3 febrero, 2020

Palabras como música ambiental

de Lisel Mueller | Traducciones

Versiones de Hernán Bravo Varela.

 

Los ciegos conduciendo a los ciegos

Toma mi mano. Somos dos en esta cueva.
Lo que oyes es agua; la habrás de oír por siempre.
Lo que pisas es roca. Yo ya he estado aquí antes.
La gente viene aquí a nacer, hallar, besar,
soñar, cavar y asesinar. Cuidado con el lodo.
Llega el verano soplando en escasez de caballos y rosas;
suena el otoño a sonido cortándose; el invierno
introduce su manga vacía hasta la oscuridad de tu garganta.
Distinguirás un sapo de un diamante, el puño de la palma,
amor de los sudores del amor, la caída del vuelo.
Hay un millar de desviaciones. Yo ya he estado aquí antes.
Una vez seguí el hilo que soltara una voz,
y al regreso mis uñas se habían convertido en garras.
Una vez me caí a un precipicio. Una vez hallé oro.
Una vez tropecé con un crimen, las partes delgadas de una chica.
Sigue de largo, sigue caminando, que las hachas están sobre nosotros.
Cuidado con los rayos y burbujas de luz ocasionales,
con cumpleaños tuyos e identificaciones: tú mismo, alguien más.
Cuidado con el lodo. Presta oído a campanas, pordioseros.
Una cosa con alas se impactó enloquecida en mi pecho, una vez.
Somos dos aquí. Tócame.

 

The Blind Leading the Blind

Take my hand. There are two of us in this cave.
The sound you hear is water; you will hear it forever.
The ground you walk on is rock. I have been here before.
People come here to be born, to discover, to kiss,
to dream, and to dig and to kill. Watch for the mud.
Summer blows in with scent of horses and roses;
fall with the sound of sound breaking; winter shoves
its empty sleeve down the dark of your throat.
You will learn toads from diamonds, the fist from palm,
love from the sweat of love, falling from flying.
There are a thousand turnoffs. I have been here before.
Once I fell off a precipice. Once I found gold.
Once I stumbled on murder, the thin parts of a girl.
Walk on, keep walking, there are axes above us.
Watch for the occasional bits and bubbles of light —
Birthdays for you, recognitions: yourself, another.
Watch for the mud. Listen for bells, for beggars.
Something with wings went crazy against my chest once.
There are two of us here. Touch me.

 

El amor como sal

Yace en cristales sobre nuestras manos
muy intrincados para descifrarse

Va en la sartén
sin haberlo pensado un par de veces

Se derrama en el suelo de una forma tan fina
que la pisamos toda

Llevamos una pizca detrás de cada ojo

Estalla en nuestras frentes

La guardamos dentro de nuestros cuerpos
en botas secretas de vino

Al cenar la pasamos en la mesa
mientras hablamos de las vacaciones y del mar

 

Love Like Salt

It lies in our hands in crystals
too intricate to decipher

It goes into the skillet
without being given a second thought

It spills on the floor so fine
we step all over it

We carry a pinch behind each eyeball

It breaks out on our foreheads

We store it inside our bodies
in secret wineskins

At supper, we pass it around the table
talking of holidays and the sea

 

El fin de la ciencia ficción

Esto no es fantasía, es nuestra vida.
Somos los personajes
que invadieron la luna,
que no pueden parar a sus computadoras.
Somos los dioses que pueden descrear
el mundo en siete días.

A mediodía paran ambas manos.
Estamos comenzando a vivir para siempre
en cuerpos muy livianos, de aluminio,
con números grabados en nuestras espaldas.
Sintonizamos nuestras palabras como música ambiental.
Unos a otros nos oímos a través del agua.

El género murió. Inventen algo nuevo.
Inventen a un hombre y a una mujer
desnudos en un jardín,
inventen a un niño que salvará el mundo,
a un hombre que lleve a cuestas a su padre,
lejos de una ciudad en llamas.
Inventen un carrete de hilo
que ponga al héroe a salvo,
inventen una isla en la que él abandone
a la mujer que le salvó la vida
sin que pierda, por la traición, el sueño.

Invéntennos como éramos
antes de que brillaran nuestros cuerpos
y dejásemos de sangrar.
Inventen a un pastor que asesina a un gigante,
a una niña creciendo al interior de un árbol,
a una mujer que se rehúsa a dar
al pasado la espalda y es transformada en sal,
a un niño que le roba al hermano sus prerrogativas
y se convierte en líder de toda una nación.
Inventen lágrimas verdaderas, amor duro,
viejas palabras dichas lentamente,
dificultosas como los primeros
pasos de un niño que atraviesa un cuarto.

 

The End of Science Fiction

This is not fantasy, this is our life.
We are the characters
who have invaded the moon,
who cannot stop their computers.
We are the gods who can unmake
the world in seven days.

Both hands are stopped at noon.
We are beginning to live forever,
in lightweight, aluminum bodies
with numbers stamped on our backs.
We dial our words like Muzak.
We hear each other through water.

The genre is dead. Invent something new.
Invent a man and a woman
naked in a garden,
invent a child that will save the world,
a man who carries his father
out of a burning city.
Invent a spool of thread
that leads a hero to safety,
invent an island on which he abandons
the woman who saved his life
with no loss of sleep over his betrayal.

