2 noviembre, 2020

La muerte era una noticia diaria

de Victoria Guerrero Peirano | Inéditos

Anna

1.
“Ahora sé cómo se desvanecen los rostros,
cómo bajo los párpados anida el terror”, escribió Anna, Anna Ajmátova.
¿Te das cuenta de ese sufrimiento?
Mientras la leo, estoy rígida echada en la cama.

Ella, Anna, tiene a su hijo en Siberia. Se ha comido su poesía. La ha memorizado.
Quisiera estar allí y ofrecerle un ramo de flores
memorizar un poema suyo
alzarme de esta cama y decirle “Anna, estoy contigo”.

 
2.
Una mujer se acerca a Anna en la cola de la cárcel de Leningrado. Hoy San Petersburgo.
“Y usted ¿puede describir esto?
Y yo dije:
—Puedo”.

Y lo hizo. Y escribió “Requiem”
por ella, por la mujer que se lo pidió y por todas. 
Luego se fue a tomar un trago en el “perro vagabundo”

ese sótano donde los poetas reían melancólicamente
en los tiempos duros del régimen soviético

3.
Anna: “Como las esposas de las huestes de Pedro el Grande me pararé
en la Plaza Roja y aullaré bajo las torres del Kremlin”.

La mujer: ¿Cuándo me pararé de esta cama?
¿En qué momento
tomaré un lápiz y empezaré a escribir?
¿Podré?
¿En tiempos recios la poesía dirá algo?
¿Podrá?
Y si dice algo, ¿cómo lo hará?
¿Envenenada como estoy ahora?
¿Aullaré?

 

4.
La escritura se borra
De un zarpazo
Delete

Yo solía pensar que podía tenerla cerca
Que era una belleza extraña
Con una incómoda verdad siempre
Pero no es así
Pronto se desvanece

No daña a nadie

Hoy no necesito usar mi memoria
Ni tragarme poemas de otros para que alguien
Me arrastre hacia sótanos ominosos
O me lleve hacia el exilio en una isla guanera
Todo lo guardo en aparatos electrónicos
Complots programados de madrugada en chats impenitentes
Y el autocorrector siempre listo para la ruina

Mi ruina

5.
La guerra ha terminado —eso dicen
En el tiempo de la guerra
Solía caminar por bulevares y plazas
Ir a recitales
La guerra era de los otros
No había luz
No había agua
La cabeza corrupta
La guerra llegaba en las noticias
En los periódicos y las imágenes
Sangrantes
De la TV

La muerte era una noticia diaria
Pero nunca una novedad
Las cárceles llenas
Madres al pie de las cárceles

No te secuestraron
No te violaron
No se llevaron a tu hijo
No te casaste con tu abusador
(¿o sí? —los tiempos cambian)

¿Pero por qué hoy se muestra
la guerra en nuestros corazones
como imágenes que no se apagan?

 

6.
En su mente hay una guerra
Siberia es un enorme lienzo
Como en Chile lo fue el desierto
El mar en Argentina
Los cauces de los ríos en Perú

Esos son los lienzos de nuestra adolescencia

 

7.
Cuando me levante de esta cama
Cuando esta mujer ya no esté enferma
Cuando ya no anide el terror
Cuando sepa quién nos vigila
Rugiremos como tú
Anna
Con dolor y belleza

 

 

Estoy frita

Está loca
Loca de
Atar
Eso decían mis maridos
Mis maridos decían eso

Mientras tanto:
“toda mujer ama a un fascista”
Eso “decía” Sylvia
(Hoy no estoy para discusiones teóricas sobre el yo poético)

Miraba el pozo
El pozo negro de mi alma
Ese rincón sucio y polvoriento repleto
De zapatos y libros

En eso aparecía Emily
La muy condenada
Emily casada consigo misma
Y ¡zas!
Eras Nadie
Y ellos
Ellos crecían y croaban como locos

Vete de la casa
Murmuraba mi patético yo
Y ellos iban y venían como si tal cosa

Una torre de libros en la cama
Un celular escondido en el ropero
Un gato insaciable acurrucado en las almohadas
Cómo me miraban esos ojos
Levántate, boba —decían
Su voz se parecía a la de mi Madre (ergo, mi súper yo)
Y mi yo poético como si viera llover

Y luego Marina, tan rusa ella:
¿Cómo te va la vida con otra?
Más fácil, ¿verdad?…

Estaba loca de
Atar
(Marina, digo)

El amor era una cosa insoportable
Estaba en todos los libros
—Los muy traidores—
En el ropero                            En los estados de Facebook
En los chillidos del gato
Me cercaba

Mientras tanto:
It’s a nice day
Yes, it is
See you
(smile)

Espantoso Yo
Súper yo feliz
Sonreía en los ascensores
Hablaba del nice weather
Y se comía las uñas

Y mi salvaje Ello
Allá tendido en la cama repleta de libros
Inventando asesinatos diarios
Solazándose en el pozo negro de mi alma
A pan y agua
Alimentándose de libros y pastillas

No había cuando ejecutara sus planes
Y los maridos iban y venían como si tal cosa

La cama del amor hecha un
Manicomio
Y yo ora hiena ora cierva
Y ellos, como los criaron

Well, Sylvia
Si toda mujer ama a un fascista
I am through


Victoria Guerrero Peirano / Lima, Perú, 1971. Profesora, poeta y activista; doctora en Literatura por la Universidad de Boston y máster en Estudios de Género. Recientemente ha publicado el ensayo híbrido Y la muerte no tendrá dominio (FCE, 2019). Es autora de los libros de poesía Diario de una costurera proletaria (Máquina Purísima, 2019) y En un mundo de abdicaciones (FCE, 2016), y de la plaqueta bilingüe And the Owners of the World no Longer Fear Us (traducida por Anna Rosenwong, Cardboard House Press, 2016), además de la novela corta Un golpe de dados (novelita sentimental pequeñoburguesa) (Ceques, 2015; Kodama Cartonera, 2014). Bajo el título de Documentos de barbarie (Paracaídas, 2013), reunió sus libros de poesía escritos entre 2002 y 2012.