29 julio, 2019

El lugar del fuego

de Gloria Susana Esquivel | Inéditos

Yosakura

He convertido mi lengua en un filete de pescado.

sin escamas                       sin branquias
yace tímida en una cama de hielo que la mantiene firme

             Un trozo de atún rojo que no late

La sirvo en un restaurante japonés del Este:

                                  allí cenamos.

Inmóvil
guarda palabras en sus vetas
Torpemente se entrega a la afasia

Lengua pesada
incapaz de articular
esternón     epiglotis
plexo             apetito
En su humedad fresca se sabe cobarde

Las palabras caen como hilos

en
un
reverberar
fonético
que
se
me
escapa

                          Con maestría de mantis tomas los palitos
y examinas el dorso de la lengua:
                          el último trozo de sashimi que nos queda

Ahora mi lengua atún descansa sobre la tuya,
y ya no relamo el silencio

Un bramido leve,
tal vez un murmullo,
de repente:

La boca convertida en un estanque de peces

 

Greenwich y lo otro

Si fuera valiente
ejercería mis palabras como accionar sereno serenamente activo
Como un ninja,
resolvería crucigramas hecha palabra
por Chambers y West Broadway como verbo encarnado
Caminaría niebla lluvia y sentada frente al agua sería el agua misma
          palpitando zapatos y chasquidos

                      Sería plétora
                      No,
                      Mejor alcaucil

Sería alcaucil valiente y aprendería a verter sonidos en conserva

Todo se iluminará pronto

El estatismo alcaucil, sosegado y gallardo,
           bailarín de repisas vacías

Será luz
fluorescente
           de supermercado orgánico

 

Tal vez este sea el lugar del fuego

Muy cerca de mí, al lado o encima, una voz ronca repite un poema de Keats sobre el fuego

y yo solo río y murmuro una canción
                              fire fire bla bla bla.

ya pasó, ya la vida nos salió al revés y solo queda esto:

Una voz que cuenta una historia sobre un caballo
y que escucho adormilada, con los ojos secos.

Por fin tengo los oídos dulces.

Una voz que dice que nuestra piel es como la de los reptiles.
Es inevitable que se junte. No podemos estar lejos.

Unas manos dentro de mi falda que juegan al que pasaría si…
Cada respuesta que doy es más perversa y más obscena y más deshilvanada.

Me calienta que hablemos de nuestros hijos.

Una voz que susurra el complot de un asesinato. Me habla de su gusto por el sacrificio humano.

Hoy soy la señora de la casa. Adulta responsable que sonríe entre el desmadre de discos viejos y la vida.

Reímos como locos, la voz y yo reímos como locos, imaginando perros mongólicos mientras

el amanecer rasguña la fiesta.

Nos vamos juntos, a que estar juntos nos pase un rato.

Tomo una foto para no olvidar este océano.

Recito para mí
a word
exploding from you in gold, crimson
To be lit up from within
vein by vein
To be the sun.

Tomo una foto. Tomo una más y otra y otra de ti hablando. Luego escribo.

El lugar queda acá, entre la foto y la bruma.

El lugar del fuego.


Gloria Susana Esquivel / Bogotá, Colombia, 1985. Es periodista, poeta y traductora. Cursó la maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York. Es autora del libro de poemas El lado salvaje (2016) y de la novela Animales del fin del mundo (2017).