Invent us as we were
before our bodies glittered
and we stopped bleeding:
invent a shepherd who kills a giant,
a girl who grows into a tree,
a woman who refuses to turn
her back on the past and is changed to salt,
a boy who steals his brother’s birthright
and becomes the head of a nation.
Invent real tears, hard love,
slow-spoken, ancient words,
difficult as a child’s
first steps across a room.

 

Lo que resta por decir

El ser sale del círculo,
no quiere ya encarnar
al granjero, a la esposa y a su hijo.

No quiere complacer
aprendiendo el dialecto de todas las personas;
reconoce que puede vivir, después de todo,
en un mundo de extraños.

A sí mismo se envía cada vez menos flores;
no quiere preservar sus lágrimas en ámbar.

¡Cuán espléndidamente arrogante había sido
al creer que la tumba llena de oro
del lenguaje aguardaba sus asaltos!
Ahora frecuenta los deshuesaderos;
sabe que las palabras son de segunda mano.

Aún no ha escogido su pobreza,
esa frugalidad flamante.
No quería salirse del amor
que tenía consigo. Cuando joven,
se celebraba
y se cantaba generosamente,
y tan solo podía verse a sí
ante el espejo de este mundo.

No puede regresar. Asume
su sitio al interior de un universo de astros
que no lo ven. Incluso los que han muerto
no necesitan que se encuentre en paz.
La única función del ser es aplaudir.

 

What is Left to Say

The self steps out of the circle;
it stops wanting to be
the farmer, the wife, and the child.

It stops trying to please
by learning everyone’s dialect;
it finds it can live, after all,
in a world of strangers.

It sends itself fewer flowers;
it stops preserving its tears in amber.

How splendidly arrogant it was
when it believed the gold-filled tomb
of language awaited its raids!
Now it frequents the junkyards
knowing all words are second-hand.

It has not chosen its poverty,
this new frugality.
It did not want to fall out of love
with itself. Young,
it celebrated itself
and richly sang itself,
seeing only itself
in the mirror of the world.

It cannot return. It assumes
its place in the universe of stars
that do not see it. Even the dead
no longer need it to be at peace.
Its function is to applaud.

 

Cavalleria rusticana

Esta noche se juntan todas las luciérnagas
del mundo en nuestro patio
y parpadean entre los arbustos
como muestra ostentosa
de luces navideñas fuera de temporada.
Pero la música en el aire
es la música del calor, de agosto:
cigarras que frotasen sus delgados
y ásperos agudos como
violinistas de pueblo que fueran a instalarse
para una larga noche. Me siento como en casa
con esa infatigable melodía suya,
minimalista, como los ochenta.
Se repiten los acontecimientos,
aunque con una diferencia que hace
toda la diferencia. Cuando niña,
una noche en verano y en Verona,
al ir a la ópera por vez primera,
miré cómo un enjambre de cerillos
iluminaba el Coliseo romano
hasta quedar callados. Cual si fuese
la música una flor que abre de noche
y no pudiera abrir
hasta que contuviéramos nuestra respiración.
Luego el sonido entero,
el resuelto combate
pasional: voces que afilaban
sus brillantes cuchillas entre sí
y decidían entre vida y muerte.
Era así de sencillo. La historia no tenía
importancia y el fin se había perdido
en una oscuridad que respiraba.
Si había luna, no puedo recordarlo.

 

Cavalleria Rusticana

All the fireflies in the world
are gathered in our yard tonight,
flickering in the shrubs
like an ostentatious display
of Christmas lights out of season.
But the music in the air
is the music of heat, of August—
cicadas scraping out
their thin, harsh treble
like country fiddlers settling in
for a long night. I feel at home
with their relentless tune,
minimalist, like the Eighties.

Events repeat themselves,
but with a difference that makes all
the difference. As a child
one summer night in Verona
at my first opera,
I watched a swarm of matches
light up the Roman arena
until we were silent. It was as if
music were a night-blooming flower
that would not open
until we held our breath.
Then the full-blown sound,
the single-minded combat
of passion: voices sharpening
their glittering blades on one another,
electing to live or die.
It was that simple. The story was
of no importance, the motive lost
in the sufficient, breathing dark.
If there was a moon I don’t remember.


Lisel Mueller / Hamburgo, Alemania, 1924. Poeta y traductora. Huyendo del nazismo, su familia emigró a los Estados Unidos para asentarse en el Medio Oeste norteamericano. Mueller realizó estudios en la Universidad de Evansville y en la de Indiana, aunque llegó a desempeñarse como trabajadora social, asistente bibliotecaria y crítica de libros. Buena parte de su obra se encuentra en Alive Together: New & Selected Poems [Vida juntamente: poemas nuevos y escogidos, 1996]. Entre otros premios ha obtenido el Carl Sandburg, el Ruth Lilly Prize, el Pulitzer y el Nacional del Libro, así como una beca del Fondo Nacional para las Artes de su país. En 1987 fue nombrada Poeta Laureada de su estado, Illinois. Entre sus traducciones publicadas se encuentra La montaña de Circe, de la alemana Marie Luise Kaschnitz (1990).


Hernán Bravo Varela / Ciudad de México, 1979. Es autor de seis libros de poemas y tres de ensayo literario. Ha publicado, en versión suya al español, diversas obras de Emily Dickinson, Gerard Manley Hopkins, T.S. Eliot y Seamus Heaney, entre otros autores. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte y editor del Periódico de Poesía de la UNAM.