6 septiembre, 2021

Que nadie se aventure al afuera

de Néstor E. Rodríguez | Inéditos

Costa Brava

Mi calle de casas blancas
no es el sueño de nadie.
Sus techos de terracota
no son los de Cadaqués.
Como todas las ciudades fabulosas,
a mi calle la corta en su centro un río
por el que navegan todos
los barcos de papel del mundo
y alcanzan el océano de la calle Central
y se pierden en los desagües
hasta llegar al Caribe,
que es el mar más azul.
Mi calle de casas blancas
no es el recuerdo de nadie.
Solo para mí es memoria.

 
Diosa de la furia

Los taínos veían propicio
el movimiento circular del viento
al paso de un huracán.
Por eso dibujaban a Guabancex,
diosa de la furia,
con los brazos ondulantes.
Hoy Saturno planea sobre Escorpión
y el brillo de la Tierra
dora el lomo de los libros.
Que nadie se aventure al afuera
por más dulce que llegue la sospecha,
por rotundo que se advierta
el llamado nocturnal.

 
Vitilla

La tapa del botellón
ondea en su dominio de aire,
planea sobre el asfalto
de la ciudad y todas sus esquinas.
¿Qué activa ese bólido de plástico
para dar con la euforia de los niños?
¿Qué pasaje supone el golpe de la escoba
contra su pura materialidad de cometa?

 
Ojo de agua

Al bajar la pendiente
que acaba en el río,
lo verán resplandecer.
El ojo de agua sostiene  
el cálculo de una grieta.

 
Solenodonte

Por momentos, su boca se entreabría,
como si tuviera algo que decir.
Era el solenodonte
el que husmeaba con su largo hocico
el aire de la noche frente a nosotros.
Rarísima escena.  
Escarbaba con prisa en el suelo húmedo
ajeno al resplandor de las antorchas.
A veces detenía la labor
para extender las patas delanteras
en actitud de orante.
Entonces regresaba a su tarea
de ahondar en la tierra.
Aún me desconcierta no saber
lo que busca con tanta viveza.

 
El cuervo

Ese que con los ojos encendidos
imita nuestra voz
y se afana en caminar por los trapecios,
tiene la inteligencia de un chimpancé
y nunca olvida una cara.

 
Guáyiga

En la tierra reseca
yace una planta.
Sus hojas tienen el verdor
de las cosas propicias.
Pero al topar con ella
las reses la esquivan espantadas,
y hay la que desagua
para estimular la huida.


Néstor E. Rodríguez / La Romana, República Dominicana, 1971. Es autor de los poemarios Animal pedestre (2004), El desasido (2009), Limo (2018) y Poesía reunida (2018). Sus textos han sido incluidos en la Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (Siglo XXI, 1997) y El decir y el vértigo: muestra de poesía hispanoamericana 1965-1979 (filodecaballos, 2005), entre otras.