo me acuerdo”, y citar aquel VERSO.


Armando Alanís Pulido / Monterrey, Nuevo León, 1969. Poeta. Fundador del Proyecto Acción Poética. En 1998 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven Ubaldo Ramos por el libro Descorazonamiento y fatiga. En 2008 fue galardonado con el Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén por Tu respiración es el asunto y ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Poesía Experimental Raúl Renán de la Bienal Nacional de Literatura 2008-2009 por Nada que ocultar. Gracias a su labor como promotor cultural, le fue otorgada la medalla Diego Montemayor de la Ciudad de Monterrey.