23 septiembre, 2019

Eso que era nosotros

de Maria Borio | Traducciones

Versiones de Diego Bentivegna.



Creaturas

I

Nada más frágil, nada más fácil:
el tiempo se pierde si creo que tendremos tiempo
para contar todas las formas de felicidad.

Sobre la pantalla sigo la imagen del océano: nos separa,
es frío, en cada giro de los pájaros
tu cuerpo y el mío pueden transformarse.

El océano esta noche te rozó la panza, porque soñaste con él,
una extraña Europa me acarició la espalda.

Presiono la cara, la figura de tu cara,
dos hemisferios.


II

Creaturas, trazos de fuego.
Sobre el muro dibujabas las primeras letras.

Te imaginé, una trenza en la llama
se abre violeta, cae estrato a estrato.

Vamos a atravesar el tiempo como los íconos sobre el fondo
sin tiempo del cuadro: creaturas

que no puede decirse
que te vencen.



Creature

I

Nulla più fragile, nulla più facile:
il tempo si perde se credo che avremo tempo
per contare tutte le forme di felicità.

Sullo schermo seguo l’immagine dell’oceano: ci separa
è freddo, ad ogni virata degli uccelli
il tuo corpo e il mio possono trasformarsi.

L’oceano stanotte ti ha toccato la pancia perché l’hai sognato,
una strana Europa mi ha accarezzato la schiena.

Premo la faccia, la figura della tua faccia
due emisferi.


II

Creature, tracce del fuoco.
Sul muro segnavi le prime lettere.

Ti ho pensato una treccia nella fiamma
si apre viola, cade strato dopo strato.

Attraverseremo il tempo come le icone sopra il fondo
senza tempo del quadro: creature

che non si possono dire
che ti vincono.


*


                                   Más allá de cualquier zona prohibida
                                   hay un espejo para nuestra triste transparencia
                                                           —Alejandra Pizarnik

También la voz puede adelgazar
y se siente cómo el cuerpo se adelgaza

transforma los músculos en otra masa
los emblanquece y escucha los tonos que caen

entre las cuerdas vocales, pierden el equilibrio.
El cuerpo adelgaza como la mente cuando sueña.

Eso que era nosotros es nosotros, pasado, futuro
en una voz pura el cuerpo sutil

hasta que quedan dentro de una imagen lejana
el cuerpo y la voz entrelazados, senderos luego de la lluvia.

El que nos mira puede anularnos, adelgazarnos, llevarnos lejos.

Tal vez vieron que ella los miraba
y adelgazaba, entrando en los otros:

la voz cae en un espacio entre las cuerdas vocales

de todos, vacía y blanca, apretándonos.

*

Más allá de cualquier zona prohibida
hay un espejo para nuestra triste transparencia
—Alejandra Pizarnik

Anche la voce può dimagrire
ed è sentirlo come il corpo dimagrisce

trasforma i muscoli in altra massa
li fa sbiancare e ascolta i toni che cadono

fra le corde vocali, perdono l’equilibrio.
Il corpo dimagrisce come la mente quando sogna:

questo che era noi è noi, passato, futuro
in una voce pura il corpo sottile

fino a quando non restano dentro un’immagine lontana
corpo e voce intrecciati, scie dopo la pioggia.

Chi ci guarda può annullarci, farci dimagrire, portarci via.

Forse l’hanno guardata come li ha guardati
ed è dimagrita entrando negli altri:

la voce cade in uno spazio fra le corde vocali

di tutti, vuota e bianca, fino a stringerci.




Otras partes

No descansan. El haz de luz está tranquilo.
Miran los botes como si estuviesen en lo alto, en el mar.

Una vida es también violencia.

La corriente retiene los botes,
el borde es como dos personas.

Bajo las palmas el aire se vuelve oscuro
aunque en el negro confluyen todos los colores.

¿La vida es también violencia?

Los viste que se intercambiaban los sonidos,
el mar que entra en silencio, las tablas
de las lanchas, frutos en la sombra.

El silencio era negro y perfecto:
en el borde del mar, uno se asoma,
el otro lo retiene en tierra.



Altre parti

Non riposano. Il fascio di luce è calmo.
Guardano le barche come fossero alte sul mare.

Una vita è anche violenza.

La corrente trattiene le barche,
il bordo è come due persone.

Sotto le palme l’aria diventa scura
ma il nero somma tutti i colori.

La vita è anche violenza?

Li hai visti scambiarsi i suoni,
il mare che fa silenzio, i legni
degli scafi, frutti nell’ombra.

Il silenzio era nero e perfetto:
uno dal bordo sul mare si sporge,
l’altro lo trattiene a terra.


Maria Borio / Perugia, Italia, 1985. Publicó los libros de poesía Vite unite (2015), L’altro cielo (2017) y Trasparenza (2018), volumen este último del que se extraen los poemas presentados. Además, es curadora de la sección de poesía del sitio de la revista Nuovi Argomenti y es autora de los ensayos Satura. Da Montale alla lirica contemporanea (2013) y Poetiche e individui. La poesia italiana dal 1970 al 2000 (2018).


Diego Bentivegna / Buenos Aires, Argentina, 1973. Publicó los libros de poesía Las reliquias (2013), La pura luz (2015) y Geometría y angustia (2016). Su libro de ensayos Paisaje oblicuo (2006) obtuvo el primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Últimamente ha publicado libros de ensayo e investigación como Caupolicán: Rubén Darío y la caza de la lengua (2018) y La eficacia literaria (2018). Es docente e investigador en el área de letras en las universidades de Buenos Aries y de Tres de Febrero.