29 julio, 2019

Maneras de decir auch, ballena o manada

de Maricela Guerrero | Reseñas

Isabel Zapata, Una ballena es un país, Almadía, México, 2019, 96 pp.

 

¡Auch!
Sobre el sofá de la sala de un suburbio del Estado de México llamado Villa de las Flores, una niña de ocho y un niño de seis se divierten viendo las imágenes de animales de una enciclopedia; hacen gestos, voces, les ponen nombres, inventan historias y ríen mucho. Sobre todo, se dejan ir en su animalidad, se desparraman en el sofá que a ratos se convierte en las arenas del desierto por donde serpentean y, en otros, en el océano con fondo de coral por donde pasan peces multicolores, pulpos, rayas y toda belleza submarinas. El niño y la niña también tienen a la mano un Carl Sagan.

Al leer Una ballena es un país, recuerdo a esos niños y lo mucho que disfrutaban ver libros de animales. Con mis primos, en ese paraíso que fue Villa de las Flores, jugamos con bichos, escuchamos aves y alguna vez hubo rumores de que un gato montés andaba cerca y quisimos verlo, aunque sólo lo imaginamos a través de la querida Enciclopedia de la vida animal. Una ballena es un país es un libro que detona recuerdos, que propicia la conexión con aquello que nos importa de nuestra animalidad, la sensación de ser entes que respiran y comparten este mundo con otros semejantes.

Zapata compone poemas de diversas naturalezas para ofrecer un espacio a las más variadas especies; les propone madrigueras, cuevas abisales, cielos, sueños o ensayos a caballo entre la exposición del hallazgo científico y la más profunda reflexión filosófica. En la reunión de estos poemas aparecen animales en muchas condiciones posibles: libres, domésticos, disecados, en peligro de extinción, en cautiverio, en laboratorios, en salas de museo, en fotografías, en grabados, en la mente de alguien, en microscopios ultrapotentes, en el corazón del cazador o en la respiración de quienes protegen la vida en todas sus formas.

En este conjunto de poemas se escribe con una cuidadosa atención a los detalles de los seres que motivan los versos; es a partir de una meditada observación que se proponen reflexiones, cuestionamientos y sonoridades. Como Zapata misma señala en un ensayo de su libro Alberca vacía (Argonáutica, 2019), se lee en silencio, escuchando al autor. Así, en este libro se disfruta el tono cauto y pausado de quien expone los hallazgos de sus últimas investigaciones; con pasión, sí, aunque también con una cálida parsimonia que deja resonando ideas y preguntas.

Maneras de decir auch

Los lebrílopes existen sin importar si ha vivido alguno.

Son una cruza entre ciervo pigmeo y conejo asesino.
Algunos tienen cola de faisán.

Basta una botella de whisky para atraer a los machos, las hembras duermen panza arriba y se reproducen solamente durante tormentas eléctricas (todos tenemos nuestras debilidades).

Pueden duplicar cualquier sonido para despistar al enemigo
        clic de la cámara
        alarma del despertador
        martillazo
        ¡auch!
        (esos sonidos son nuestros)
        (no todos los sonidos son nuestros)

Dicen que su carne se parece a la de la langosta y dicen también que son conejos normales a los que el virus del papiloma de Shope les ha hecho crecer tumores en la cabeza. Cada vez que intentan decir un secreto les sale algo distinto: un gruñido de mono aullador o el graznido seco de una urraca.

Quiero decir que las palabras también son entes imaginarios.
Pero abro la boca y (auch) no me sale nada.

Ballena

En el poema “La voz de las ballenas” se presentan, línea a línea, con apretada rigurosidad crítica, pensamientos que establecen vínculos entre sonido, lenguaje y música, así como preguntas puntuales sobre la presencia de la voz de las ballenas en este mundo capitalista. El listado remata con una sentencia que termina por descabezar esa soberbia, demasiado humana, de creernos la especie más inteligente. Unas líneas de muestra:

1. Me interesa el lenguaje de los animales.

3. Esperamos encontrar en los animales virtudes que escasean en nosotros mismos.

5. El cuerpo humano es una sinfonía. (Charles Ives)

9. ¿Qué pensarían los extraterrestres de las ballenas?

11. Nada sugiere que las ballenas estén tratando de comunicarse con el público en general.

15. La voz de las ballenas nos sobrevivirá.

Es en ese cuestionamiento del Antropoceno que este libro dialoga con otros materiales valiosos, como Jaws de Xitlálitl Rodríguez, Animalaria de Adán Brand, Make Yourself Happy de Eleni Sikelianos o las investigaciones que comparte Francisco Serratos en @Antropocenista. Junto con ellos, Una ballena es un país resulta un libro pertinente para el debate sobre la supuesta supremacía humana y la construcción de un viraje radical en nuestra forma de vincularnos con otras especies.

Manada
El poema “¿Ves el humo que corre detrás de esos árboles?”, donde una perra llamada Roncha es la protagonista de un álbum de fotografías, juega a mostrarnos esas imágenes y, en particular, el retrato de un animal querido que forma parte de la manada de la autora.

Compartí dicho poema y otro más, “Para Laika”, con mi propia manada. Mis críos celebraron ambos poemas y me pidieron más. Después se pusieron a conversar sobre nuestra más reciente pérdida: hace unas semanas tuvimos que dormir a Arenita, una schnauzer de catorce años. Arenita, como Roncha, tenía una forma sumamente diversa de aparecer en nuestras propias fotografías. Escribe Zapata:

3.
Álbum de fotografías familiares:

Aquí estoy caminando junto a un hoyo negro en Ciudad Universitaria
una pelusa gigante me llena la cara de lengüetazos (su lengua: breve tira de carne rosa en movimiento)
¡mira ese monstruo acuático!

Un recuerdo de la primera vez que nadamos en los Dinamos
acá un pedazo de obsidiana enjabonado en el patio.

Esa tinta derramada en el suelo es ella tomando una siesta.

¿Ves el humo que corre detrás de esos árboles?

Una ballena es un país, en resumen, es una potente muestra de que la conversación y los debates propuestos por la poesía son tan vitales como respirar junto a nuestras íntimas manadas.


Maricela Guerrero / Ciudad de México, 1977. Ha estudiado, escrito y trabajado en distintas instituciones públicas. Es autora, entre otros títulos, de Desde las ramas una guacamaya (2006), Se llaman nebulosas (2010) y El sueño de toda célula (Premio Clemencia Isaura de Poesía, 2018). Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.