17 septiembre, 2018

La Castellane errante (fragmentos)

de Pablo Piceno | Inéditos

nunca vi apilarse tanta gente
en la parroquia de san martín
como el día en que el hueso del santo
fue llevado en procesión
hasta el señor obispo derramó una lágrima
ante su cuerpo incorrupto

tampoco vi que se curara nadie
ni que la ausente carpeta hidráulica
barriera tanta caca de perro callejero
de negros herederos de la humildad del santo
pero todo lo que la inocente gente chalaca narra
es verdaderamente asombroso

y pensar que estuve ahí y no me percaté de nada
y pensar que el año entrante en estas fechas
más gente se apilará

*

el castellano es una lengua errante
erró de un reino a otro
sobrevivió a la dominación mozárabe
ochocientos años aunque setecientos de ellos
se estuvo gestando lo cual es más grave
fue traído en barcos apestados y pegado a lenguas andaluzas
que se resistían una por una a remedarla
fue violentado en las aduanas de todo el mundo conocido
y aún más en el que apenas se estaba por conocer
donde el castellano no era suficiente y a la vez no existía
se repitió mecánicamente en la cabeza de los indios aun antes
de que estos fueran declarados seres animados y todavía se repite
fue cincelado en sus iglesias torreones que caían rezando
el padrenuestro en latín fagocitados
fue inoculado en las espaldas del esclavo indio un látigo por sílaba
así nació el dolor que nos parió la lengua así incluso el alma del bienamado
se convirtió en la colonia más cruel ya no cupo una palabra más
no supo a dónde migraría la lengua la deidad eterna
así se tuvo el castellano por señor se quiso ciudadanizar en la garganta
o entre las piernas de una wixárika enana
a la larga faltaron palabras por clavarse
la sangre no acababa nunca el castellano de llagar

*

porque soy demasiado joven
y no sé llegar al fondo de las cosas
solo a tientas por la escalera sin luz
como un santo que entre lágrimas escucha
el reposo venerado por la voz de un mullah ronco
que se yergue / Dios en pie
o minarete cuya cima cimbra el cielo

o porque todo me parece ser muy poco
y no soy capaz de ver en qué mal sueño
lejanísimo como cartografía borrada
amparado sobre qué ley de qué templo
ante cuánta carne expuesta de qué río

lúcido vagón de amor
para que este país demuestre su inocencia
para que se reduzca la sentencia de Ismael hijo bastardo
para que el llano como el llanto del desierto
violentado hasta desvientrar su sol
se levante germinal como un huerto regado
recordando la primera noche / la promesa
que puso de pie a Agar

condúceme vagón de amor
a la estación en que no fue ya nuestra piel un viento sólido
en que debimos cantar para un oído sordo
y su Dios les reveló matar al nuestro
y hubo un Dios que era suyo
y hubo un ellos que no somos

sea donde haya comenzado
quien haya dado la muerte primera
negado la paz o revocado
quien se masturbó sobre su vientre seco
sea su carne entera para las bestias
su columna despedacen contra el piso
para ver si el mundo es redondo o plano

pero que su nombre no desaparezca nunca
o que se borre pero nadie olvide
o que se olvide y no haya ya muerte primera
y se reescriba así el orden de la historia:

aquí moramos todos
y aquí moriremos juntos.

* La Castellane errante de Pablo Piceno será publicado próximamente por el Fondo Editorial Tierra Adentro.


Pablo Piceno Wolfsburg, Alemania, 1990. Autor de Parusía de los muertos, aparecido hasta ahora en versión digital, y de Metáfora del sol ilustre (Proyecto Literal, 2017). Fue beneficiario del programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2016-2017). Recientemente fue reconocido con el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2018.