30 marzo, 2020

El polvo pregunta por ti

de Vanni Bianconi | Traducciones

Versiones de Laboratorio Trādūxit.

 
Asilo

Tarde, octubre cansado, otro pasillo inmaculado
con las puertas con los nombres, palanganas pringosas
y ni un secreto, además del olvidado.
Vuelvo a tomar el ascensor y la silla de ruedas choca
con el metal de la voz, esta vez “nivel-habitaciones”.
   Y bajamos, la anciana y yo.

Yo la empujo ella respira, estira el cuello de pajarito
me mira apenas y pregunta cómo era en mi pueblo,
se esfuerza por escuchar la respuesta para hacer de nuevo
la pregunta, ahora correcta. Estoy en mal estado,
reitera, es el regalo del pasado, y vuelve a decir
   que quiere morir.

“Nivel-vestíbulo”, bocas mudas, las miradas parecen caídas
casi todas al polvo por el cual serás acogida una vez que
te hayan lavado muchas manos expertas, desconocidas
como la mía en tu hombro que tiembla mientras buscas
el respiro como el dedo busca el braille luego contenta
   te adormeces.

“¡Catorce! ¡Quince!”, cuenta una, saludas:
“Hola, Rina” y bajamos juntos en el ascensor,
cuando llega al veintiséis, sonríes, le dices
“Gracias, María” luego tomamos caminos opuestos,
no distintos, como Rina o María acaba de recordarnos:
   “¡Nivel-subterráneo!”

Sobre tus flores y las cortinas el polvo pregunta por ti,
se posa sobre tus manos mientras duermes y nos detenemos,
son estambres claros desde los surcos de las arrugas que
recuerdan las plantas de los valles que bajan al llano,
el aire que silbaba y los nombres que le dabas: atardecer
   Giovanni viento primavera.

Te miro dormir, soñar lo que ya no es
o es inalcanzable como el olor de los pérsimos, el chirriar
en el jardín o bien, cercano como tu tele,
lo eterno que día tras día te parece que acaba
después del queso, cuando te duermes agotada.
   La otra silla de ruedas viene a tu lado.

“¡Nivel-subterráneo!”; tanto con los números en serie
como con los días de ustedes, es imposible concluir,
y como para unir un non y el par que le sigue
tomo tus manos en las mías, dos paréntesis para encerrar
una palabra y su contrario que me parecía entender,
   vivir.

 

Ospizio

Pomeriggio, ottobre stanco, altro corridoio bianco
con le porte con i nomi, qualche bacinella unta
e neanche un segreto a parte il dimenticato.
Entro ancora in ascensore e la carrozzella urta
col metallo della voce, questa volta «Piano-stanze».
   E scendiamo, io e l’anziana.

Io la spingo lei respira, stira il collo da uccellino
mi guarda quasi e chiede come era al mio paese,
si sforza di ascoltare la risposta per porre di nuovo
la domanda, ora giusta. Sono male in arnese,
ribadisce, è il regalo del passato, e torna a dire
   che vuole morire.

«Piano-atrio», bocche mute, gli sguardi sembrano caduti
quasi tutti nella polvere da cui sarai accolta dopo che
ti hanno lavata tante mani esperte, sconosciute
come la mia sulla tua spalla che trema mentre cerchi
il respiro come il dito cerca il braille poi contenta
   ti addormenti.

«Quattordici! Quindici!», una conta, riverisci:
«Ciao Rina» e scendiamo insieme in ascensore,
è a ventisei quando arriviamo, sorridi, le dici
«Grazie, Maria» poi prendiamo strade opposte,
non diverse, come Rina o Maria ci ha ricordato:
   «Piano-seminterrato!»

Sui tuoi fiori e sulle tende la polvere chiede di te,
ti si posa sulle mani mentre dormi e ci fermiamo,
sono stami chiari dalle rime delle rughe che
ricordano le piante nelle valli che scendono sul piano,
l’aria che fischiava e i nomi che le davi, sera
   Giovanni vento primavera.

Ti guardo dormire, sognare cosa non c’è più
o è irraggiungibile come l’odore dei cachi, il frinire
in giardino oppure, vicino come la tua tv,
l’eterno che giorno per giorno ti sembra finire
dopo il formaggio, addormentandoti esausta.
   L’altra carrozzella accosta.

«Piano-seminterrato!»; tanto con i numeri in serie
quanto con i vostri giorni, è impossibile concludere,
e come per unire un dispari e il pari che lo segue
prendo le tue mani nelle mie, due parentesi per chiudere
una parola e il suo contrario che mi pareva di capire,
   vivere.

 

Departamento

I. Retorno a la naturaleza

El aguacero repentino apura a los paseantes
como si las gotas fueran instantes
la calle vacía en un momento refleja
sólo el cemento de los muros húmedos

de la evolución de su especie va huyendo
un pato que despega batiendo las alas,
en el departamento resuella la anciana
simulando una carrera hacia el sosiego

plantita en tiesto que ignora la lluvia
absorta en sus mareas linfáticas
ramas curvas bulbos hinchados apetitos
vegetativos maravillas geriátricas.

2. Hora exacta

Estaba yo convencido de que quien ha visto el siglo
   quien ahora está encorvado o tonto,
encorvado sobre un secreto suyo, discípulo
   de cosas perdidas
   custodiaba los insultos del tiempo:
no. Ni le importa el tiempo que queda,
   comparsa entre muchas en el acto
   único de la hora exacta.

