30 enero, 2023

Estatua ecuestre de mi amante

de María Belén Milla Altabás | Inéditos

 

Oh love,
the terror,
the fright wig,
that your dear curly head
was, was, was, was.

Anne Sexton

 
Poema del apetito y los bueyes

Ellos permitían su belleza, sus genitales
así se conformaba el mundo
nosotras creíamos en un lenguaje común
bien comido, el abandono
es una ciencia natural, qué aprenderás
de todo esto?: sé
transparente sé
y cómo predicábamos
furia, hembra, nailon!
no hay manera adulta de desear
en este lenguaje con huecos: orgasmo! y
tampoco hay cosas propias
solo hay bullas
ciertas bullas
y gente
solo un mundo gigante de interior
donde haces trueques
solo cambiar un buey
por otro buey
en el mercado de res
negociar el precio es inútil
llamarse Carmen, Pilar
todas tienen algo rojo y caminan
y son caseras
y de quién la oportunidad de ser históricas
perder la vida contemplativa, el poema
pacífico
se es héroe o se es poeta
el resto es un asunto privado del lenguaje
el resto es pensar la grieta y volverse
algo que se canta con hambre
y casarse y ser mortal no es tarea pequeña
los bellos culitos de bebés, Luisa, los otros
deseos, el inmenso
techo de las cosas, los perros
obedientes, Helena
ni la troyana ni los vivíparos ni yo
ni la leyenda del blues de Memphis
ni el otro
buey
solo rodear rodear
rodear con el tonto
brazo aquello que se va
prestándose ángeles y cortos noviazgos
prestándose leones, amores (los tectónicos),
un poco más de nailon
pero ningún amor nos hará semejantes
revelaremos el mundo y el mundo
nos dará la espalda

 

Primer noviazgo

Anticipando la alegría, el abismo, dios
lo que se ama con cólera porque nos
calibra: busqué
alguien de contornos, que persistiera
que persistiera como los que tienen
un sol quemando entre los dientes
llego a él siendo oscura
entre todas la premiada
y pienso en liberar su orden
sin haber hecho demasiado con
mi tiempo objetivo, mi gran oportunidad para
instaurarme en el mundo
para prevalecer en el mundo visible
y en el invisible
llego devota de un santo al que se quiere
un santo a la altura de lo sereno
y toma sin embargo
espacio, todo a lo largo
y en diagonal
le pido que haga un buen trabajo, un amor
acumulado, que se traslade
equilibrando, compitiendo con las grandes
verdades
mi santo llegó arriba, a lo escarpado
era el tiempo de pedir
y pedí
mi novio el bendito y su bruta golondrina
su semicuerpo y su semisol
puede que mi padre lo haya visto deslumbrar
sabía trasladarse en la belleza
el hombre real sí sabía
mover
y ser movido
en su espectáculo todo era nítido
para devastarse bastaba
con mirar
luego llegaron las prohibiciones domésticas
del deseo, no
saldrás con ese hombre
no cruzará mi fuego, su carne distinta no
vencerá
pudo haberme visto acariciar algo, ser
agreste, esmerada
como un líder indagar
las posibilidades del torso
puede que mi padre me haya visto
asistiendo al estado de gracia, prematura
en las celebraciones, en el puro verano, en
las líneas limpias, felicitando
en la renovación de los votos, pidiendo
pidiendo que me reconocieran
entre el elenco, en mi relación jovial con la masa
que me distinguieran
en el perfecto azul
puede que me haya visto entrar
al primer centro de las cosas, al primer
valor
no con este hombre
con este hombre no, etc.
mi padre, el iconoclasta
me temía como lo que no se aprende a usar

 

