14 junio, 2021

Lenguaje de leche y sangre

de Victoria Vaccaro García | Inéditos

Caminé

Sobre las cornisas de tu pelvis
conjuré maldiciones hacia el sol quirúrgico
que entregó mi desnudez.

Yo,
mujer que va desgranándose las entrañas
para hacerse una concavidad suave y profunda,

quiero que me quemen los labios
con la cabeza de un espécimen perfecto,

sentir en mi cérvix los hombros,
las caderas,
los pies,

arrodillarme frente a un Dios hermafrodita
con el fruto de mi especie,
lavarlo con el fluido que ungió nuestra errancia.

Caminarte es repetirte,
sentir tu sombra acorralándome.

 

 

Escalé las blancas cumbres de tus senos,
lugar de posesión de la palabra.

Fueron ellos maestros de modulación,
lenguaje de leche y sangre,
primer intento de mordida.

Clavé incisivos, caninos, premolares
en los manantiales íntimos,

y las llagas te adornaron
once días y once noches
fulgiendo con el fuego líquido de mi saliva.

Toco la ausencia de tus senos
ignorados en mi cuerpo.

Mis dedos-cuchillos
escarban la epidermis en búsqueda de efusión alguna
que contenga tu voz y mi hambre;

en mis alveolos
nadie consumirá su instinto.

Caminarte es repetirte,
sentir tu sombra acorralándome.

 

 
Símbolos de ondas quedaron
como monumentos crípticos de amor y violencia.

Terreno de espectáculos de tu sangre
esta cintura que abandoné,
bestiario de ídolos sin nacer
cercenado para siempre.

Esfinge
abrazada
por hijos-cadáveres-ratas,
me agolparé en tus párpados.

Déjame sufrir la última claridad.

Caminarte es repetirte,
sentir tu sombra acorralándome.

 

*

 

vuelves a engendrarme
desde la boca

el oxígeno se filtra por tus pulmones
hinca la sangre
produces el gemido expiatorio

atravieso la gravedad
durante el silencio
mi voz todavía infecunda

es la redención de la noche.

 

*

 

mujer abre tus piernas

es el conquistador

profeta de mi desgracia

que arda en tu ingle

mi forma no nacida

que ascienda bajo tu ombligo

el sexo que nos hiere

dolor de existir

viendo esta máscara

y des-conocer en ella mi origen.
*

 

Me dispersé entre catervas inmóviles

el útero-diáspora se reprodujo en mí sin dejar rastro

―este vacío fue nombrado mujer―
llegué adornada con corazones de niñas
pulsos antiguos fueron música
florecer fue castigo
intento de genealogía
invento de genealogía

 

*

 

madre cuando el hombre cruce la puerta deja que me vuelva madre la lámpara está encendida madre qué hacer cuando se apague madre desapareces madre te despojas de identidad(es)

Victoria Vaccaro García / Guayaquil, 1998. Poeta, mujer trans, feminista. Sus poemas han sido publicados en la editorial Despertar, en Revista Tangente y Liberoamérica. Su primer poemario, Árbol ginecológico, fue publicado en el sello Minga Poética de la editorial Crímenes en Venus. Actualmente cursa la carrera de Literatura en la Universidad de las Artes de Guayaquil.