Receptor que desvía llamadas
   tiene números en la memoria
y breves respuestas pregrabadas
   pierde el hilo cada vez
   funciona por repetidores
e interferencias, tiene escasa autonomía:
   si es metáfora de una época
   no es la pasada sino la mía.

Mas escucha al viejo hablar en sueños,
   murmura nombres tras nombres
como si despertara a un niño del sueño
   o pidiera una cosa al Señor:
   llama a sus padres,
llora, les pide perdón. Bajo la cama
   el espectro del decodificador
   acopla a Clío con un roedor.

 

Appartamento

I. Ritorno alla natura

Lo scroscio improvviso affretta i passanti
come se le gocce fossero minuti
la via vuota in un attimo riflette
solo il cemento dei muri imbevuti

un’anatra in volo batte allarmata le ali
in fuga dall’evolversi della sua specie
nell’appartamento l’anziana ansima
simulando una corsa verso la quiete

piantina in vaso che ignora la pioggia
assorta nelle sue maree linfatiche
rami curvi bulbi gonfi appetiti
vegetativi mirabilia geriatriche.

2. Ora esatta

Ero convinto che chi ha visto il secolo
   chi adesso è curvo o scemo,
curvo su un suo segreto, discepolo
   di cose scomparse
   custodisse gli insulti del tempo:
no. Né si cura del tempo rimasto,
   comparsa tra tante nell’atto
   unico dell’ora esatta.

Ricevitore che devia chiamate
   ha numeri in memoria
e brevi risposte preregistrate
   perde il filo ogni volta
   funziona per ripetitori
e interferenze, ha scarsa autonomia:
   se è metafora di un’epoca
   non è la scorsa ma la mia.

Ma ascolta il vecchio parlare nel sonno,
   mormora nomi su nomi
come se sveglia un bambino dal sogno
   o chiede una cosa al Signore:
   chiama i suoi genitori,
piange, gli chiede scusa. Sotto il letto
   lo spettro del decoder
   accoppia Clio a un criceto.

 

Ciudad de México

Abres los ojos, cerrados sólo dos minutos,
después de la luz son los pasos los que cubren Insurgentes
pasos breves dados sobre las rutas conocidas,
son de hombre las piernas de la gente
en la mañana, y hombre es la ciudad que presta el movimiento
luego te parece un lago bajo infinitas patas y alas,
infinitos los círculos de agua que se anulan entre sí,
un infinito torbellino sin desahogo asciende.
Observas el día con ojos enceguecidos y sólo de noche
la ciudad vuelve a ser una mujer
que iluminada y lenta cae hacia el sueño;
en el sueño que dura dos minutos la ciudad abandona
las metamorfosis, la multitud, la nota roja,
y estás desnudo y ella tiene nombre, Circe, Xóchitl, Diane, un don.

 

Città del Messico

Apri gli occhi, chiusi per due soli minuti,
dopo la luce sono i passi che coprono Insurgentes
passi brevi mossi sui percorsi conosciuti,
sono d’uomo le gambe della gente
di mattina, e uomo è la città che presta il moto
poi ti sembra un lago sotto infinite zampe e ali,
infiniti i cerchi d’acqua che si annullano tra loro,
un infinito vorticare senza sfogo sale.
Osservi il giorno con occhi accecati e solo a sera
la città torna a essere una donna
che cade lenta e accesa verso il sonno;
nel sonno che dura due minuti la città abbandona
le metamorfosi, la moltitudine, la cronaca nera,
e sei nudo e lei ha nome, Circe, Xochitl, Diane, un dono.

 

* Estos poemas pertenecen a El sol y las cosas, de próxima publicación por Textofilia Ediciones.


Vanni Bianconi / Locarno, Suiza, 1977. Poeta y traductor. Sus poemas han sido traducidos al inglés, ruso, polaco, árabe, español, francés, alemán, húngaro y croata. Algunos de sus libros son Ora prima. Sei poesie lunghe (Casagrande, 2008), Il passo dell’uomo (Casagrande, 2012), London as a Second Language (Humboldt Books, 2016) y Sono due le parole che rimano in ore (Casagrande, 2017). Es el director artístico de Babel, festival de literatura y traducción, y una de las mentes detrás de Specimen, revista en línea de traducción.


Laboratorio Trādūxit / Laboratorio de traducción literaria colectiva del italiano al español que desde 2015 coordinan “a cuatro manos” Barbara Bertoni, italiana, y Tomás Serrano Coronado, mexicano, en el Instituto Italiano de Cultura Ciudad de México, con participantes presenciales y a distancia. En esta ocasión el grupo de traductores estuvo compuesto por: Barbara Bertoni, Eleonora Biasin, Francesca Brandi, Lilia Carreño, Carmen Carrión, Cristina del Castillo, Gabriela De la Cruz, Guillermina Cuevas, Karla Esparza, María Eugenia Galicia, Francesca Grimaldi, Rafael Hernández, Jorge Issa, Óscar Muñoz, Sara Musotti, Mónica Ovalle, Gabriela Sadurní, Claudia Sánchez Quiroz, Tomás Serrano Coronado y Dinah Villaseñor.