Llámalo Patroclo

Mi hombre, el mirmidón
el legítimo
aquí su alegría solar, su mundo
transitorio
su cosa en sí
mi hombre él
tiene la edad de los mártires cuando
empiezan a sufrir
mi hombre y su idea extendida de virtud
dice que amó el gesto característico
de las novias y entonces
su verdad material desafiante
su boca como una puerta omeya esquivando
el desierto, que soy yo
mi hombre, el de la crónica realista, el querúbico
cerrará sobre mí su cariño
como una sentencia dorada
estará lavándome
días enteros lavándome
trozando el otro deseo, el que
es de gamuza y resplandece
me mira, entonces se podrá
ser bello y bueno al mismo tiempo
se podrán las escenas de la vida corriente
se podrán los carnavales y los anuncios
y los diálogos diurnos
p y q y un círculo
y un dios
y puede que sonrían los noviazgos si mi
hombre me mira
si me mira desde el postinfinito, alargado
el mejor del safari: apuntando
si no se queda en lo correcto podrá
existir con exuberancia
podrá reclamar su patria
y perderla
y estamparse bíblicamente
porque la belleza es sobre todo traslado
y mi corazón, persiguiendo
saludará a sus semejantes como un sol rojo
y gordo
y muy idiota, repitiéndose en la gente, tocando
las partes blandas
sin mucha prisa, la
cosita débil
cuidando las proporciones, el cuerpo testimonial
su ética de la transformación, se llamará
Constantino
y algunas veces Patroclo, el dulzón, el tal
esplendor profano
Constantino Patroclo, el tragicómico
y veré
su sujeto cotidiano, sufragista: eligiendo
y cobrando
mi hombre con mesura, respaldado
por la vida
sonreirá también con su memoria
íntima y su memoria imaginada
y sus cajas y su consecuencia
mi corazón, el bicho
convencido por la luz
se podrá también su rostro, su bello
ADN y su dogma
y su rostro entonces cubrirá
las espaldas y los poemas
como una vieja miel
y nombres nombres nombres
se podrán
también los nombres
y el amor esta vez no
nos defenderá
el amor no acechará desde atrás
como una grave catedral
ejerciendo su poder

 

Un amor conyugal

Sobre mi esposo, el bello
el cimarrón
propongo esta serie concatenada,
endurecida: mi esposo y sus muestras
de fervor
recibo su amor actual como un torneo largo
y sus formas de amor primitivo, feroz
el pélvico también
lo recibo
y a veces su amor medio cayéndose
cayéndonos
no prenatal, no al ras del suelo
su amor: un niño mayor, una
estructura independiente
ponerse de pie, contorsionar
a él llegamos todos
como a la fiebre alta y al consumo
a él llegamos como a las declaraciones importantes
y subimos a escenarios
y declaramos
declaramos la infancia, lo falso, la gratitud
las deudas del ruido, la parte
de atrás, los instrumentos de poder: tu ternura
y tu transternura
declaramos sobre lo seguro
la nitidez de los símbolos, la fuerza
de un color diferente
es una ciencia: ombligo sangre
música menor
decimos y somos comprobados
en su amor hay acústica, todos
convencemos
nacemos, refutamos, nos morimos
tal vez lo hayas visto en los lugares reales
con su nombre secular: Ismael
o con el santo: Sebastián,
el de pelo suave, gorrión, leche, mi
lugarteniente en la más
cordial bienvenida
puede que lo hayas visto quieto, color
jade
cortando cosas
mi viudo, tal vez
castillos, veleros, estadios, comidas
tal vez perros, auditorios
como queriéndome
y también –

 

Te recé despacio, defendiendo

Fui tu suplente
ejerciendo de amante en la bondad del
cuerpo, aquel apasionado
reavivando sus maneras
atenta a ti y a tu anécdota
le damos paso a lo nuevo, al giro
estético, a los principios básicos del frío, al
dios bueno
a tus genitales –la coherencia–
nos movemos porque el amor
es un cambio de lugar a otro
más chico
siempre reduciendo, siempre hacia
lo justo
a lo pivotante
a los lugares que nunca
se defienden
precisando: aquí nadie cabe, excepto
el transcurrir amatorio, aquella
irregularidad en las cosas menores
el orden herido, el otro
pelaje, el que sale delgado
las veces que vi hermoso
tu rostro, en su tiempo más leve
todo
enorgullecía, todo
se retorcía
alrededor de nosotros todo
decía sí

 

This Charming Man

Quiero decir que acepto tu estado
de ánimo
tu cara de lana en todos
sus extremos, la abundante
acumulación de tus cabezas y el ponerse
gracioso y el decir
cosas tan naturales como el sonido
de las conchas ordinarias que alguna
vez guardaste en el bolsillo y las que no
y el brillar por nada y el sujeto
afilado y frecuente
asomándose, viendo
algo verde y pensando en lo verde, viendo
una emoción suave y pensando
en lo suave
si al decir la fluctuación del deseo: el
deseo fluctúa
si al decir la condición humana del
paisaje: tu
reino animal
si al decir vuelve con tu esposa:
tu esposa nos
vuelve
si al decir llaga: de quién
tus manos?

 


María Belén Milla Altabás / Lima, Perú, 1991. Poeta e investigadora. Estudió Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú y es magíster por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora de los libros de poemas Amplitud del mito (2018 y 2019) y Todas las Nancys (2022). Asimismo, publicó el libro de investigación El príncipe travestido. Género, transgresión y violencia en la tercera parte del Florisel de Niquea de Feliciano de Silva (2022). Actualmente estudia el Doctorado en Estudios Literarios en la Universidad Complutense de Madrid, donde investiga la poesía peruana escrita por mujeres.